16 de Mayo de 2026

Opinión

¿Sabes lo que es un tequio?

Fecha de publicación: 13/Abril/2026 | Autor: Daniel Robles Haro

Ilustración de Daniel Robles Haro, columnista y activista con parálisis cerebral

Querida comunidad de Yo También:

Siempre he pensado que cualquier programa o política pública  debería ser diseñado con perspectiva de discapacidad. 

Mi tema de hoy es sobre los tequios.

El tequio es una práctica ancestral de origen náhuatl.

Viene de la palabra téquitl. ¿Qué significa trabajo o tributo?

Y consiste básicamente en un evento de trabajo comunitario, solidario y no remunerado, realizado por los miembros de una comunidad en beneficio colectivo. Es una forma de cooperación indispensable para el mantenimiento y construcción de infraestructura, limpieza de espacios públicos o apoyo en situaciones de emergencia, principalmente en zonas indígenas y rurales de México. 

El pasado 24 de febrero de 2026, en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue presentada la estrategia Jóvenes Transformando México. 

Un paquete ambicioso que incluye educación, empleo, cultura, deporte, y también una palabra que me llamó poderosamente la atención: 

TEQUIOS.

Como ya mencioné, un tequio es una forma de trabajo comunitario y  voluntario, que viene desde antes de la llegada de los españoles. Es la idea de que los miembros de una comunidad ponen su granito de arena, literalmente, su esfuerzo físico, para construir algo colectivo.

Un camino, un mural, rehabilitar una escuela, una cancha, la limpieza de un río.

Las personas, en este caso, los jóvenes de una comunidad, se unen para esta causa sabiendo que el beneficio es para todos.

Es hermosa la idea. Es de esas tradiciones que nos deberían llenar de orgullo como mexicanos.

Y ya me conocen. Mi mente no para.

Mientras escuchaba la presentación, me vino una pregunta a la cabeza. La misma de siempre, la que me persigue a todos lados y que vivo todos los días. 

¿Y las personas con discapacidad? ¿También podemos hacer tequio?

¿Estamos contempladas y contemplados para participar, o ser incluidas, o beneficiadas? 

¿O esta tradición tan bonita también nos va a excluir como tantas otras cosas?

¿Cómo podría yo participar en un tequio?

Yo creo que los tequios comunitarios pueden ser una oportunidad para la inclusión real de personas con discapacidad.

A ver, de nuevo por partes. Las personas con discapacidad somos diversas. No todas vivimos las mismas condiciones ni tenemos las mismas capacidades y oportunidades. 

Yo no puedo cargar una pala. No puedo levantar una piedra. No puedo caminar para ir a limpiar un terreno o pintar un mural. Bueno, con apoyo tal vez pueda plasmar algo. 

Mi cuerpo no responde. La única parte que puedo mover a voluntad son mis ojos.

Entonces, si el tequio se define como “trabajo físico comunitario”, yo estoy fuera. No puedo participar. Me quedo en mi casa mientras mi comunidad se organiza y construye. Otra vez excluido. Otra vez invisibilizado.

¿Pero, y si repensamos el tequio?

Está excelente el lema de “Tequios por la Paz”.

¿Y si organizamos unos tequios nacionales por la inclusión? 

Porque el espíritu del tequio no es la pala o la pintura.  El espíritu es el compromiso comunitario. Es la idea de que todas las personas, desde lo que pueden y tienen, aportan para el bien común.

Una persona en silla de ruedas podría no poder cargar cemento, pero… ¿Y si puede supervisar que el cemento se mezcle bien?

¿Y si puede hacer un registro fotográfico del avance? 

¿Y si puede ser la memoria del proyecto, llevando el control de materiales y asistencias?

¿Y si puede ofrecer su casa como centro de acopio?

Hay mil formas de aportar cuando la comunidad te ve como un igual y no como una carga.

Y aquí también cabe aclarar que el solo hecho de ser invitados como espectadores  ya sería una forma de inclusión. 

Así que desde aquí propongo a Abraham Carro, director del Instituto Mexicano de la Juventud, a la maestra Leticia Ramírez, coordinadora de este plan, y a las demás personas involucradas, por supuesto a la presidenta Claudia Sheinbaum,  

Que los tequios que se organicen en el marco de “Jóvenes Transformando México” incluyan, desde el diseño, la participación de personas con discapacidad.

No como caridad. No como “pobrecitos, también déjenlos ayudar”. Sino como ciudadanos con derechos, con habilidades diversas, con ganas de aportar.

¿Qué tal unos tequios por la inclusión en 2027?

Para que no se diga que les muevo el plan de este año.

Propongo lo siguiente para empezar. 

Diversificar las tareas dentro del tequio. No todo es esfuerzo físico. También se necesita quien tome notas, quien difunda la convocatoria, quien organice la logística, quien supervise la calidad del trabajo.

Garantizar accesibilidad física en los espacios donde se realicen las reuniones previas y los descansos. No podemos participar si no podemos llegar.

Reconocer el valor de la participación diversa y medir el éxito del tequio no solo por metros de camino construidos, sino por personas integradas.

Organizar brigadas de lectura, deporte o cultura que lleguen hasta la colonia, el parque o incluso hasta la casa de quienes no pueden salir. 

Invitar y ayudar a la familia para que la persona con movilidad reducida pueda acudir y sentirse incluidos.

¿Qué tal si diseñamos y pintamos unos tableros de comunicación alternativa y aumentativa en escuelas y parques para que esto se conozca y las personas se puedan comunicar? 

Se me ocurren mil ideas más.  Haré lo posible para que esta propuesta llegue a las personas indicadas. 

¿Por qué es tan importante esto?

Porque los tequios son espacios de comunidad. De encuentro. De saber que perteneces a algo más grande que tú.

Para una persona con discapacidad severa que pasa la mayor parte del tiempo entre cuatro paredes, ser invitada a un tequio es un acto de reconocimiento. Es alguien diciendo: “Te necesitamos o te apoyamos. Eres parte de esto. Tu presencia importa”.

Eso no tiene precio.

¿Y además, qué mejor manera de sensibilizar a una comunidad que trabajando de cerca y activamente en la inclusión?

Entiendo que los tequios son tradición. Y entiendo que cambiar tradiciones cuesta trabajo. Pero si de verdad  se busca que “Jóvenes Transformando México” tenga éxito y marque una diferencia, si de verdad queremos que el deporte, la educación, el empleo y también el trabajo comunitario sean para todas y todos los jóvenes, entonces tenemos que abrir la cabeza y el corazón.

Y vuelvo a decir.

El tequio no es la pala o la pintura. El tequio es la comunidad. Y mientras haya  personas excluidas, la comunidad está incompleta.

¿Ustedes qué opinan? ¿Conocen algún tequio incluyente en su comunidad? ¿Cómo le hicieron? Los leo con atención, como siempre.

Porque nada sobre nosotros, sin nosotros. Eso incluye también las tradiciones.

Gracias por leer.