Opinión
Mi tamaño no es mi estatura, sino mis talentos
Fecha de publicación: 03/Julio/2026 | Autor: Citlalli Quiroz
¿Ustedes se imaginan a qué se enfrenta una persona de talla baja, en el mundo laboral?
Cuando una persona con esta condición, ingresa al mundo laboral, rara vez sólo se enfrenta únicamente a las responsabilidades de un puesto. También debe lidiar con expectativas ajenas, prejuicios, barreras y estereotipos que muchas veces pesan más que cualquier carga de trabajo.
A lo largo de mi vida he aprendido que mi estatura es solo una característica física; más no determina mis talentos, mis conocimientos, ni mis sueños.
Desde pequeña, mi historia estuvo marcada por diagnósticos médicos complejos y pronósticos poco alentadores. Hubo quienes dudaron incluso de que llegara a la vida adulta y véanme aquí a mis 41 años. Gracias a la fortaleza de mi madre y mi abuela, crecí convencida de que debía luchar por mis metas y demostrar que las limitaciones más difíciles suelen ser las que existen en la mente de las personas.
Cuando llegó el momento de incorporarme al mundo laboral, tenía una meta clara: ejercer la profesión que amo, la comunicación. No quería que la discapacidad fuera el centro de mi trayectoria profesional; sino mi preparación, mi experiencia y mi capacidad para aportar valor a las organizaciones y a la sociedad en general, ya que le falta mucha empatía en temas de discapacidad.
No obstante, descubrí que para muchas personas la talla baja sigue siendo motivo de sorpresa, debido a que en más de una ocasión he percibido que antes de evaluar mi currículum evaluaban mi apariencia física. He de reconocer que algunas puertas tardaron más en abrirse y otras simplemente permanecieron cerradas. Aun así, decidí no convertir esos obstáculos en excusas.
A través de los años he trabajado en distintos espacios profesionales, siempre uniendo dos de mis grandes pasiones: la comunicación y la inclusión. También he tenido la oportunidad de colaborar en medios de comunicación masivos, un ámbito donde históricamente las personas con discapacidad hemos sido más objeto de historias que protagonistas de ellas. Yo les pregunto: ¿cuántas personas con discapacidad conocen frente a una cámara o micrófono?
Recuerdo que algunas compañeras de la universidad me preguntaban cómo había logrado abrirme camino en los medios. Mi respuesta fue clara: haciendo lo que me apasiona y aprovechando cada oportunidad que la vida me presenta. Cabe mencionar que no existe una fórmula mágica, pero sí una combinación de preparación, perseverancia y confianza en uno mismo.
Mi experiencia me ha enseñado que la verdadera inclusión laboral no consiste en contratar solo para cumplir una cuota. La verdadera inclusión ocurre cuando se reconocen las competencias profesionales de cada individuo y se generan condiciones reales para que pueda desarrollarse en igualdad de oportunidades.
Todavía queda mucho por hacer, lo reconozco. Las barreras físicas existen, pero las más difíciles de derribar son las actitudinales, esas que no se ven, pero están presentes. Como persona de talla baja, sé perfectamente que el mundo no está diseñado para nosotros. Muy a menudo necesito un pequeño banco para alcanzar muchos objetos o bien para realizar algunas actividades; pero al final lo logro.
Actualmente, trabajo de manera independiente impartiendo conferencias, talleres y capacitaciones sobre discapacidad, diversidad e inclusión. En cada espacio comparto no solo conocimientos académicos, sino también experiencias que reflejan la realidad cotidiana de millones de personas con discapacidad. Porque nadie conoce mejor los desafíos de la inclusión que quienes los viven día a día. Te invito a conocer un día en la vida de una persona con discapacidad, de verdad te sorprenderás.
Con lo anterior quiero reconocer y agradecer a Yo También por la oportunidad que me están brindando en convertirme en parte de su equipo de columnistas, ya que este medio de comunicación es el primero en Latinoamérica, cuyas personas con discapacidad son las creadoras del contenido del mismo y con el pasar de los años y el posicionamiento, se demuestra que las personas con discapacidad, podemos lograr grandes cosas y obtener el reconocimiento por nuestro trabajo.
Su servidora Citlalli Quiroz, no se despide sin antes mencionar que aspiro a que las futuras generaciones de personas con discapacidad encuentren un mercado laboral más abierto, un camino a recorrer más aplanado y una sociedad más consciente. Que no tengan que invertir tanta energía en demostrar que son capaces, sino en desarrollar todo su potencial, como personas y profesionistas.





