31 de Agosto de 2026

Opinión

Poner límites también es ser escuchada

Fecha de publicación: 27/Agosto/2026 | Autor: Inés Pintado

Ilustración de Inés Pintado, colaboradora de Yo También

Hoy les vengo a platicar de cómo aprendí a poner límites, ya que antes me daba miedo ver cómo iban a reaccionar las personas con las que convivo. A veces simplemente me enojaba o les pegaba, sin un motivo específico.

Pero me di cuenta de que, si no hago nada para defenderme, entonces todos me hacían sentir vulnerable y eso no lo iba a poder permitir.

Ahora les voy a contar algunos ejemplos y cómo logré ponerles límites.

Una vez estaba con una amiga y me pidió mis papas francesas con queso. Mientras estábamos juntas,  me empezó a mover el pelo hacia la cara muchas veces. Le dije que parara, pero no me hizo caso, hasta que le dije: “No me gusta que me hagas eso”, en vez de gritarle cosas feas.

También hubo una vez en la que estaba en su casa, sentada en su sillón, y empezó a aventarme mi suéter. En vez de alzar la voz, le comenté: “Por favor, ¿puedes dejar de hacer eso?”. Le costó entenderlo, porque soy muy sarcástica, pero lo que ayudó fue que, con calma y con pocas palabras, comprendió al final.

Luego me pasó con Carla, a quien invité a unas vacaciones. Un día estábamos caminando por la playa y algo que me pone de mal humor es que me mojen.

Mi reacción fue un poco impulsiva, porque  aunque le decía que parara, pensaba que lo estaba diciendo sarcásticamente. Pero pasó un rato y, con calma, le dije que me había molestado. Ella me respondió que no lo sabía. 

En mi caso, no creo que tener una discapacidad influya en eso. Soy una persona muy directa, por lo cual me cuesta encontrar las palabras adecuadas para que la otra persona no se sienta atacada.

Uno de mis recuerdos fue cuando mi mamá me obligó a ir a una fiesta a la que no quería ir, solo para socializar. Eso me hizo reaccionar un poco mal. Aunque no se lo decía directamente, se notaba que no tenía ganas y contestaba de una manera grosera. Con el tiempo, ella aprendió que yo soy capaz de tomar mis propias decisiones.

Me gustaría que la gente entendiera que cuando les repito algo por lo menos dos veces, estoy poniendo un alto. Quiero que comprendan que a veces necesito mi espacio para respirar y poner mis límites de una manera más tranquila.

Le diría que no tenga miedo de poner límites, porque así aprendemos a tener claro lo que queremos. Aunque pienses que te van a tratar diferente por poner límites, no debes tener miedo. Es normal poner límites y decir lo que queremos.

Columna realizada por Inés Pintado, columnista y reportera de Yo También. Inés es una periodista con discapacidad intelectual, egresada del programa “Somos Uno Más” de la Universidad Iberoamericana. Actualmente, trabaja también con personas con autismo.