29 de Septiembre de 2026

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Piña Palmera y la importancia de apoyar a las personas con discapacidad en zonas rurales e indígenas de Oaxaca

Fecha de publicación: 28/Septiembre/2026 | Autor: Inés Pintado

Collage con el logotipo de Piña Palmera y fotografías de personas con discapacidad y personas voluntarias durante actividades de la organización,

Decidí entrevistar a Piña Palmera porque se me hacía muy interesante y especial que exista una organización que apoye a personas con discapacidad que viven en una situación vulnerable.

También me pareció importante que les den herramientas a las familias para que aprendan cómo pueden ayudar a sus familiares con discapacidad. La organización les da retroalimentación, ya que muchas veces no tienen acceso a plataformas que les permitan comprenderlas mejor.

En entrevista con Yo También, Marcela Guardiola y Flavia Ester Arnau hablan sobre su trabajo, los retos que enfrentan las personas con discapacidad en estas comunidades y la importancia de trabajar con las familias.

¿Cómo surgió Piña Palmera y por qué decidieron trabajar con personas con discapacidad en las comunidades de Oaxaca?

Marcela Guardiola cuenta que Piña Palmera surgió hace 42 años, a través de su fundador, Frank Douglas. Él estaba viendo el tema de salud porque antes no había nada aquí, ni carretera.

Entonces, se fue dando cuenta de la situación de las personas con discapacidad y comenzó una propuesta para hacer un albergue.

“Era un poquito soñador y quería hacer un albergue para las personas con discapacidad. Así nació Piña Palmera”.

¿Cuántas personas con discapacidad participan actualmente en Piña Palmera?

Marcela cuenta que, después de que Frank Douglas murió, la persona que estaba al frente de la organización continuó con su trabajo. 

Poco a poco se fueron incluyendo otras personas como voluntarios y voluntarias.

“Ahí vimos que hacer un albergue no era lo que se debería hacer. Más bien, se debería trabajar en las comunidades donde viven las personas con discapacidad y ahí fue todo un cambio”.

Actualmente tienen como 150 personas con discapacidad, de diferentes edades y diferentes condiciones de discapacidad.

¿Cuántas personas voluntarias colaboran con Piña Palmera y qué actividades realizan?

Marcela explicó que el voluntariado varía, pero normalmente son de 5 a 7 personas voluntarias.

Flavia Ester Arnau contó que en Piña Palmera se han desarrollado varios talleres productivos. Hay un taller donde se produce aceite de coco y se hacen productos de cosmética natural. También hacen productos de papel reciclado y artesanías.

Las personas voluntarias colaboran en estas áreas y en otras actividades de Piña Palmera, como mantenimiento y cocina. También acompañan el trabajo que realizan en las comunidades con las personas y sus familias.

Marcela señaló que también realizan actividades de sustentabilidad del medio ambiente, como siembra orgánica y producción de abonos orgánicos. 

Buscan que estas actividades sean accesibles para que puedan reproducirse en otros lugares.

También tienen actividades de hidroterapia en el río o en el mar y enseñanza de lengua de señas, tanto dentro de Piña Palmera como en un espacio de la comunidad que es la ludoteca.

Además, realizan visitas a las escuelas para ir adecuando el entorno y los contenidos para la inclusión educativa. 

También hacen visitas a las casas para trabajar de manera coordinada con las familias y que las personas con discapacidad puedan participar en diferentes actividades.

“Tenemos talleres de sensibilización que hacemos con diferentes actores comunitarios, tanto en Piña como en las comunidades en donde trabajamos”, dijo Marcela.

Flavia agregó que hay un área donde viven un compañero y una compañera con discapacidad que requieren acompañamiento las 24 horas del día y donde también colaboran las personas voluntarias.

Por su parte, Marcela dijo que las personas voluntarias forman parte de un sistema de cuidados adecuado al contexto de Piña Palmera.

Esto permite que las familias también puedan buscar desde sus casas y sus entornos alternativas reales para garantizar un sistema de cuidado y apoyo.

¿Qué dificultades enfrentan las personas con discapacidad que viven en comunidades rurales e indígenas?

Marcela explicó que uno de los principales retos es la geografía de Oaxaca, porque las distancias hacen muy difícil que las personas con discapacidad puedan acceder a servicios en igualdad de oportunidades.

También dijo que muchas veces no hay transporte y las personas no tienen acceso a una atención básica de salud.

Las escuelas están muy lejos y, en algunos casos, tienen que caminar por veredas para llegar.

Otro de los retos es la discriminación y el aislamiento que viven las personas con discapacidad. 

En algunos casos, este aislamiento también ocurre dentro de sus propias familias, porque no saben cómo trabajar desde casa o desde la comunidad.

“Si eres mujer, vives en una zona rural, además indígena y con discapacidad, es un tema muy duro de discriminación, aislamiento”, compartió Marcela.

¿Qué áreas o servicios tienen para apoyar a las personas con discapacidad y también a las familias?

Marcela explicó que todo lo que hacen en Piña Palmera tiene que ver con los retos que enfrentan las personas con discapacidad. 

Cada actividad busca afrontar esos retos.

También realizan capacitación y orientación para la vida diaria y la vida independiente. Además, tienen un trabajo cercano con las familias.

Marcela contó que tienen un grupo llamado Grupo Potenciador, en el que participan familias de personas con discapacidad de las comunidades.

Ellas van planteando los retos a los que se enfrentan y, junto con el equipo de Piña Palmera, buscan acciones para ir enfrentándolos poco a poco.

Este trabajo también incluye la incidencia con las autoridades locales para que cambien su actitud y generen políticas públicas que garanticen el ejercicio de los derechos humanos de las personas con discapacidad.

¿Cómo podemos ayudar a las personas que tienen alguna discapacidad?

Flavia explicó que Piña Palmera parte de un enfoque social y de derechos. Primero, buscan reconocer a las personas como personas y no verlas solamente por su discapacidad.

También considera importante observar las prácticas diarias y preguntarnos cuál es nuestra actitud hacia la discapacidad y qué podemos hacer al respecto.

Marcela Guardiola agregó que una herramienta importante es que en el equipo de Piña Palmera hay personas con y sin discapacidad. 

Esto permite tener diferentes miradas que se complementan.

“La mirada de la persona con discapacidad o la mirada de la persona sin discapacidad es una mirada que se complementa”, dijo Marcela. 

¿Nos pueden contar alguna historia de una persona con discapacidad cuya vida haya cambiado gracias a Piña Palmera?

Marcela contó que los talleres de Piña Palmera son liderados por personas con diferentes condiciones de discapacidad. 

Muchas de ellas participaron en la organización desde su infancia y fueron capacitándose hasta desarrollar un liderazgo.

Actualmente, algunas tienen un empleo y una familia, y son quienes capacitan a otras personas.

Por ejemplo, el taller de artesanías está liderado por Patricia, una mujer usuaria de silla de ruedas, madre de familia y zapoteca.

El taller de papel reciclado está liderado por Camilo, una persona con baja visión y ceguera.

También está Misael, quien viene de una comunidad indígena y coordina el taller de productos para la higiene personal a base de aceite de coco. Él pasó por un proceso largo con Piña Palmera.

Cada mes, las personas que lideran los talleres participan en un proceso rotativo para seguir aprendiendo nuevas cosas.

¿Qué esperan lograr en los próximos años y qué mensaje quieren dejar a la sociedad?

Marcela contó que una de las cosas que más están intentando ahora es tener mayor presencia en los entornos comunitarios, con diferentes actores como personal docente, autoridades y personas que tienen un rol definido en la comunidad.

También buscan generar una conciencia progresiva sobre la inclusión. Esto no se refiere solamente a las personas con discapacidad, porque Piña Palmera trabaja en zonas rurales e indígenas.

“No podemos solo colocar un tema en el tema de derechos”, dijo Marcela. También es necesario considerar las situaciones de discriminación que enfrentan las poblaciones indígenas.

Para Marcela, esta interseccionalidad puede ayudar a generar cambios de actitud en muchas personas, no solo en quienes tienen una discapacidad.

“Y eso es lo que queremos lograr, un cambio que realmente sea integral”.

¿Hay algo más que quieran aportar o que les gustaría compartir?

Marcela Guardiola dijo que es muy importante que las personas que viven en la ciudad aprendan a mirar otros espacios.

Si no conocemos otras realidades, las leyes pueden terminar siendo solo “lindas letras para un grupo privilegiado”, en lugar de ser una herramienta para construir justicia para todas las personas.

También consideró importante tener una mayor apertura, participación y conocimiento de lo que ocurre en otros ambientes que no son urbanos.

En ese sentido, habló de la idea de que lo urbano es lo mejor y explicó que, en algunos casos, la accesibilidad puede hacerse de una manera más sencilla en las comunidades rurales.

Flavia Ester agregó que las formas de vivir son distintas y que la manera en la que conocemos y aprendemos sobre los derechos no siempre tiene sentido en las comunidades donde trabajan.

“Es un proceso de ir escuchando, intercambiando, para trabajar un poquito hacia la dignidad”, compartió.

También dijo que es importante hacer estas reflexiones junto con las familias para ir entendiendo y reconociendo nuestros derechos.

Entrevista realizada por Inés Pintado, columnista y reportera de Yo También. Inés es una periodista con discapacidad intelectual, egresada del programa “Somos Uno Más” de la Universidad Iberoamericana. Actualmente, trabaja también con personas con autismo.