Opinión
Cuando las voces se convierten en mis ojos
Fecha de publicación: 12/Junio/2026 | Autor: Aisha Karina Medina Dávalos
Aquellas experiencias que marcan tu vida son las que te ayudan a convertirte en quien eres y lograr metas que ni tú misma esperabas cumplir.
Mi nombre es Aisha, tengo discapacidad visual y he tenido la fortuna de poder ejercer la profesión del doblaje. A los 7 meses de nacida, se me detectó retinoblastoma bilateral, es decir, cáncer ocular en ambos ojos. Por ello, fue necesario retirarme el ojo derecho poco tiempo después de que se hubiera detectado.
Seis años después, el tumor se salió de control, siendo necesario finalmente retirarme el ojo izquierdo, quedando así sin visión, pero ganando un nuevo punto de vista de la vida.
Mi oído fue uno de mis principales aliados en este proceso de adaptación, y fue cuando el peso de comprender una voz, de oírla y sentirla, cobró un significado mucho más amplio.
Las voces en las caricaturas que oía eran mi base para entender el entorno de la escena en desarrollo, y poco sabía yo en ese momento el enorme trabajo que existía detrás.
El doblaje ha marcado mi vida de formas que nunca me habría atrevido a imaginar.
Ha estado en mi cotidianidad antes siquiera de que yo fuera consciente de ello. Pues, desde mi niñez, crecí oyendo voces icónicas que no solo me marcaron a mí, también a miles de personas que, como yo, fuimos capaces de disfrutar de diversos materiales como películas, series, animes, entre muchas otras producciones, todo gracias a que fuimos capaces de disfrutarlas en nuestro idioma. Esto tiene un especial impacto en mí, pues fue gracias al doblaje que tuve la oportunidad de observar.
Sus voces se convirtieron en mis guías, permitiéndome ver a través del sentido de la audición.
Aún recuerdo cuando hice doblaje por primera vez.
La cabina me intimidaba, tanto como me asombraba, y el peso, alegría y euforia por lo que estaba logrando me abrumaba.
Esta primera participación fue como parte de las voces adicionales en Los Increíbles 2, con Ricardo Tejedo como director.
Él usó un chasquido para indicarme el momento de entrada, y tras haber oído previamente mi diálogo, grabé uno a uno con este método. Por supuesto, no sin cometer algunos errores bastante divertidos, como el haber preguntado si las hojas en el atril eran partituras, cuando, por supuesto, era el libreto.
Cuando llegué a entender que más de uno de mis personajes favoritos compartían voz de un solo actor, los procesos que llevan al resultado que oímos en la pantalla, la modulación de voces y el alcance e impacto que pueden generar, fue el momento en que me enamoré de esta profesión y me hizo una seguidora acérrima de sus actividades, lo que, con el tiempo, permitió que se me abrieran las puertas para llegar a ejercerla.
Puedo decir con toda seguridad que cada vez que entro a la cabina de grabación aprendo cosas nuevas, por ello, desarrollar la forma más práctica de grabar desde la cabina ha sido una experiencia que cambia con cada director y del diálogo que establezcamos. Pues, uno de los procesos al realizar doblaje se encuentra en visualizar el lip-sync de los actores, es decir, el movimiento de los labios al pronunciar un diálogo, el mismo que será traducido y adaptado para ser interpretado por el actor de doblaje, entonces, la precisión al entrar en una parte específica del guión es vital para un buen resultado.
En mi caso, escucho el ritmo de la actriz original, capto la entrada que el director y yo hayamos acordado usar previamente, (puede ser un chasquido, indicación verbal o el sonido ambiental de la propia escena) y el resto lo maneja el ingeniero de audio, quien coloca la grabación en el punto exacto de la secuencia en pantalla.
El audio original es lo que marca la pauta de la intención que se le dará al diálogo, y tengo espacio para practicar un par de veces antes de grabar la siguiente línea.
Creo que, como espectadores, pocas veces nos sentamos a reflexionar sobre lo mucho que una voz puede transmitirte, ¿han notado alguna vez que las sonrisas se escuchan? El llanto, contenido, el enojo, la alegría.
Todas esas emociones que puedes vivir desde la cabina y transmitirlas a quienes te escuchen.
El doblaje, las voces, las emociones son elementos que, unidos, traspasan todo tipo de obstáculos.
Esta profesión me ha permitido explorar mi sentir de muchos modos distintos, tanto como consumidora como orgullosamente actriz de doblaje.
Buscaré seguir mejorando para continuar transmitiendo emociones, nuevas experiencias y, por supuesto, convertirme en los ojos de quien me escuche.





