06 de Noviembre de 2026

Opinión

A casi todo el mundo le importa un carajo… Por eso existe el Orgullo Disca

Fecha de publicación: 05/Agosto/2026 | Autor: I Wheel Love U

Ilustración de Tania Sánchez y Alex Castillo Columnistas de Yo También

Julio terminó y probablemente no viste una sola empresa cambiar su logotipo por el Mes del Orgullo Disca. No viste campañas. No viste edificios iluminados. No viste marcas peleándose por demostrar qué tanto apoyan a las personas con discapacidad. Y, siendo honestos, a casi todo el mundo le importa un carajo.

Y el problema es que eso es lo más honesto de todo. Porque la discapacidad nunca ha sido una causa popular. Es incómoda. Habla de adaptaciones del entorno, de accesibilidad, de cuestionar la normalidad, de cuerpos que no encajan en la idea de productividad. Obliga a preguntarnos qué tan excluyentes son nuestras ciudades, nuestras empresas, nuestras ideas y hasta nuestras familias.

Pero hay un grupo de personas a quienes sí nos importa y nos importa muchísimo.

Nos importa a las personas con discapacidad. A quienes nos asisten y a quienes cuidamos. A nuestras familias. A quienes, incluso desde el privilegio, entienden que el problema no está en nuestros cuerpos, sino en las barreras que nos rodean. Nos importa a quienes todos los días sorteamos escaleras, burocracia, transporte inaccesible, calles hechas pedazos, escuelas que rechazan, trabajos que no te consideran, miradas incómodas y sistemas diseñados para alguien más.

Nos importa no porque sea una fecha bonita. Porque es nuestra vida.

El orgullo disca no es ponerse una playera. No es un desfile. No es esperar que una empresa cambie su logo. Es algo mucho más radical. Es dejar de sentir que hay que pedir perdón por existir.

Es entender que el problema nunca ha sido nuestro cuerpo, sino las barreras que otros siguen construyendo.

Sobrevivir a una sociedad que insiste en excluirte también es un acto de orgullo.

Si en julio todas las empresas pintaran su logo con los colores del Orgullo Disca, pero sus oficinas siguieran siendo inaccesibles, sus procesos de contratación siguieran excluyéndonos y sus productos continuaran dejando fuera a millones de personas, el cambio de logo sería apenas un gesto vacío. Porque el problema nunca fue el color del logo.

Sí. A la mayoría de la gente probablemente le importa un carajo el Mes del Orgullo Disca.

Pero a quienes vivimos la discapacidad, a quienes la cuidamos, a quienes la acompañamos y a quienes todos los días derribamos una barrera más para simplemente existir, nos importa. 

Porque no estamos celebrando que el mundo nos haya aceptado.

Estamos celebrando que seguimos aquí, incluso cuando el mundo todavía actúa como si no existiéramos.