Opinión
Cuando una institución de gobierno se sube al tren del mame del cuerdismo
Víctor Lizama, portavoz de la Red Orgullo Loco México, señala al C5 de la CDMX por vulnerar los derechos humanos tras publicar un meme sobre "episodios psicóticos" usando la figura de Aleks Syntek. El activista denuncia "cuerdismo institucional", estigmatización de la discapacidad psicosocial y exige disculpas públicas así como un rediseño de las campañas de salud mental
Fecha de publicación: 29/Septiembre/2026 | Autor: Víctor Lizama
Hace unos días, mientras revisaba Instagram, una querida amiga me compartió un hallazgo desagradable: un carrusel de cuatro postales titulado “ABC de un episodio psicótico”, musicalizado con la canción dosmilera “De noche en la ciudad”, de Aleks Syntek.
Por su tono y diseño, el contenido parecía provenir de una cuenta de parodia. Sin embargo, no era así: se trataba de una publicación oficial del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5).
La intención de la dependencia era mostrar cómo “se ve” una persona en una supuesta crisis de salud mental e instruir a la población sobre cómo actuar.
En lugar de informar con un enfoque de derechos humanos —como es su obligación legal e institucional—, una entidad del Gobierno de la Ciudad de México se sumó al escarnio digital contra una persona cuyas conductas fueron asociadas con la “locura”. Convirtió esa burla en un recurso humorístico y aprovechó el momento para promocionar la línea de emergencias 911 como la respuesta adecuada ante estos casos.
El C5 no publica memes: comunica política pública
El C5 no es una dependencia cualquiera. Es el centro neurálgico de la seguridad capitalina. Además del 911, opera el 089, la alerta sísmica y más de 63 mil cámaras de videovigilancia en toda la capital. Es la voz que escuchamos ante una emergencia. Entre sus atribuciones está recabar información para orientar decisiones sobre seguridad, urgencias médicas y protección civil; en la práctica, ayuda a definir qué se considera una emergencia y cómo deben responder las instituciones.
Por eso, cuando el C5 dice que “así se ve un episodio psicótico”, no está publicando un simple meme: está comunicando política pública. Si el personal policial, los servicios paramédicos o la propia ciudadanía toman ese mensaje como referencia, pueden utilizarlo para decidir cómo intervenir ante una persona en un supuesto estado de crisis.
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Para contextualizar este hecho, conviene recordar que, hace unas semanas, Aleks Syntek se había vuelto tendencia por comentarios desafortunados durante la celebración de la Independencia de México en la alcaldía Benito Juárez.
Como suele pasar, internet lo convirtió en meme y lo calificó de “loco”. Luego, intentando dar su versión, el propio Syntek declaró: “estoy loco, estoy desequilibrado”. La historia remató con la incursión del músico popero en el reguetón con la canción “Masepum”.
El C5 retomó esta conversación viral y la legitimó desde sus canales oficiales. Usó la música y la exposición pública del artista para representar, sonora y visualmente, lo que a su entendimiento constituye un brote psicótico.
Así, una persona real quedó reducida a un ejemplo caricaturizado de lo que significa estar “mal de la cabeza”. Esto no es comunicación social: es deshumanización e indignidad mediante la burla.
Peligrosidad vs. Acompañamiento: El problema de llamar al 911
La campaña concluye con una indicación directa: “Reporta al 911”. Aquí radica un segundo problema, aún más grave: asociar automáticamente un diagnóstico psiquiátrico o una crisis psicoemocional con la peligrosidad y la necesidad de una intervención de urgencia.
Esta narrativa refuerza el estigma hacia las personas con discapacidad psicosocial y perpetúa la discriminación, la patologización y el sometimiento a medidas coercitivas en momentos críticos. Ante esto cabe preguntarse: ¿el personal que atiende esas llamadas está capacitado para desescalar crisis de salud mental respetando los derechos humanos, tal como lo plantea la reforma a la Ley General de Salud aprobada en México en 2022?
Desde diversos ámbitos, incluidos los clínicos, se ha insistido en que la gran mayoría de las personas que atraviesan una crisis psicosocial no representan un peligro para los demás.
Por el contrario, son las personas con discapacidad psicosocial quienes históricamente han enfrentado múltiples formas de violencia y vulneración de derechos.
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Cuando una persona experimenta un desborde emocional, lo que necesita es apoyo, acompañamiento y escucha para desescalar la situación y recuperar la calma.
Promover que la ciudadanía llame al 911 porque alguien “se ve como Syntek” convierte a la población en vigilante de las emociones ajenas y profundiza la estigmatización.
¿Qué es el “cuerdismo” institucional?
Judi Chamberlin, activista estadounidense que en su vida experimentó violencia psiquiátrica y referente fundamental del movimiento por los derechos de las personas con discapacidad psicosocial, definió el “cuerdismo” como la discriminación contra las personas que han recibido tratamiento psiquiátrico que, al igual que el racismo o el sexismo, se caracteriza por inequidades de poder que resultan en el maltrato generalizado hacia quienes han sido etiquetadas como “enfermas mentales”.
La campaña del C5 es cuerdismo institucional puro y duro: toma una conducta no normativa, la etiqueta como “episodio psicótico”, la convierte en burla mediante una canción y la asocia automáticamente con peligrosidad y urgencia de control.
Cada vez que una autoridad se suma a la burla, refuerza miedos y prejuicios cuerdistas.
El mensaje para una persona con diagnóstico psiquiátrico, que enfrenta una situación crítica, o que simplemente tiene conductas percibidas como erráticas, es claro: si pides ayuda, se reirán de ti, te grabarán, te convertirán en el meme de la semana o te reportarán al 911.
La seguridad no se construye infundiendo miedo hacia las personas con una condición de salud mental, sino generando confianza para que cualquiera pueda pedir ayuda sin temor a la burla, el estigma o ante medidas coercitivas.
Una vulneración a los marcos de Derechos Humanos
El artículo 8 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad —tratado internacional ratificado por México— exige a los Estados combatir los estereotipos y prejuicios. Asimismo, la Constitución Política de la Ciudad de México y la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la CDMX prohíben estigmatizar, ridiculizar o asociar una condición de salud con la peligrosidad en la comunicación pública.
El C5 no cometió un simple error de edición: vulneró una obligación constitucional y convencional en materia de derechos humanos. Por ello, borrar la publicación sin reconocer la afectación perpetúa la idea de que se trató de un descuido menor en la gestión de redes.
Cinco acciones para la reparación del daño
Para reparar estas afectaciones a la dignidad de la comunidad de personas con discapacidad psicosocial en la Ciudad de México, el C5 debería implementar las siguientes medidas:
- Retirar de forma definitiva la campaña de todas las plataformas y repositorios oficiales.
- Ofrecer una disculpa pública con enfoque de derechos humanos, reconociendo la estigmatización ejercida contra un colectivo históricamente discriminado.
- Capacitar al equipo de comunicación social del C5 en el Modelo Social de la Discapacidad, con la participación directa de organizaciones de personas con discapacidad psicosocial (“Nada de nosotros sin nosotros”).
- Codiseñar las campañas futuras en materia de salud mental de la mano de organizaciones de la sociedad civil y personas expertas por experiencia.
- Capacitar al personal de atención de emergencias (médico, policial y de contención) en herramientas comunitarias de desescalamiento de crisis y acompañamiento digno.
La Ciudad de México se presenta como una ciudad vanguardista y garante de derechos; este compromiso también debe reflejarse en situaciones como esta. La manera en que una autoridad define la “normalidad” y convierte a ciertas personas en objeto de burla tiene consecuencias.
La seguridad no se construye señalando a quien parece “loca” o “loco”, sino garantizando que, ante una crisis emocional, las instituciones y la comunidad sepan acompañar con respeto, sin burlas, coerción ni vulneraciones de derechos.
La vida de las personas con discapacidad psicosocial importa.
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