Opinión
La guía que pocos ven, pero que nosotros escuchamos
Fecha de publicación: 14/Agosto/2026 | Autor: Aisha Karina Medina Dávalos
Siempre me ha parecido impresionante notar el impacto que tienen los sonidos, las voces, en nuestra vida diaria.
Como persona con discapacidad visual, el aspecto sonoro de un producto audiovisual es la guía que me transporta a experimentar la inmersión del mundo que visito a través de la pantalla, especialmente cuando las voces que escucho son naturales.
Por ello, creo necesario plantear el cambio que está sucediendo en un área de la que poco se habla, la audiodescripción.
Este es un servicio que, con la voz de un narrador, describe elementos como el entorno, apariencia y acciones de los personajes en escena. Buscando con ello hacer que los productos audiovisuales sean accesibles para las personas con discapacidad visual, tanto parcial como total.
Este proceso debe tener en cuenta diversos elementos al momento de realizar un trabajo tan específico, pero se debe señalar cómo el uso de las voces sintéticas llegó a este mercado sin apenas generar controversia.
Se instaló en silencio, de tal modo que plataformas como Netflix pasaron de usar locutores profesionales a esta herramienta como base para sus descripciones.
Hasta hace unos años, recuerdo que era toda una alegría encontrar películas o series que lo tuvieran entre sus opciones, pues se trataba de un servicio especializado hecho bajo demanda y producido, entre otros casos, por instituciones como la ONCE, Organización Nacional de Ciegos Españoles; sin embargo, esto comenzó a cambiar con la llegada de las plataformas digitales.
La masificación de los servicios de streaming permitió que la audiodescripción comenzara a estar presente en las plataformas de mayor alcance como Netflix, Disney+, Apple TV, HBO Max, entre muchas otras.
A la alegría por estos hechos, sin embargo, se le sumó el sentimiento de inquietud cuando las voces humanas comenzaron a ser sustituidas por voces sintéticas.
En 2023, por ejemplo, comenzaron a realizarse pruebas piloto para implementar inteligencia artificial en la realización del doblaje.
La indignación por estos acontecimientos provocó una fuerte reacción en los consumidores, a tal grado que generaron cambios significativos en la protección de las voces de actores y actrices de doblaje. Pero, ¿qué pasa con la audiodescripción?
Los resultados, tanto de las pruebas como de la reacción del público, nos recuerdan la comodidad y calidez que puede transmitir la voz humana, comodidad que fácilmente puede trasladarse a este servicio, a la guía que pocos ven, pero que nosotros escuchamos.
Está presente la oportunidad de que hagamos saber nuestro sentir respecto a la calidad que se maneja en la audiodescripción, pues no solo son las voces, también está el ritmo, la adaptación, los silencios e incluso el vocabulario.
Hay diversos factores que podrían hacer complicada la inclusión de voces humanas en productos ya existentes, pues al ser series o películas terminadas y distribuidas, resulta más conveniente y rentable el uso de la IA para esta clase de casos para hacer posible la inclusión del audiodescriptivo. Pues, si bien esta herramienta está mucho más presente en la actualidad, todavía no está disponible en la gran mayoría de las producciones, como sí lo están, por ejemplo, elementos como los subtítulos.
De forma subjetiva, considero que hay un fuerte contraste entre las descripciones con voces naturales y las artificiales.
La calidez, versatilidad y cercanía que permite experimentar la voz humana como espectador, pocas veces podría compararse con lo sintético; sin embargo, esto no releva la principal función, que es describir manteniendo un buen equilibrio en la adaptación y los silencios.
El mundo sonoro es tan amplio, que es difícil entender el impacto que cada tesitura, ritmo o silencio tiene para cada uno.
Por medio de este escrito, dejo la puerta abierta para que tú también puedas ser consciente de esta transición y elegir cuál prefieres y abrir nuevos espacios para compartir cuáles son nuestras voces guía favoritas.





