26 de Abril de 2026

Opinión

Primer curso internacional para formar liderazgos con discapacidad reúne a 25 participantes en Madrid

Fecha de publicación: 23/Abril/2026 | Autor: María Nazaret

Collage con foto grupal y escenas del programa Líderes para la Inclusión Global en Madrid, con 25 personas participantes y texto del título de la columna de María Nazaret García.

Más de 300 personas aplicaron. Solo 25 personas con discapacidad fuimos seleccionadas para participar en el programa Líderes para la Inclusión Global en Madrid.

Somos un grupo de 25 personas con discapacidad de distintos países que coincidimos en Madrid para algo poco común: formarnos como líderes en un programa internacional.

Esta es la primera generación del programa Líderes para la Inclusión Global, un curso que reúne a participantes de México, España, Chile, Uruguay, Argentina, Perú y Colombia.

De las personas seleccionadas, seis venimos de México, provenientes de Jalisco, Ciudad de México, Pachuca y Quintana Roo. Aunque compartimos país, nuestras trayectorias y contextos son distintos, y ha sido enriquecedor conocernos y encontrarnos en este espacio desde esas diferencias.

Todas compartimos algo en común: somos personas con discapacidad y también hispanohablantes. Esto permite que el intercambio de experiencias, ideas y contextos se dé de manera directa.

El programa, impulsado por Santander Open Academy, Fundación Universia e IE University, se lleva a cabo del 20 al 24 de abril de 2026 en Madrid y tiene como objetivo fortalecer liderazgos con enfoque en inclusión, derechos y toma de decisiones.

La jornada inaugural se realizó en IE University, donde fuimos recibidas por la directora académica del programa, Patricia Magdalena; la directora de Fundación Universia, Beatriz Arribas; la directora de Santander Universidades y Universia España, Susan García Espinel; y el director de IE Foundation, quien también dirigió un mensaje de bienvenida.

En este primer encuentro se compartieron los esfuerzos que hicieron posible la creación del programa y la relevancia de que esta sea su primera generación.

El lunes fue una jornada intensa. Desde el primer momento, la dinámica para conocernos dejó ver algo en común: trayectorias distintas, pero experiencias que dialogan entre sí. A partir de ahí, comenzaron las sesiones académicas, que a lo largo de la semana han abordado el liderazgo desde distintas perspectivas, incluyendo temas como autoconocimiento y regulación emocional, comunicación, liderazgo de equipos y, hacia el cierre del programa, networking (trabajo en red) y corporate politics (política organizacional), ampliando la forma en que entendemos el liderazgo en contextos reales y desde una mirada más amplia y práctica.

A lo largo de la semana, el programa ha abordado módulos que combinan teoría y práctica, con sesiones que también se han desarrollado fuera del aula, como en la Ciudad Financiera de Santander en Madrid.

Además de las sesiones académicas, el programa incluye espacios de convivencia y networking. El primer día cerró con una cena en el rooftop del hotel, junto con el equipo académico y representantes de las instituciones organizadoras.

Estar aquí implica encontrarse con otras 24 personas participantes cuyas historias, contextos y trayectorias son distintas, pero que comparten experiencias que se reconocen rápidamente. En esos intercambios, tanto dentro como fuera del aula, se construye una parte importante del aprendizaje.

Más que un curso de una semana intensiva, esto se ha convertido en uno de los momentos más enriquecedores que he vivido.

Me ha marcado el simple hecho de conocernos, de escucharnos, de vernos y de acompañarnos. De cómo, desde nuestras distintas discapacidades, nos apoyamos para movernos en los pasillos de la universidad, en el hotel o en las calles. Todo se vuelve más sencillo cuando hay unión, empatía y cuidado mutuo.

También ha sido interesante ver cómo otras personas nos miran, se acercan y muestran un interés genuino por lo que estamos haciendo y por cómo nos desenvolvemos en estos espacios.

A estas alturas del programa, queda claro que lo más valioso no está solo en el contenido, sino en las personas con las que se comparte.

Más allá de la formación académica, esta experiencia abre la posibilidad de generar redes, intercambiar perspectivas y pensar en colaboraciones que trasciendan el programa.

También permite reconocer el trabajo de quienes hicieron posible este espacio: las instituciones organizadoras, el equipo académico y las y los docentes que acompañan el proceso.

A ello se suma la experiencia de estar en España, donde el encuentro entre contextos distintos también se vuelve parte del aprendizaje.