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Las manos también se expresan a través de la tecnología
Fecha de publicación: 23/Septiembre/2026 | Autor: Aisha Karina Medina Dávalos
La lengua no es una forma de comunicación que se estanque; al contrario, puede evolucionar hasta superar cualquier barrera. Solo hacen falta manos que inicien y guíen el recorrido hasta llegar a un mismo objetivo: el entendimiento de todas las partes.
La Lengua de Señas Mexicana ha contado con diversas herramientas cuyo propósito y desarrollo pretenden establecer una comunicación más efectiva entre las personas sordas y oyentes.
Una de estas herramientas es el guante Signal Glove, cuyo desarrollo fue impulsado por Héctor Roberto Hernández Jiménez, estudiante en su tercer semestre de la carrera de Mecatrónica en el Tecnológico de Monterrey.
En exclusiva para Yo También, compartió algunas de las dificultades del desarrollo del dispositivo, su enfoque actual y las proyecciones a futuro para el proyecto.
Héctor tuvo la resolución total del desarrollo de los guantes tras haber realizado un servicio misional por parte de su iglesia en diversas ciudades de Baja California, como Tijuana y Mexicali, así como en San Luis Río Colorado, Sonora, entre otras.
Esto lo llevó a tener interacciones con comunidades sordas, y la barrera comunicativa lo inspiró a que, al terminar su servicio, volvería a darle forma y resolución a los guantes.
Este objetivo lo llevó a desarrollarlo a tal grado que fue ganador del Premio Estatal de la Juventud del año pasado.
Sin embargo, no todo ha tenido una fluidez tan rápida o fácil, pues el crecimiento del proyecto dependía de recursos y materiales poco viables económicamente hablando, por lo que inicialmente tuvo que usar recursos propios y apoyo de familiares y amigos.
Eso sin mencionar que, según el propio Héctor, uno de los mayores impedimentos para el avance y distribución del proyecto es el entrenamiento neuronal.
“He tenido el apoyo de la comunidad sorda, pero para entrenar este guante y que sea lo más eficaz posible, necesito que varias personas literalmente lo estén usando y enseñándole, por así decirlo, al guante, el cómo es la palabra y todo eso. Entonces, encontrar a muchísimas personas de esta comunidad, pues, es algo complicado”, mencionó.
Además, la parte económica también representa todo un desafío, al contratar intérpretes, materiales, estudio y difusión.
El proceso general, según Héctor, tiene un costo promedio de 1,500 pesos, pero se está buscando reducir el costo de producción, tanto para mayor producción como para que sea un precio accesible para el consumidor, siendo este uno de los objetivos primordiales del proyecto.
En la actualidad, Héctor, con el apoyo de sus maestros, se encuentra desarrollando la aplicación que será parte del funcionamiento de los guantes y que estará disponible para Android e iOS.
La Lengua de Señas Mexicana será su principal enfoque de aquí a tres años, pero tiene pensado implementar la lengua universal, así como muchos otros idiomas.
Pero, ¿cómo funciona exactamente este producto?
Héctor explica que los acelerómetros permiten medir la posición del guante en el espacio. También cuenta con giroscopios y un magnetrón que mide su posición con respecto al suelo. Estos sensores leen la posición de cada uno de los dedos en los ejes X, Y y Z, es decir, en el espacio tridimensional en el que nos encontramos. Con esos datos, el sistema envía la información al microcontrolador y posteriormente a la red neuronal, que se encarga de realizar la interpretación e identificación de las letras.
Por el momento, el invento solo es capaz de deletrear, pero se prevé que a finales de año ya pueda interpretar frases completas conforme a las reglas de la lengua de señas.
Cosas como la postura ya son detectadas directamente por los sensores.
Su diseño futuro está previsto para tener diversos modelos y tamaños, tanto con tela como con un material conocido como placas flexibles.
Las intenciones, objetivos e ideas poco a poco comienzan a tomar forma, pero es necesario que también nos preguntemos: ¿A dónde se llevaría este tipo de tecnología? ¿Bajo qué manos estaría dispuesto a compartirse?
“Mi filosofía es que la educación es la base de todo para que una persona pueda superarse, pero no todas las escuelas están, pues, con la infraestructura ni tampoco con el docente preparado para enseñar a estas personas. Entonces, lo que queremos es meterlo a fundaciones y escuelas específicamente para que desde una temprana edad, pues, ya pueda estarse desarrollando esa parte de inclusión con ellos”, explicó.
Aun cuando se trata de un producto con avances significativos, Héctor explica que no tiene una fecha prevista para comenzar su distribución plenamente, pues quiere asegurarse de que el guante tenga la mayor calidad posible y, con ello, que cada aspecto del mismo esté revisado y terminado.
Inventos como estos no son raros de encontrar, pero el seguimiento de los mismos es lo que nos pone a pensar sobre el futuro de herramientas tan esperanzadoras como estas.
Héctor nos demuestra que, con algo de paciencia, esfuerzo, recursos y apoyo, la evolución para derribar otra barrera de comunicación puede darse de un modo mucho más veloz de lo que cualquiera de nosotros podría pensar.





