27 de Julio de 2026

Opinión

La plática que nunca había tenido con mi mamá sobre mi discapacidad visual

Fecha de publicación: 08/Mayo/2026 | Autor: Celso Soto

Ilustración de Celso Soto junto a su mamá Paula y una fotografía antigua de ella

En varias ocasiones he compartido con ustedes lo que ha significado para mí vivir con discapacidad visual. Pero después de tantos años no había conversado con mi mamá, Paula Hernández, sobre cómo había sido esta experiencia desde su punto de vista. En el marco del Día de las Madres, les quiero compartir una plática que tuve con ella al respecto.

Celso: De niño me dijeron equivocadamente que tenía miopía y astigmatismo y que de adulto me podría operar. Pero con el tiempo fui teniendo mayores problemas visuales, como la ceguera nocturna. Cuando empecé a presentar estas situaciones,  ¿imaginaste que podría tener algo más?

Mamá Paula: Yo imaginaba que te podrías operar, nunca pensé que tendrías otra enfermedad.

Celso: A los 18 años me diagnosticaron, de manera tardía, Retinosis Pigmentaria y con ello una eventual ceguera. Pero antes de decírmelo, me pidieron salir del consultorio y te informaron primero a ti, nunca te he preguntado: ¿Cómo te lo dijeron y qué pensaste en ese momento?

Mamá Paula: El oftalmólogo me dijo: “Señora, su hijo va a perder la vista poco a poco, tenemos que hacerle estudios”, a mí me dio mucha tristeza, imaginé que no podrías salir adelante y me sentí culpable de lo que te estaba pasando. Pero también tenía otra idea en la mente, que tú eras muy inteligente e ibas a saber resolver el problema.

Celso: En varias ocasiones me has pedido disculpas. ¿Te sientes responsable por mi discapacidad visual? ¿Por qué?

Mamá Paula: Me siento culpable porque cuando naciste estábamos en una situación muy precaria, tuve que trabajar y no podía atenderte ni alimentarte como era debido, vivimos muchas carencias. Lo que nunca te faltó fue amor, dentro de mi falta de educación y falta de apoyo nunca quise separarme de ti, no quise darte a que nadie te cuidara. Tu papá y yo nos establecimos hasta meses después.

Celso: Tú y papá no sabían nada sobre discapacidad visual, pero tenían que tomar decisiones y conversaron sobre mi situación. ¿Qué platicaron y qué decisiones tomaron?

Mamá Paula: A los dos se nos hacía difícil, nos preguntábamos ¿Cómo va a salir adelante? ¿Cómo lo podemos ayudar? Nos culpábamos el uno al otro y no sabíamos qué hacer, creímos que te ibas a quedar con nosotros, que tendríamos que cuidarte siempre. Dejamos que siguieras tu proceso y tomamos la determinación de apoyarte en cualquier forma posible.

Celso: Con el tiempo encontré un centro de rehabilitación para personas con discapacidad visual al cual no me podían acompañar, para poder asistir debía trasladarme solo desde Ecatepec hasta Buenavista en la CDMX. ¿Creyeron que me serviría de algo o que solo serviría como terapia para mantenerme ocupado?

Mamá Paula: Pensé que te serviría de mucho y también de distracción porque nos dimos cuenta de que saber que te quedarías ciego había sido un golpe duro para ti. Al irte solo me quedaba con mucho pendiente, me daba miedo lo que te pudiera pasar en el camino, lo que hacía era encomendarte a Dios y quedarme con la preocupación.

Celso: Cuando en el centro de rehabilitación me ofrecieron el puesto de maestro de computación, ¿pensaste que podría llegar a ser independiente y trabajar?

Mamá Paula: Lo que se me vino a la mente fue: “Mi hijo va a poder y ahorita ya lo está demostrando con un trabajo”. Desde chiquito aprendías muy rápido y vi que le ponías mucho empeño al trabajo. Aunque me sigue preocupando que andes solo en la calle, al darme cuenta de todo lo que haces, me siento bendecida por Dios.

Celso: Después de unos años ingresé a trabajar en una empresa, ese cambio me permitió pagar una renta en la Ciudad de México y decidí independizarme. Emocionalmente fue muy difícil para los dos, yo tenía miedo, no sabía si iba a poder solo, en tu caso ¿cuáles eran tus miedos?

Mamá Paula: Me pasaron muchas cosas por la mente, pensé: “Mi hijo se puede quemar, se puede caer, lo pueden atropellar”; tenía mucho miedo de lo que te podía pasar estando solo. Fue bastante pesado y tardé para resignarme.

Celso: ¿Cambió tu forma de pensar cuando te diste cuenta de que estaba bien a pesar de estar lejos de la familia?

Mamá Paula:  Al observar que te estabas valiendo por ti mismo, vivías tranquilo y bien por mi parte empecé a sentir tranquilidad y mucha felicidad, creo que eres un fregón y no necesitas estar pegado a mi falda para salir adelante. Eres mi gran orgullo y le doy gracias a Dios por darme este hijo tan inteligente.

Celso: ¿Qué piensas ahora que tengo mi propia familia y que comparto contigo miedos y preocupaciones sobre mi hija?

Mamá Paula: Ahora que tienes tu familia soy muy feliz, le doy gracias a mi nuera por compartir la vida contigo y darme una nieta maravillosa. Comparto contigo la alegría cuando me cuentas que la niña hizo alguna gracia y la preocupación cuando está enferma;  no puedo verlos frecuentemente porque vivimos un poco lejos, pero intento darte consejos y posibles remedios. Échale ganas, cuida y quiere a tu hija y esposa. Todavía me da pendiente cuando sales a la calle, pero sé que te cuidas.

Celso: Mamita, estoy muy orgulloso de ser tu hijo, ¡te amo y con respeto de la opinión de los demás eres la mejor mamá del mundo!