27 de Julio de 2026

Actualidad,Exclusivas

¿Cuándo fue la última vez que cuidaste de ti?: Mónica Aguilar, mamá de un hijo con síndrome de Down, impulsa el Health Coaching para familias

A partir de su experiencia como mamá de un joven con síndrome de Down, Mónica Aguilar creó un espacio de Health Coaching para acompañar a familias que, muchas veces, también necesitan ser escuchadas.

Fecha de publicación: 05/Mayo/2026 | Autor: María Nazaret

Mónica Aguilar y su hijo Emilio, un joven con síndrome de Down, se abrazan frente al mar.

En entrevista exclusiva para Yo También, Mónica Aguilar explica cómo su experiencia personal como mamá de un joven con síndrome de Down transformó su forma de entender la inclusión y la llevó a identificar una necesidad poco atendida: el acompañamiento a las familias.

Antes del nacimiento de su hijo Emilio, Mónica no tenía cercanía con la discapacidad. Fue a partir de ese momento que no solo enfrentó un proceso personal, sino también una realidad social en la que, asegura, aún hay falta de preparación para incluir.

“Jamás había tenido un acercamiento… no conocía a ninguna persona con Síndrome de Down”, recuerda.

A partir de ahí, uno de los principales retos fue sostener el equilibrio dentro de su familia.

Criar a tres hijos implicó, según relata, asegurar que cada uno recibiera atención, escucha y acompañamiento de acuerdo con sus necesidades. Al mismo tiempo, atravesó un proceso personal de resignificación de la maternidad.

“Quererlo tal y como era… saber que era perfecto, aunque no era el hijo que yo imaginaba”.

Health Coaching: acompañar a las familias 

Con más de 20 años de experiencia trabajando en inclusión y acompañamiento, Mónica decidió enfocar su trabajo en un área que suele quedar invisibilizada: el bienestar de quienes cuidan.

Su formación en medicina funcional y su experiencia como coach derivaron en la creación de un espacio de Health Coaching dirigido a madres, padres y personas cuidadoras de personas con discapacidad.

Desde este enfoque, el bienestar no se limita a la ausencia de enfermedad, sino que abarca el entorno familiar, emocional y social.

“Necesitamos ser escuchados… alguien que entienda lo que sentimos aunque no lo hablemos”.

El acompañamiento se adapta a cada familia. Puede ser individual, en pareja o familiar, y también incluye espacios grupales.

En las sesiones uno a uno o familiares, se trabaja a partir de objetivos concretos definidos por las propias familias. El proceso consiste en construir estrategias aplicables a su vida cotidiana, considerando sus dinámicas, creencias y contexto.

“No se trata de decirles qué hacer, sino de construir estrategias que sí funcionen en su día a día”.

Además, impulsa grupos de acompañamiento entre madres y padres, donde se genera intercambio de experiencias y redes de apoyo.

“Hablan el mismo idioma… no es necesario explicar, todos entienden”.

Estos espacios permiten atender uno de los patrones más recurrentes que ha identificado: el descuido de quienes cuidan.

“Las mamás nos descuidamos muchísimo… no comemos, no dormimos, no tenemos espacio”.

“¿Cuándo fue la última vez que cuidaste de ti?”, cuestiona.

Desde su perspectiva, este aspecto impacta directamente en los procesos de desarrollo.

“Si nosotros no estamos bien, nuestros hijos difícilmente van a estar bien”.

 Para conocer más sobre su proyecto, se puede consultar su sitio web Health Coaching & acompañamiento.

Inclusión: barreras y corresponsabilidad 

El acompañamiento a las familias, señala Mónica, ocurre en un contexto donde la inclusión sigue enfrentando obstáculos.

Desde el acceso a espacios educativos hasta actividades recreativas, muchas familias continúan encontrando rechazo.

“Muchas veces nos dicen: no estamos preparados, no podemos”.

“Se nos nubla la mente cuando nos enfrentamos a una discapacidad porque es algo que nunca hemos vivido”. 

Ante esto, Mónica plantea que la inclusión no depende únicamente de la apertura de los espacios, sino también del trabajo desde las familias.

“No puedo pedir que a mi hijo lo incluyan si no lo he preparado para estar incluido”.

En ese sentido, considera que el proceso es compartido: por un lado, se requiere mayor disposición social; por otro, acompañamiento y preparación dentro del entorno familiar.

Emilio: trayectoria, castings y representación 

El proceso que describe Mónica también se refleja en la trayectoria de su hijo Emilio, quien se ha desarrollado como actor, modelo y bailarín.

Su incursión en los medios comenzó con su participación en la serie original Monarca de Netflix, donde interpretó a Nico Urrutia. En esa producción compartió escena con Fernanda Castillo y Alejandro de la Madrid, una experiencia que, según relata Mónica, fue clave para perder el miedo inicial y confiar en el proceso.

“Si yo no lo hago, le estoy poniendo un obstáculo a mi hijo”.

A partir de ese momento, Emilio inició un proceso constante de formación en actuación, danza y teatro, además de integrarse a la agencia Cambiando Modelos, enfocada en impulsar talento con discapacidad en medios y pasarelas.

Desde ahí, ha participado en múltiples castings, proyectos y procesos de selección. Sin embargo, Mónica subraya que se trata de un camino exigente y poco visible.

“Hace dos o tres castings al mes… muchos nunca responden”.

“A Emilio le cuesta mucho trabajo… los castings son de un día para otro y tiene que aprenderse escenas en muy poco tiempo”. 

El trabajo implica preparación continua, aprendizaje de guiones en tiempos reducidos y adaptación a dinámicas de producción.

Recientemente, Emilio también participó en una serie médica mexicana de Netflix llamada DOC, lo que refleja la apertura gradual de espacios en la industria audiovisual.

Más allá de los proyectos concretos, Mónica destaca la importancia de la representación en medios.

“Necesitamos modelos en los que las personas con discapacidad vean que es posible”.

En años recientes, señala, se han abierto más espacios, incluso en castings donde inicialmente no se contemplaba a personas con discapacidad.

Narrar lo que ocurre dentro de las familias 

Parte de este proceso también quedó reflejado en su libro “Por un lugar en el mundo”, donde Mónica comparte la experiencia de su familia desde lo cotidiano.

El libro surgió como una forma de procesar lo vivido, pero también de acercar a otras personas a una realidad que muchas veces permanece invisible.

“Era una manera de desahogarme, pero también de mostrar lo que se vive… las sonrisas, pero también las angustias”.

“Poder mostrar lo que vive una familia desde dentro”. 

A través de sus páginas, aborda tanto los aprendizajes como los desafíos, con la intención de generar empatía y nuevas formas de mirar la inclusión.

El libro puede consultarse en la plataforma de Amazon

Un proceso que no se detiene 

Para Mónica, el bienestar de las familias, la inclusión y el desarrollo de oportunidades forman parte de un mismo proceso.

Desde su experiencia, insiste en la importancia de los primeros años, donde se construyen hábitos, habilidades y bases para el futuro.

“Todo va a estar bien, pero hay que trabajar mucho, sobre todo en los primeros años”.

Ese trabajo, señala, implica constancia, acompañamiento y una mirada integral que considere tanto a las personas con discapacidad como a sus familias.

En ese sentido, el acompañamiento a quienes cuidan no es un elemento adicional, sino una pieza fundamental para avanzar hacia entornos más incluyentes.