26 de Octubre de 2026

Opinión

¿Un reality show puede mostrar la vida real de las personas de talla baja?

Fecha de publicación: 25/Octubre/2026 | Autor: Citlalli Quiroz

Ilustración de Citlalli Quiroz, activista de talla baja y profesionista de la comunicación en pro de la discapacidad y equidad de género.

Tu familia: tu núcleo y apoyo, eso es lo que nos demuestra el reality show, “Una gran familia”, donde se visibiliza la vida cotidiana de padres e hijos, todos con la condición de talla baja, pero ¿sabías que existe una fecha conmemorativa para esta discapacidad? 

Cada 25 de octubre es el Día Internacional de las Personas de Talla Baja, una fecha que nos invita a reflexionar sobre los avances, los desafíos y, sobre todo, los prejuicios que todavía enfrentamos como sociedad. Durante mucho tiempo, esta condición fue motivo de burla y espectáculo; hoy, aunque hemos avanzado en el reconocimiento de nuestros derechos, aún queda un largo camino por recorrer para garantizar una inclusión real.

Este reality show llamado “Una gran familia” (The big family), que originalmente se transmitió a través del canal TLC y ahora se puede sintonizar en HBO Max, tiene como protagonistas a Trent y Amber, junto con sus cinco hijos: Alex, Emma, Anna, Elizabeth y Jonah nos abren las puertas de su hogar para mostrarnos algo que con frecuencia olvidamos: las personas de talla baja tenemos sueños, responsabilidades, aspiraciones, relaciones afectivas y proyectos de vida, como cualquier otra familia.

Lo interesante de este programa no es únicamente conocer sus experiencias, sino observar cómo resuelven las actividades de todos los días: estudiar, conducir, cocinar, mudarse de ciudad, tener una mascota o compartir momentos en familia son acciones que forman parte de nuestra cotidianidad, pero que adquieren otra dimensión cuando los espacios y los objetos no están diseñados para todas las personas.

En uno de los episodios, por ejemplo, Alex prepara unos buñuelos de manzana. En otros, la familia organiza concursos de pizzas y pastas. A simple vista, pudieran parecer actividades ordinarias; sin embargo, detrás de ellas hay un elemento fundamental: la accesibilidad. Una cocina adaptada permite que una persona realice tareas de manera autónoma, sin depender constantemente de alguien más.

Y aquí es donde vale la pena detenernos: ¿cuántas actividades podrían realizar las personas de talla baja si el entorno estuviera diseñado pensando también en ellas?

Con frecuencia, la sociedad pone el énfasis en las limitaciones individuales, cuando muchas de las dificultades surgen de las barreras físicas, sociales y culturales que se han construido a lo largo del tiempo. 

Al ver la serie, me recordó varias situaciones que también me han tocado vivir; aunque en mi familia soy la única con esta condición, ellos han sido el gran apoyo medular en toda mi vida para poderme desarrollar de manera personal, pero sobre todo profesional, al grado de ser independiente, manejando mi propio vehículo, viajar sola, estudiar una maestría, entre otras, a pesar de las adversidades que se me puedan presentar. 

Otra admirable actividad que vi fue el que ellos hacían la propia mudanza de las hijas que tenían que cambiar de ciudad para estudiar la universidad y, al ver cómo ellos hicieron la mudanza que de por sí ya es pesada, me recordó la frase de “Más vale maña que fuerza” y, literal, ellos lo aplicaban. 

En el plano personal también nos dejan ver las relaciones amorosas que tienen varios de sus hijos, pero sobre la relación de pareja de 21 años que llevan los padres, ¿por qué tendría que ser diferente? Las personas de talla baja también nos enamoramos, establecemos relaciones, nos casamos y construimos proyectos de vida. No necesitamos que estas experiencias se presenten como excepcionales, sino que se reconozcan como parte de nuestra esencia como personas. 

Desde mi punto de vista, este reality show mostró la vida familiar sin reducirla exclusivamente a la discapacidad. Hay momentos divertidos, dificultades, desacuerdos, celebraciones y decisiones importantes. En otras palabras, hay una familia que vive, aprende y crece. Y precisamente ahí reside su valor: en permitirnos mirar más allá de una condición física.

La vida diaria de ellos es el mundo ideal de todos los que vivimos con esta condición, pero que desafortunadamente en ocasiones no se tiene acceso a las mismas oportunidades económicas, familiares o sociales. 

Una gran familia nos invita a mirar la discapacidad desde otro lugar: no desde la lástima ni desde la curiosidad, sino desde la convivencia, el respeto y la comprensión de que las diferencias forman parte de la diversidad humana.

Por último, te invito a reflexionar acerca de qué pasaría si el mundo fuera al revés, es decir, que todo estuviera creado para las personas de talla baja y los de estatura promedio tuvieran que enfrentarse a las barreras de la infraestructura urbana, ¿te lo has preguntado alguna vez?