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Cuidados, apoyos, políticas y autonomía: la visión conjunta para enfrentar el abandono institucional hacia mujeres con discapacidad
Fecha de publicación: 22/Septiembre/2026 | Autor: Aisha Karina Medina Dávalos
El cuidado, los apoyos y la asistencia son temas que deberían estar con mayor presencia en las conversaciones institucionales, pero a menudo la presencia de sectores específicos es poco conversada o vista, como lo son las mujeres con discapacidad y sus derechos y capacidades.
En el marco del Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad, el pasado 11 de septiembre se llevó a cabo el webinar “Las mujeres con discapacidad en el centro de la economía del cuidado”. Tuvo como finalidad celebrar futuras alianzas entre organizaciones y representantes que comparten una visión similar sobre este tema. Dirigido por Martha García, fundadora del Movimiento de Personas con Discapacidad; y Wendy Barrantes, de Relavín, compartieron el espacio con varias personalidades que dieron su perspectiva e ideas sobre este tema, desde el comité del seguimiento del compromiso de Tlatelolco.
Según datos recientes lanzados por ONU Mujeres, entre un 12 y 24.2% de las mujeres realizan trabajo doméstico y de cuidados de forma no remunerada. Wendy cuestiona cuánto de ese porcentaje estará tomando en cuenta a las mujeres con discapacidad, cuestionamiento que ha ayudado a darle origen al comité previamente mencionado, conformado por la red latinoamericana de vida independiente y por el movimiento de personas con discapacidad de México.
“Nacimos para impulsar esa necesidad de unificar criterios ante todo ese abandono institucional que enfrentaron muchas personas en situación de discapacidad”, mencionó Wendy Barrantes.
Para lograr sus objetivos, este comité tiene como punto de partida un documento surgido el año pasado en la décimo sexta conferencia regional de América Latina y el Caribe sobre la mujer, a través del cual, en el párrafo 30, se reconoce el derecho para la vida autónoma directamente alineada a las personas con discapacidad. Se trabaja con el fin de que esta afirmación no permanezca únicamente en el papel, sino que se convierta en política pública.
Continuando esta línea, también se afirmó que otro objetivo primordial es el poder estar con un número significativo de mujeres con discapacidad en la 17.ª Conferencia Regional de América Latina y el Caribe.
“Considero que eso fue ya también un pequeño logro que alcanzamos el año pasado, que se reconociera que no se debe hablar solo de la mujer, sino de las mujeres con discapacidad y toda la interseccionalidad, toda la diversidad que existe”, agregó.
La directora ejecutiva de Women Enabled International, Maryangel García-Ramos, por su parte, nos recordó que tan solo el 4% de la financiación mundial es dedicado a temas específicos para las mujeres con discapacidad, por lo que hace un llamado para invertir dicha financiación en liderazgos y colectivos locales; sin embargo, la responsabilidad sigue estando en manos del Estado, quienes siempre deberán actuar con base en el testimonio de las mujeres con discapacidad, pues a menudo no son consideradas como parte activa del sistema, pues se usa la palabra cuidado como excusa para ejercer ideas dañinas, como la esterilización forzada.
Stefan Tromel, especialista principal de Discapacidad de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señaló que el concepto, tradicionalmente hablando, suele dejar poco margen de elección a la parte receptora, de ahí radica la importancia de los apoyos, no solo al dar la capacidad de elección, sino también al tener en cuenta a las personas que requieren de asistencia en edad trabajadora.
La OIT busca una agenda fija en estos temas en los años 2028 y 2029.
Paz Arancibia, quien es especialista principal en la Igualdad de Género de la OIT, destacó la necesidad de convertir el acceso a cuidados en un derecho, y no en un privilegio para quien pueda pagarlo, siempre teniendo en cuenta el uso de las 5 erres: Reducción, redistribución, reconocimiento, recompensa y representación para trabajadores con y sin discapacidad.
A esta participación le siguió la intervención de Juanita Ardila Hidalgo, coordinadora del programa conjunto de las Naciones Unidas. Presentó los resultados del programa conjunto de cuidado y discapacidad, implementado en diversos países como Colombia, Panamá, Mozambique, Kenia y Tanzania, que se enfocó en integrar la discapacidad dentro de los sistemas de cuidado, y tras ser impartidos por las propias organizaciones de personas con discapacidad, se observó un aumento en la percepción de un cambio de un 53% a un 68%, un aumento en la autonomía de un 51% al 65% y la disminución de cargas físicas y emocionales de las cuidadoras.
Finalmente, durante la participación de Facundo Chávez, asesor de derechos humanos y discapacidad de la oficina del Alto Comisionado de la ONU, se señaló la coincidencia de agendas en la asistencia humana de las mujeres y de la discapacidad en temas clave como el apoyo de la asistencia humana y el uso de tecnologías para facilitar la autonomía.
A su vez, hizo mención sobre la importancia de construir sistemas integrales de apoyo y cuidado, citando en el proceso la Opinión Consultiva 31, 25 de la Corte Interamericana sobre el derecho al cuidado: “Derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado”.
Sin embargo, también señaló que, ante recortes presupuestarios, los programas recién implementados, como la asistencia personalizada, son rápidamente retirados, situación que no ocurre del mismo modo ante el sistema de cuidados tradicional, el cual ya cuenta con un presupuesto previamente visto.
Tras ello, criticó la tendencia de los sistemas de cuidado regionales a dedicar recursos a la creación de centros de día, pues, pese a que reducen el tiempo de cuidado de las familias, si no se redefinen como centros comunitarios de intermediación, se convertirán en lugares de segregación.
Las intervenciones, ideas, programas y reflexiones realizados en este webinar nos recuerdan lo mucho que es necesario cambiar en torno a los sistemas que están destinados a velar por cada uno de nosotros, pues existen aspectos de segregación que pocos son capaces de ver y, sobre todo, de señalar y dedicar un espacio, como lo son las voces de las mujeres con discapacidad.





