11 de Octubre de 2026

Opinión

Inclusión en inglés, exclusión en español

Fecha de publicación: 07/Mayo/2026 | Autor: I Wheel Love U

Ilustración de Tania Sánchez y Alex Castillo, Columnistas de Yo También

Comúnmente los canales de TV… bueeeno, los medios en general, están plagados de lenguaje estigmatizante, de errores garrafales y de estereotipos, sobre todo cuando se habla de ser “incluyentes”. Hace unos días, viendo la televisión, nos llamó la atención escuchar una nota donde anunciaban que las unidades del sistema Metrobús serán inclusivas. ¡Wow! Pues veamos de qué se trata —dijimos—, pensando que habría una buena noticia, ya que con el pretexto del Mundial ha habido algunos cambios en la ciudad y se han evidenciado deudas en movilidad y accesibilidad en el transporte, como el caso del Tren Ligero que ha mostrado nuestro compañero de Yo También, Javier Munguía.

Al escuchar el “teaser” de la nota nos emocionamos. Esa brecha empieza a cerrarse, ¿no? —pensamos—. Vimos la nota y, aunque no esperábamos mucho, aun así nos decepcionaron.

El anuncio de inclusión no era nada que deje de hacernos sentir excluidas a las pcd; todo lo contrario. Esto se siente cada día más hostil, más complejo y más ajeno a la agenda pública.

La anunciada inclusión tampoco fue para ningún grupo vulnerado. Su gran anuncio fue que algunas unidades de Metrobús ya contarán con anuncios sonoros en inglés por motivo del Mundial… Es por eso que nosotros, como I Wheel Love You, hemos decidido no usar en nuestra lucha la “inclusión”, porque es un término ya muy “cuchareado”, tanto para generar odio como para desviar la atención y hacer creer que con acciones a medias ya cumplen una cuota de ser buenas personas.

Y pues no. Esa inclusión que esperábamos que se anunciara en una de esas notas pagadas por gobiernos a noticieros matutinos no llegó. ¡Nah! Según ellos, eso puede seguir esperando.

Podemos seguir brincando a unidades que no se acoplan bien a la estación; podemos seguir buscando otras opciones cuando los elevadores permanecen cerrados para evitar más trabajo; podemos seguir esperando a que se respeten los espacios accesibles en las unidades; podemos seguir esperando a que haya policías capacitados que no nieguen el acceso a personas sordas o a perros de asistencia; podemos seguir esperando a que compren salvaescaleras de “a devis”.

Hasta hoy, lo más fácil ha sido darse la vuelta, ignorar para no meterse en problemas. Desde secretarios hasta operadores. Y es que todo ha seguido funcionando así: con elevadores convertidos en bodega, con salvaescaleras sin operación, con podotáctil que te lleva a cubos vacíos sin instalación de elevadores. Sí, podotáctil que sirve para guiar a personas ciegas de manera segura… te lleva a un hoyo. ¡A UN HOYO!

Basta darse una vuelta por la estación de Metrobús CETRAM La Raza, que conecta la L4 con Mexibús del Estado de México. El entonces secretario de SEMOV, Daniel Sibaja, anunció su construcción e inauguración como una obra magnífica. Al mostrarle que, para salir de la estación, las personas ciegas eran dirigidas a un cubo sin elevador y, en otro punto, a una pared, indicó que la accesibilidad sería una segunda etapa, misma que nunca sucedió. Su manera de evitar que las personas ciegas se fueran al hoyo fue poner una tabla y cinta de alerta visual. El otro tramo de podotáctil te sigue llevando a una pared.

Pues no, no podemos seguir esperando. No podemos seguir esperando condiciones dignas; ni tarjetas de gratuidad que pueden otorgarte, pero deberás esperar meses a que haya material para imprimirlas. No podemos seguir esperando a que ni el Mundial genere condiciones dignas para transportarse de manera accesible. Hoy le llaman “inclusión” a poner anuncios en inglés, pero han ignorado por años avisos sonoros para personas con discapacidad visual. ¿Lengua de señas mexicana? No, eso no vende ni los hace ver globalizados.

Mientras la “inclusión” siga siendo aparentar ser “buena ondita”, las personas con discapacidad seguiremos estancadas en este círculo vicioso de la inaccesibilidad. Y ni la derrama del Mundial, ni las condiciones de la FIFA, van a lograr que esto cambie. De nada sirve inclusión en inglés si no se traduce en accesibilidad para la vida diaria. 

No es inclusión, es simulación con subtítulos en inglés. Y mientras ellos traducen la ciudad, nosotros seguimos sin poder habitarla.