Opinión
Uber: farol de París y oscuridad en México
Fecha de publicación: 14/Abril/2026 | Autor: Katia D'Artigues
En el 2024, tres meses antes del arranque de los Juegos Paralímpicos en París, Francia, recibí una invitación. Uber invitó a Yo También a viajar a París a conocer lo mucho que se estaba haciendo para garantizar la mejor experiencia de transporte privado accesible para personas con discapacidad en este evento mundial.
Fue una experiencia muy aleccionadora. Me llevé la mejor de las impresiones de tres cosas en particular que hizo Uber para promover que las personas con discapacidad que visitarían la Ciudad Luz en ese verano recibieran la mejor atención posible de parte de sus socios conductores.
Una de las cosas que hicieron fue un pequeño video, en asociación con organizaciones de personas con discapacidad, que obligaron a todos sus socios conductores a mirar. Fueron muy enfáticos en que esto era una medida extraordinaria: que no están atosigando a sus socios para ver videos obligatorios pero que consideraron que esto era una excepción que valía la pena.
¿De qué va el video? De cómo atender a clientes con diversas discapacidades. Algo tan sencillo pero al mismo tiempo aún tan revelador tanto en Francia como aquí. Desde cómo desarmar de manera fácil una silla de ruedas y meterla a la cajuela a cómo atender a un cliente ciego. Está en Youtube.
Otra cosa que hicieron fue aliarse con otra marca, CaoCao, que tenía unidades más grandes y accesibles -como para que entrara una silla de ruedas más grande, motorizada- para que hubiera suficientes para la demanda que calcularon que habría en esos días. En México existen, se llaman Uber Assist pero son dificilisimos de encontrar.
No sé si les suene familiar, pero los franceses tenían muy detectado que, ante la falta de accesibilidad en el transporte público (sólo 30 de las más de 300 estaciones de Metro de París son accesibles), las personas con discapacidad prefieren usar taxis: 63 por ciento contra 41 por ciento de personas que no tienen discapacidad. Les queda claro que son sus clientes y clientas.
La tercera fue también muy interesante porque fue fruto de un diálogo con sus mismos conductores cuando se acercaron y les preguntaron abiertamente por qué de manera frecuente se negaban a subir a un pasajero que llevara un perro (no sólo guía, sino de alerta médica o de apoyo emocional que no son caprichos sino necesarios para personas con discapacidades).
La respuesta de sus socios conductores fue muy interesante y tenía que ver más por razones económicas. No era tanto la conducta del perro lo que les preocupaba, sino algo tan sencillo como que dejaran pelo en sus asientos. Finalmente los perros tiran pelo, sobre todo en ciertas fechas, por más que uno o una los cepille. Esto de ensuciar los asientos, los obligaba a parar un rato, limpiar el asiento; perdían tiempo para tomar otro viaje y ganar más dinero.
Entonces Uber planteó algo sencillo: ¿y si les ofrecemos a nuestros socios conductores una suerte de sábanas para que las pongan en caso de que suba un perro? Luego la pueden quitar y voilá, no se pierde tiempo.
En ese momento, Laureline Serieys, la gerente general de Uber Francia, dijo que todo esto costó algo así como 150 mil euros que, para la principal plataforma de vehículos de plataforma o VTC (vehículos de turismo con chofer), no es una grandísima inversión.
Serieys incluso dijo: “Esperamos en el futuro hacer más cosas (para atender personas con discapacidad) pero es mucho más de lo que teníamos. Sabemos que las necesidades seguirán ahí después de los Juegos Olímpicos”.
¿Y en México?
Recuerdo mucho estas acciones sencillas y claras ahora que en Yo También hicimos eco de la denuncia de una usuaria ciega de Uber, Brenda, a quien un conductor se negó a subirla con Simón, su perro guía.
Si bien no está claro si ella pudo hacer la denuncia vía los canales institucionales (como lo requiere Uber) tampoco dudo que haya pasado porque casos así los he escuchado innumerables veces no sólo en este tipo de transportes e incluso en un posteo que pusimos en Facebook donde la mayoría de los 62 comentarios son negativos. Los perros de asistencia siguen siendo percibidos como ‘mascotas’ y no como una herramienta animal indispensable; también hay muchas quejas de personas usuarias de silla de ruedas.
Ya entrados en gastos (por decir investigaciones) descubrimos, gracias a Celso Soto, nuestro editor de accesibilidad que la app de Uber para hacer denuncias tiene sus áreas de oportunidad, sobre todo que la sección que indica cómo hacer un reporte por teléfono por una situación así está en inglés y no en español.
Pueden leer sobre este caso en “Si a mi no se me antoja no te subo y punto”: la discriminación en Uber por viajar con perro guía.
Si bien Uber ha hecho como parte de su política de responsabilidad social apoyar a atletas con discapacidad en el mundo y en México en particular como lo hizo con Brenda Osnaya, paratriatleta, y el Comité Paralímpico Mexicano dándoles viajes gratis y crédito para UberEats, ¿no estaría bien que también contribuyeran a eliminar la discriminación que sufren sus usuarios en los servicios y poner el ejemplo?
Yo digo que sí. Y ellos mismos saben ya cómo hacerlo. Es sólo que dejen de ser faroles en París y oscuridad en México.





