14 de Octubre de 2026

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10 mujeres con discapacidad que ocupan espacios y abren camino en México

Este 12 de septiembre, Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad, reunimos las historias de diez mexicanas que, desde distintos espacios, muestran la diversidad de experiencias y trayectorias de las mujeres con discapacidad.

Fecha de publicación: 10/Septiembre/2026 | Autor: María Nazaret

Collage en tonos rosas, con algunos adornos florales, acompañado de diez mujeres con discapacidad en blanco y negro que aparecen en distintas fotografías y poses.

Este sábado 12 de septiembre se conmemora en México el Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad, una fecha que busca visibilizar las experiencias, derechos y aportaciones de las mujeres con discapacidad.

La fecha fue establecida en memoria de Gabriela Brimmer, activista pionera en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad, quien nació un 12 de septiembre de 1947. Brimmer vivió con parálisis cerebral y fue escritora y defensora de los derechos de las personas con discapacidad.

La iniciativa para reconocer oficialmente esta fecha fue impulsada en el Congreso por Norma Aceves García, entonces diputada federal y defensora de los derechos de las personas con discapacidad, a quien también recordamos por haber promovido esta conmemoración.

A unos años de que esta fecha se incorporara al calendario nacional, ¿qué nos dicen los datos sobre la situación de las mujeres con discapacidad en México?

Las brechas también tienen género

Los datos muestran que las brechas aparecen en distintos ámbitos. De acuerdo con la ENADID 2023 del INEGI, las mujeres representan 53.5% de las personas con discapacidad de cinco años y más, frente a 46.5% de los hombres. Sin embargo, ser mayoría dentro de esta población no significa tener las mismas oportunidades de participación económica o acceso a ingresos.

Entre las personas con discapacidad de 15 años y más, 31.3% de las mujeres participa en el mercado laboral, es decir, trabaja o busca trabajo, frente a 51.5% de los hombres. La diferencia es de 20.2 puntos porcentuales.

Esta menor participación también se refleja en los ingresos. Cálculos propios realizados a partir de la ENIGH 2024 del INEGI muestran que, entre quienes recibieron ingresos monetarios, las mujeres con discapacidad tuvieron un promedio trimestral de 17 mil 768 pesos, mientras que los hombres alcanzaron 24 mil 16 pesos. La cifra considera ingresos provenientes del trabajo, pensiones y transferencias, y representa alrededor de 26% menos para ellas.

Hay otro dato que abre una pregunta sobre el acceso a las políticas de protección social. En el padrón principal de la Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad, correspondiente a enero-marzo de 2026, los hombres representaron 59% de los registros entre las personas de 18 a 29 años y 55.6% entre las de 30 a 64 años. Las mujeres representaron 41% y 44.4%, respectivamente.

El dato llama la atención porque, según la ENADID 2023, las mujeres representan 48% de las personas con discapacidad de 18 a 29 años y 53.4% de las de 30 a 64 años.

La comparación, sin embargo, no permite concluir por sí sola que exista discriminación en el acceso a la pensión. Hay diferencias entre los años de las fuentes y entre las condiciones y requisitos de elegibilidad, por lo que se necesitan más elementos para explicar esta distribución. Lo que sí muestra el dato es una diferencia que merece ser analizada desde las políticas públicas: si las mujeres son mayoría entre las personas con discapacidad, ¿por qué tienen menor presencia en determinados programas?

Las desigualdades tampoco se expresan de la misma manera en la experiencia de discriminación. De acuerdo con cálculos propios a partir de la ENADIS 2022 del INEGI, entre las personas con discapacidad que reportaron haber vivido discriminación en algún ámbito, 38.1% de las mujeres señaló a la familia, frente a 24.6% de los hombres.

En el caso de ellos, la calle o el transporte público fue el espacio mencionado con mayor frecuencia: 47.7%, frente a 35.5% de las mujeres. Se trata de respuestas múltiples, por lo que una misma persona pudo señalar más de un ámbito.

Esta diferencia puede estar relacionada con los espacios en los que unas y otros participan, aunque se trata solamente de una hipótesis: las encuestas no permiten saber cuánto tiempo permanece cada persona en espacios públicos ni establecer una relación causal entre participación económica y exposición a ellos.

Lo que sí permiten observar es que las experiencias de discriminación de las mujeres y los hombres con discapacidad no son idénticas.

Identificar estas brechas también plantea otra pregunta: ¿quién debe detectarlas y qué instituciones tienen la responsabilidad de actuar para corregirlas? Contar con organismos públicos especializados en discapacidad, con atribuciones, presupuesto y capacidad técnica, resulta clave para que las diferencias entre mujeres y hombres no queden únicamente registradas en las estadísticas, sino que se traduzcan en políticas y acciones concretas.

Las cifras muestran parte de la realidad, pero no toda. También están las mujeres que participan, trabajan, crean, defienden derechos y ocupan espacios desde distintas profesiones y contextos.

En Yo También reunimos las historias de diez mujeres mexicanas con discapacidad. No es un ranking ni una lista exhaustiva, sino una selección que busca mostrar la diversidad de experiencias, profesiones y trayectorias que existen entre las mujeres con discapacidad en México.

María Fernanda Castro Maya: autogestora y voz de las personas con discapacidad intelectual

Autogestora de CONFE, ha participado en espacios nacionales e internacionales para defender el derecho de las personas con discapacidad intelectual a ser escuchadas y a participar en las decisiones que les afectan.

También ha representado a México en Empower Us (Empodéranos), iniciativa de Inclusion International, llevando la perspectiva de las personas con discapacidad intelectual a conversaciones sobre derechos, participación política e inclusión.

Su trabajo pone sobre la mesa una demanda fundamental: que las personas con discapacidad intelectual no sean únicamente destinatarias de políticas públicas, sino participantes activas en su diseño y toma de decisiones.

En 2022, su trayectoria fue reconocida al formar parte de BBC 100 Women, la selección anual de mujeres de distintas partes del mundo que han tenido un impacto en sus comunidades.

Olga Montúfar Contreras: derechos, identidad indígena y discapacidad (@olgamontufarcontrerss)

Mujer indígena con discapacidad motriz y hablante de náhuatl, es ingeniera mecánica industrial y desde hace más de dos décadas trabaja en la defensa de los derechos de las personas indígenas con discapacidad.

Actualmente preside la Red Nacional de Mujeres Indígenas con Discapacidad (REMIAD), desde donde ha colocado en la conversación pública las barreras que aparecen cuando se cruzan discapacidad, género e identidad indígena.

Su participación también ha llegado a espacios institucionales de alto nivel. En 2025 intervino en una audiencia pública de la Suprema Corte de Justicia de la Nación relacionada con la consulta previa a las personas con discapacidad, donde defendió la necesidad de garantizar una participación efectiva de las personas indígenas con discapacidad en las decisiones que les afectan.

Maryangel García Ramos: una voz por los derechos de las mujeres con discapacidad (@maryangel_grg)

Consultora de derechos humanos y defensora de los derechos de las mujeres con discapacidad, actualmente dirige Women Enabled International (Mujeres habilitadas internacionalmente), organización internacional dedicada a promover los derechos de mujeres y niñas con discapacidad. También es fundadora de Mexicanas con Discapacidad y presidenta del Consejo de Personas con Discapacidad de Nuevo León.

Desde su trabajo internacional, participa en espacios sobre género, discapacidad y derechos humanos. En 2026 estuvo presente en Women Deliver, donde abordó los retos que enfrentan los movimientos feministas y las estrategias para defender los derechos de las personas con discapacidad.

Su trayectoria también refleja la importancia de que las mujeres con discapacidad participen directamente en las discusiones sobre las políticas y decisiones que afectan sus derechos.

Diana Velarde: visibilizando el síndrome de Usher y la discapacidad múltiple (@diana.velardet)

Ingeniera en Sistemas Electrónicos y consultora, vive con síndrome de Usher, una condición genética que combina pérdida auditiva y visual. Su diagnóstico de USH2A fue confirmado en 2018 y desde 2024 utiliza implantes cocleares.

Es embajadora en México de la Usher Syndrome Coalition (Coalición del Síndrome de Usher), posición que ocupa desde 2020, y participa en iniciativas para visibilizar esta condición y conectar a otras personas de la comunidad.

En el ámbito profesional, trabaja en PwC México, donde se desempeña como directora de Consulting Solutions (Soluciones de Consultoría) y forma parte de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI). Desde este espacio también ha impulsado conversaciones sobre inclusión laboral, liderazgo y participación de las personas con discapacidad.

Además, es directora de Mujeres Mexicanas con Discapacidad y cofundadora de Trazando lo Invisible, espacios desde los que aborda temas de género, discapacidad e interseccionalidad.

Amairany González Básaca: derecho y discapacidad frente a las barreras de la justicia (@amairany-g-basaca)

Abogada con discapacidad visual y maestra en Derecho Constitucional y Derechos Humanos, ha participado en espacios de análisis y formación relacionados con discapacidad, género y derechos humanos.

Desde su experiencia, ha visibilizado algunas de las barreras que enfrentan las personas con discapacidad visual dentro del sistema de justicia: desde la consulta de expedientes y presentación de documentos hasta la necesidad de contar con apoyos y ajustes razonables que permitan participar en igualdad de condiciones.

Su trayectoria muestra también la importancia de incorporar una perspectiva de género e interseccional en el acceso a la justicia, especialmente cuando las barreras por discapacidad se cruzan con otras formas de desigualdad.

Cynthia Molano: abriendo camino para las personas de talla baja (@cynthiamolanos)

Originaria de Saltillo, Coahuila, desde 2015 participa en la defensa de los derechos de las personas de talla baja y actualmente se desempeña como subdirectora del Instituto Municipal de las Mujeres de Saltillo.

Entre los temas que ha impulsado está la Ley del Escalón Universal, relacionada con el diseño accesible de los espacios públicos y la necesidad de considerar las necesidades de las personas de talla baja en la infraestructura.

También fue la primera mujer de talla baja en obtener una candidatura y ocupar un cargo público en Saltillo. En 2023 fue incluida por Forbes México entre las 100 mujeres más poderosas del país.

Dunia Camacho: una nadadora que sigue haciendo historia (@duniacamachomarenco)

Con una trayectoria de varios años en la natación internacional, ha representado a México en competencias de alto nivel y continúa siendo parte de las principales del país en el deporte para personas con Síndrome de Down.

En 2025 fue seleccionada para representar a México en el Virtus World Swimming Championships (Campeonato Mundial de Natación Virtus), en Bangkok, donde continuó una trayectoria marcada por participaciones y medallas internacionales.

En 2026, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte la incluyó entre las principales cartas de México para el World Down Syndrome Swimming Championship (Campeonato Mundial de Natación para Personas con Síndrome de Down), programado en Portugal.

Mónica Olivia Rodríguez Saavedra: velocidad, oro paralímpico y una historia que sigue corriendo (@oliviarodriguezsaavedra)

Atleta mexicana con discapacidad visual, especialista en los 1,500 metros de la categoría T11, consiguió el oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 con un tiempo de 4:37.40, entonces récord mundial, y obtuvo la medalla de oro número 100 para México en la historia de los Juegos Paralímpicos.

También participó en los Juegos Paralímpicos de París 2024, en lo que fue su tercera participación paralímpica.

Su historia deportiva forma parte ahora de Las hijas del viento, documental que sigue las trayectorias de Mónica, Daniela Velasco y Adriana Carrillo, tres atletas mexicanas con discapacidad visual.

Perla Moctezuma: la mujer sorda que abrió camino en la televisión mexicana (@perlamoctezumaquiroga)

Durante más de cinco décadas de trayectoria, ha trabajado por la presencia de la Lengua de Señas Mexicana y de las personas sordas en los medios de comunicación.

Trabajó en Televisa y participó como intérprete y mediadora lingüística en espacios de televisión nacional, colaborando con figuras como Jacobo Zabludovsky, Guillermo Ochoa y Lolita Ayala.

Después de su paso por la televisión, continuó formándose en temas como educación bilingüe, política lingüística, literatura sorda, sociolingüística y lengua de señas internacional.

Su trabajo continúa vigente y también se proyecta hacia nuevos espacios de encuentro y formación. Del 17 al 20 de noviembre de 2026, participará en el Tercer Congreso Internacional de la Lengua de Señas Mexicana (ConaLSM), en Morelia, Michoacán, un espacio que reunirá conferencias, talleres y encuentros entre personas sordas, intérpretes y especialistas de distintos países. 

Anacecy Canul: educación y autismo desde la experiencia propia

Docente de educación especial y mujer autista, durante años trabajó en una Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) sin saber que ella misma era autista. Recibió su diagnóstico formal a los 45 años.

A partir de su experiencia profesional y personal, ha trabajado para generar espacios de participación para personas autistas adultas. Creó el Colectivo de Autistas sin Máscaras y también dirige un centro comunitario en una localidad maya.

Su historia permite mirar el autismo desde una perspectiva que reconoce tanto la experiencia profesional como la vivencia propia y la participación comunitaria.

Una realidad mucho más amplia y diversa

Las historias de estas diez mujeres son apenas una muestra de una realidad mucho más amplia y diversa. Detrás de cada trayectoria también están las barreras que muchas mujeres con discapacidad siguen encontrando para estudiar, trabajar, participar, decidir sobre sus propias vidas y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones.

Pero también están las mujeres que han ocupado espacios que durante mucho tiempo les fueron negados, han hecho visibles sus demandas y han contribuido a que sus experiencias formen parte de la conversación pública.

Esta selección no pretende reunir todas esas historias —sería imposible—, sino acercarnos a algunas de ellas y reconocer que no existe una sola manera de vivir la discapacidad. Hay mujeres con distintas discapacidades, edades, profesiones, contextos, y sus experiencias forman parte de la conversación pública.

Visibilizarlas no debería ocurrir solamente en una fecha. También implica reconocer su participación, sus decisiones, su derecho a estar presentes en todos los espacios de la sociedad.