Opinión
Azul: ¿el color más cómodo en los estacionamientos?
Fecha de publicación: 03/Agosto/2026 | Autor: Citlalli Quiroz
De cierto tiempo para acá, los cajones de estacionamiento accesibles en los estacionamientos tuvieron mayor visibilidad debido a la gran necesidad que existía de ser utilizados por personas con discapacidad o adultos mayores.
Como todo lo que inicia, fue un gran acierto que existieran, pero sobre todo que los respetaran, pero oh sorpresa, con el tiempo estos fueron usados por automovilistas que realmente no lo necesitaban y se tuvo que implementar los ganchos acreditadores emitidos por el gobierno.
Recuerdo que recién se crearon, te pedían una larga lista de requisitos, totalmente entendible para que realmente se acreditaran las personas con discapacidad o adultos mayores con movilidad reducida.
Años después, a mi parecer se han relajado los requisitos o bien no son equitativos, por ejemplo, gancho distintivo de discapacidad permanente, te piden el certificado del DIF, documento extremadamente difícil de conseguir por la burocracia propia de la institución adicional a la saturación de citas; en el gancho de adultos mayores, el requisito más acorde a su edad es la credencial del INAPAM; en el gancho de discapacidad temporal, solo un certificado médico que indique el periodo de limitaciones físicas, entre otros requisitos complementarios.
¿A qué voy con lo anterior? Por ejemplo, en discapacidades físicas que es muy evidente y visible la nula o reducida movilidad, como bien dice una amiga: “el certificado o credencial de discapacidad la traigo consigo misma”. Pues a mi parecer un certificado de la discapacidad congénita o adquirida en su momento sería suficiente y no uno reciente; y súmale que tienen vigencia, como si las discapacidades permanentes físicas se nos quitaran o borraran de nuestro cuerpo.
Referente al gancho de adulto mayor, ahí no se solicita ninguna valoración médica que indique que realmente necesita dicha acreditación, ya que con solo presentar la credencial de INAPAM, ya se los otorgan y muchos de ellos están buenos y sanos físicamente a sus 60 años, pero solo quieren la comodidad de la cercanía de esos cajones accesibles. No digo que les nieguen dichas acreditaciones, pero que sí existan más filtros al otorgar los ganchos de adultos mayores.
Entonces, últimamente han proliferado muchísimo estos ganchos, en gente que realmente no lo necesita, en cambio, para personas de talla baja o usuarias de sillas de ruedas son de gran importancia estos espacios, por estas principales razones: primeramente, por la anchura del cajón; esto nos permite mayor movilidad al subir o bajar de los vehículos, ya sea porque se usa silla de ruedas o bien apoyos físicos de gran tamaño. La cercanía a los establecimientos esto es por nuestra propia seguridad a no ser atropellados, ya que por nuestra estatura o ir sentados en silla de ruedas, los conductores de los demás autos no nos alcanzan a ver, y así me pudiera ir con una larga lista de buenas razones de por qué necesitamos estos cajones accesibles, ya que gracias a ellos se reduce el esfuerzo físico, el tiempo de traslado y el riesgo de andar entre los vehículos.
En la ciudad de Guadalajara, donde yo radico, el reglamento municipal de movilidad indica que debe existir 1 cajón accesible por cada 25 cajones regulares en estacionamientos públicos o comerciales, pero tristemente no hay día que al acudir a un estacionamiento no haya gandallas comodines que utilizan estos espacios y, al uno hacerles la observación de por qué los usan sin necesitarlos, se ofenden, te ignoran o bien hasta te pueden agredir. Y qué decir de los vehículos de paquetería, pastelerías, refresqueras, entre otros, que los utilizan como área de carga y descarga de su mercancía, justo por la amplitud y cercanía a sus establecimientos, adicional con el pretexto de “no nos tardamos mucho, solo será un ratito”.
Lo que falta para que realmente respeten estos cajones accesibles es aplicar las multas vigentes, ya que el ser humano solo aprende cuando le llegan al bolsillo, pero para que esto suceda es llevar a cabo todo un viacrucis: el necesitado del espacio debe notificar al establecimiento o plaza comercial y ellos deben llamar al ayuntamiento municipal, para que un inspector llegue y agarre en flagrancia al auto que no respeta estos espacios; entonces, evidentemente los inspectores nunca llegan.
Sé que podrán decir, pero ¿cuánta gente con discapacidad anda sola en el supermercado o en espacios públicos? Justo el que existan y se respeten estos lugares abona a una real igualdad de oportunidades y una verdadera inclusión social, ya que no tendríamos que depender tanto de los demás para poder hacer una vida independiente.
Por último, los invito a que antes de estacionarte en estos cajones accesibles, reflexiones 3 segundos, preguntándote: ¿realmente lo necesito? Si la respuesta es NO, sigue tu camino a encontrar otro espacio que no sea de color azul; y recuerden que es mejor respetarlos sin necesitarlos a que los necesites y no se te respeten.





