01 de Junio de 2026

Opinión

Sarcopenia: el cuerpo que dejamos de mover hoy será el cuerpo que tendremos mañana

Fecha de publicación: 26/Mayo/2026 | Autor: Selene Guerra

Ilustración de Beatriz Selene Guerra, directora de Sanaruum

El cuerpo recuerda todo. Recuerda el movimiento, la fuerza, los hábitos que lo mantuvieron activo… pero también los años de cansancio, sedentarismo y abandono físico. 

Durante mucho tiempo, la sarcopenia fue considerada una condición exclusiva de la vejez. Hoy sabemos que puede comenzar mucho antes. Se trata de la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, un proceso relacionado con el envejecimiento, pero también acelerado por la falta de movimiento, el estrés, el sedentarismo y los hábitos actuales de alimentación. 

A nivel físico, el músculo necesita estímulo constante y nutrientes adecuados para mantenerse fuerte. Sin embargo, vivimos en una época donde cada vez nos movemos menos y consumimos más productos ultraprocesados, alimentos rápidos y pobres en nutrientes reales. 

El cuerpo puede sentirse lleno, pero no verdaderamente nutrido. 

Muchas personas pasan años alimentándose con exceso de azúcar, harinas refinadas, comida industrializada y bebidas que generan inflamación, fatiga y desgaste físico. Con el tiempo, esto también afecta la capacidad del cuerpo para conservar músculo, energía y recuperación. 

La sarcopenia no solo tiene relación con la edad; también refleja el estilo de vida que sostenemos durante años. 

Y aunque sabemos que necesitamos cuidarnos, casi siempre aparecen los mismos pretextos: “No tengo tiempo”, “Estoy muy cansado”, “El ejercicio me duele”.

Pero el cuerpo necesita movimiento para conservar vida y funcionalidad. Cuando un cuerpo sedentario vuelve a moverse, es normal sentir cierta rigidez o molestia muscular. Muchas veces no es daño, sino el cuerpo intentando recuperar fuerza y movilidad. 

Moverse no significa hacer ejercicios extremos. Caminar, fortalecer músculos de manera progresiva, respirar mejor y mantener movilidad puede marcar una enorme diferencia en cómo llegaremos a la vejez. 

También es necesario volver a lo básico y natural: comida real, descanso, hidratación, exposición al sol, movimiento diario y hábitos más conscientes. 

La sarcopenia avanza silenciosamente. No aparece de un día para otro; se construye lentamente en cada año de inmovilidad, desgaste y descuido. Por eso, prevenirla no debería comenzar en la vejez, sino mucho antes, cuando el cuerpo todavía tiene la capacidad de fortalecerse, recuperarse y sostenernos con estabilidad a través del tiempo.