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Estudiante mexicano crea guante traductor de Lengua de Señas Mexicana; busca implementar AI
El proyecto es conocido como Signal Glove y ganó el premio James Dyson en México. Actualmente funciona a partir del deletreo, pero trabaja de la mano del IPN para evolucionar la traducción a palabras.
Fecha de publicación: 06/Febrero/2025 | Autor: Redacción Yo También
Héctor Roberto Hernández Jiménez es un joven de 22 años estudiante de ingeniería en Robótica Industrial de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Azcapotzalco del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
En los últimos meses ha sido reconocido por ser el creador de Signal Glove, un guante traductor de Lengua de Señas Mexicana dirigido a la comunidad sorda que trabaja en tiempo real. De acuerdo con el joven, el objetivo es “impulsar el desarrollo humano de las personas con discapacidad auditiva” con un producto asequible para todos.
“Tomé la tecnología como una oportunidad para resolver problemas (…) me estoy enfocando en que la tecnología que hago tenga un impacto social. Esa es mi meta principal”, dijo en entrevista para Sin Embargo.
Su objetivo es que esta herramienta de comunicación facilite el intercambio entre las personas oyentes y sordas en el sector médico y gubernamental. Su intención con el proyecto, que ya está patentado, es hacer una empresa de creación de tecnología que brinde posibilidades a mexicanos de buenos sueldos e incluso que puedan crear cosas a nombre de ellos. Te invitamos a leer más de este proyecto.
¿Cómo surgió la idea del guante?
En entrevista para ese medio, el joven inventor compartió que su afinidad y pasión por la ciencia y la robótica comenzó desde niño —en la etapa de educación básica— alentada al ver a su padre arreglar equipos eléctricos y electromecánicos, pero también inspirado en películas de ciencia ficción, tal como también complementó en el programa “80 Millones”, de Once TV.
De acuerdo con Hernández, la intención de crear el guante traductor surgió durante la pandemia por COVID-19 a raíz de la crisis sanitaria y humanitaria se produjo. Dada la emergencia, se hizo consciente de las barreras comunicativas que enfrenta la comunidad sorda en su día a día, pero particularmente en contextos como este en los que resultaba vital describir sintomatología o —en casos más graves— solicitar asistencia médica e incluso ambulancias.
Trabajó por cerca de seis meses en la idea, evaluando no solo los que consideró los mejores mecanismos de atención e inclusión para las personas con discapacidad auditiva desde su rama, sino las tecnologías a implementar y demás aspectos que forman parte natural de cualquier proyecto de la índole. Una vez con el diseño en mente, generó un primer prototipo.
“Creó un guante impreso en 3D —muy diferente al que es ahorita— que funcionaba, pero era muy caro y poco eficaz”.
Tras esto, y a la par que culminó la preparatoria —la cual cursó también en el Politécnico CECyT 1 “González Vázquez Vega” en la carrera de técnico en sistema de control eléctrico— puso pausa a su invento y a la academia para emprender un servicio misionar de dos años en el estado de Baja California por parte de la iglesia en la que participa (y del cual no brinda muchos detalles en las diferentes pláticas televisadas de las que ha sido partícipe). Según relata, el objetivo de este voluntariado fue mejorar de forma integral la calidad de vida de las personas beneficiadas, y casualmente tuvo contacto con un grupo de personas sordas.
“Ahí (en la misión) la inspiración explotó al máximo (…) me tocó trabajar con personas sordas que usaban la lengua de señas. Queríamos ayudarles, pero no podíamos porque no sabíamos la lengua, entonces dije: ‘Cuando regrese a casa, voy a continuar con este proyecto y hacerlo totalmente funcional'”, comentó.
¿Cómo funciona el guante traductor de LSM?
En entrevista para El Heraldo Televisión, el estudiante explicó de forma fácil y práctica el funcionamiento del Signal Glove. La estructura principal está conformada por cinco sensores en las puntas de los dedos que identifican su posición en el eje tridimensional así como la presión ejercida sobre ellos.
Cuando se produce una seña, comparten los datos recabados a una tarjeta instalada en la parte inferior (a la altura de la muñeca), la cual lee la información, la decodifica a partir de códigos previamente cargados y la envía vía bluetooth a una pantalla led que refleja finalmente la letra signada. Es importante resaltar este punto: por el momento se trata de un guante que trabaja a partir del abecedario de Lengua de Señas Mexicana, por lo que para comunicarse, no se signa a partir de palabras, sino del deletreo.
Guante traductor de LSM gana concurso
Hernández terminó el nuevo prototipo en enero de 2024, y para el mes de abril, inscribió su trabajo al premio James Dyson. Bajo la premisa de “diseña algo que resuelva un problema”, el premio James Dyson invita a estudiantes y recién egresados de carreras de ingeniería y diseño a crear productos que combinen funcionalidad y diseño inteligente.
El proceso de evaluación del premio involucra a un jurado compuesto por ingenieros de Dyson y expertos externos que en la primera fase eligen a un ganador nacional y dos finalistas por países (en la edición 2024 participaron proyectos de 29 naciones).
Para el caso mexicano el ganador fue Signal Glove quien se hizo acreedor de 109 mil pesos. Aunque no logró coronarse en la categoría internacional, con esa inyección de capital el joven estudiante busca tener listo en los primeros meses de este 2025 un nuevo diseño “más eficaz y económico”, tener mejoras en programación sumando incluso inteligencia artificial, y contar con una aplicación para dispositivos móviles.
Su objetivo es abaratar costos en línea con su misión de hacer asequible el guante para todas las personas. También, evolucionar el proyecto para que traduzca palabras a partir de la signación y abandonar el modelo de deletreo, así como dejar de lado la pantalla LED para sustituirla por voz o vinculación con celulares mediante la aplicación que se comprometió a desarrollar.
Actualmente, el prototipo tiene un costo entre dos mil y tres mil pesos, a lo que se suma la producción con factura entre 700 y 800 pesos, pero con el mejoramiento en material y una producción en masa, así como la intervención del sector privado que espera se sume una vez presentado el nuevo prototipo, confía en que la inversión por pieza disminuirá.
Hoy en día Héctor Hernández trabaja de la mano del Instituto Politécnico Nacional a través de Paola Andrea Niño Suárez, coordinadora del programa de doctorado en Ingeniería en Sistemas Robóticos y Mecatrónicos, para hacer una base de datos de la Lengua de Señas Mexicana que sea la base para la posterior incorporación de inteligencia artificial, retomando el modelo computacional hecho con la Lengua de Señas Colombiana en 2020 en el país sudamericano.
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