Opinión
Caminar con los sonidos
Fecha de publicación: 29/Septiembre/2026 | Autor: Jimena Del Castillo
Mi nombre es Jimena Del Castillo, tengo 43 años y vivo en la Ciudad de México. El pasado 19 de agosto, como todas las mañanas, estaba leyendo la red social “X” cuando, de pronto, vi un video de la ministra Loretta Ortiz, donde compartía su discapacidad auditiva. Me detuve unos segundos, lo vi dos veces desde diferentes cuentas que lo compartían y respiré. Me di cuenta de que sentía un hueco en el estómago, era una mezcla de confusión, identificación e indignación al mismo tiempo.
Su historia me recordó a la mía, pero sus palabras no resonaron en mi corazón, al contrario, me enojé con varias frases que escuché. Yo fui diagnosticada con anacusia unilateral a los 4 años. Esto quiere decir que tengo sordera profunda irreversible en el oído derecho y no soy candidata al implante coclear. La detección de mi discapacidad auditiva fue muy casual, mi papá me puso al teléfono a mi abuela en el oído derecho y no escuché nada. Después él lo verificó con unos audífonos. Ahí empezó la gira médica para ver qué era lo que tenía. De esa época recuerdo poco, solo me acuerdo de que las audiometrías (los estudios para revisar la audición) me resultaban muy divertidas porque ponían música.
Al crecer con una discapacidad auditiva, tuve muchos retos; primeramente, fue entender que yo tendría ciertos cuidados especiales, principalmente a las infecciones respiratorias, que tendría que hacer ajustes importantes en la escuela, como siempre sentarme hasta adelante y del lado derecho del salón, que frecuentemente, y hasta la fecha, de pronto llegan los mareos, o que si alguien me hablaba del lado derecho y alcanzaba a percibirlo, me tendría que girar completamente para escuchar. Ya más grande aprendí que en todo momento hay que explicar que tengo una discapacidad auditiva y siempre me coloco al lado derecho cuando voy caminando para poder escuchar a las personas.
También con el tiempo aprendí a abrazar y aceptar mi discapacidad, a pesar de que sí he vivido discriminación en espacios educativos y laborales, aprendí a hacer valer mi voz y exigir mis derechos. De igual forma, aprendí a querer y valorar a mi oído izquierdo, tan resiliente y guerrero, porque gracias a él tengo un regalo hermoso, el poder cantar. Todavía no entiendo muy bien cómo fue, pero desde pequeña empecé a cantar e incluso a formarme como cantante. Llevo más de 15 años siendo maestra de voz, eso es un regalo que atesoro muchísimo. Sin embargo, también ahí hay una historia de discriminación atravesada, las veces que intenté hacer castings en musicales me rechazaban solo porque pedía poder colocarme del lado izquierdo del piano para escucharlo… El mundo de la música no abraza la discapacidad auditiva, pero yo emprendí mi camino de la voz a mi manera y es muy hermoso poder hacerlo.
Además de la discapacidad, yo tengo una historia muy fuerte de violencia por parte de mi mamá, eso hizo que a los 16 años me escapara de mi casa y que, a los 18, por fin comenzara mi vida independiente. Ese fue el principal motor por el cual estudié psicología. Al terminar mi carrera, inicié un camino lleno de aventuras trabajando en organizaciones de la sociedad civil de México y Latinoamérica, estudié dos maestrías y ahora estoy terminando la tercera maestría; esta es en Derechos Humanos. Trabajo principalmente acompañando a las organizaciones de la sociedad civil a que transformen sus modelos en derechos humanos, acompaño a personas sobrevivientes de violencias, especialmente niñas, niños, adolescentes y jóvenes que viven o vivieron en casas hogar, personas con VIH y comunidad LGBTIQ+. También tengo mi consultora, en la que hacemos programas para la prevención del desgaste profesional en México y Latinoamérica.
Y entonces regreso a las palabras de la ministra donde dijo textualmente: “Una persona sordomuda no tiene futuro (…) y va a ser una carga fiscal para el país. Ya con un oído, pues medio la libras.” Primeramente, el término persona sordomuda es incorrecto, como lo ha explicado “Yo También”, pero lo que más me alarma es que la ministra considera que una persona con discapacidad auditiva no tiene futuro. Hay que decirlo con todas sus letras: las personas con discapacidad auditiva somos personas sujetas de derechos, por supuesto que tenemos futuro y también tenemos presente y, bueno, claro que no somos carga fiscal para nadie porque el Estado tiene la obligación de garantizar nuestros derechos, más bien preguntémonos: ¿Qué condiciones proporciona el Estado para que se garanticen todos los derechos de las personas con discapacidad auditiva? ¿Cómo se acompaña a las personas con discapacidad auditiva para garantizar el acceso a educación y trabajo digno? ¿Qué acciones se realizan para que haya cero discriminación a las personas con discapacidad auditiva en todos los ámbitos? Y seguramente me van a responder que hay becas y programas, pero la realidad es que falta mucho para que las personas con discapacidad auditiva podamos ejercer plenamente nuestros derechos, sin embargo, yo lo mínimo que esperaría es que una funcionaria pública pueda hablar desde un enfoque de derechos y con base en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, más si la ministra tiene una discapacidad auditiva.
También habría que considerar que las personas con discapacidad auditiva y cualquier tipo de discapacidad tenemos muchas capacidades y talentos, aportamos mucho a la sociedad, solamente pensemos en qué hubiera sido del mundo sin Beethoven, Thomas Alva Edison o Helen Keller, por poner algunos ejemplos.
En algo sí coincido con ella, que las personas con discapacidad debemos ser consultadas en las decisiones que nos afecten y no solo eso, podemos ser agentes de cambio en políticas públicas incluyentes en donde nunca quedemos de lado.
Así que, a todas las personas con discapacidad que tengan acceso a este escrito les digo, nunca seremos una carga, somos personas con derechos, con muchísimo que aportar y sí tendremos que seguir exigiendo y visibilizando para que las personas se den cuenta de que existimos, pero tenemos un motor mucho más grande, nuestra dignidad.
Yo hoy, como todos los días, abrazo y acepto mi discapacidad como parte de mí y sigo trabajando desde lo que hago para que las personas tengan un mundo distinto.
Estamos juntos en esto.
¡Sigue seguir!
Jimena Del Castillo es psicóloga egresada de la Universidad Marista. Cuenta con una especialidad en Musicoterapia Humanista, un máster internacional en Psicología Transpersonal y diversos diplomados en liderazgo, sistemas de protección para niñas, niños y adolescentes, y habilidades directivas. Actualmente cursa la maestría en Derechos Humanos en la Universidad Internacional de La Rioja. Desde hace 23 años trabaja con organizaciones de la sociedad civil en México y Latinoamérica en temas de derechos humanos, género, niñez y adolescencia y diversidad sexual y de género. Es cofundadora de De Corazón a Corazón y Suma Alternativas.





