Opinión
Mi experiencia personal con la educación
Fecha de publicación: 04/Junio/2025 | Autor: Daniel Robles Haro
El pasado mes de mayo se celebró el día del maestro, y vaya que se ha hablado mucho sobre ellos: marchas, sindicatos, bloqueos, derechos y exigencias.
Me pregunto cuál será la postura y propuestas de los maestros en materia de educación “especial”. Ante todo, envío mi reconocimiento y felicitaciones a todas las personas que ejercen con amor, dedicación, entusiasmo, y dignidad, su vocación de enseñar y educar. Les voy a platicar sobre mi experiencia en temas de inclusión educativa, así como las trabas, y dificultades que he vivido en las escuelas.
De niño, asistí a un CAM (Centro de Atención Múltiple), que de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), es una modalidad de educación básica con servicios escolarizados y de apoyo para niños, niñas, jóvenes y adultos que enfrentan barreras de aprendizaje la participación a causa de una discapacidad, aptitudes sobresalientes o dificultades en el desarrollo de competencias.
Me daban boletas de grado sin tener los conocimientos del programa oficial. No sé los criterios con los que me evaluaban.
Me incluyeron en grupos mixtos donde la mayoría de mis compañeros vivían con otros tipos de discapacidad “no motriz” y eso era muy confuso para mí, porque no podía avanzar al ritmo de ellos, ni ellos al mío. Yo no podía escribir ni hacer manualidades o ejercicios que ellos sí. El maestro me tenía que estar cuidando de un niño que me pegaba. Algunos tenían espectro autista o discapacidad Intelectual, y era muy difícil controlar un grupo de 15 niños con características diferentes.
Recuerdo que le pedí a mi mamá que me sacara de esa escuela porque me sentía aislado. Durante dos semanas, el maestro repitió como 10 mil veces la historia de “Ricitos de oro y los tres ositos”, tratando de que los otros niños lo comprendieran. Yo, que lo entendí a la primera, me sentía perdido y desesperado solo mirando, y sin poder opinar nada, pues el maestro no tenía el tiempo para atenderme por medio de mi comunicador ya que ello implicaba descuidar a los demás, quienes ya corrían afuera del salón, gritaban, eran agresivos con los otros, o con ellos mismos.
También recuerdo que el maestro y las mamás, con la buena intención de integrarme al recreo, me subieron a un volantín en contra de mi voluntad; me vomité y tuve que esperar así hasta la salida.
Le dijeron a mi mamá que mi única opción educativa era un CAM de capacitación laboral donde enseñan a los chicos un oficio u ocupación como panadería o repostería, artesanías o cosas que requieren capacidades físicas que yo no tengo.
Entonces como podrán ver aquí hay una excelente ventana de oportunidad para que la SEP contemple a las personas que como yo, no tenemos habilidades físicas, pero que nos podemos desarrollar en otras áreas de aprendizaje.
Por diversas razones estuve en varias escuelas de manera intermitente. También tuve la oportunidad de asistir al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) Occidente, donde aprendí algo de apreciación musical. En el CRIT Cancún, empecé a practicar Boccia, lo que me trajo grandes satisfacciones.
Por cierto, para quienes no sepan, el Boccia es un juego de pelota reconocido por el Comité Paralímpico, que requiere de gran habilidad estratégica. Les invito a conocerlo. También recurrí al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), pero el personal de los centros comunitarios NO está capacitado para atender personas con discapacidad, especialmente como la mía. Hubieran visto la cara de los asesores y sus coordinadores de zona cuando me presentó a solicitar ingreso.
Había en su mayoría adultos mayores, y cuando llegó el día de presentar algunos exámenes, murmuraban entre ellos dudando de mi capacidad. El maestro, con ayuda de mi mamá demostraron que puedo elegir entre opciones múltiples. Presentó los exámenes y mis respuestas fueron todas correctas.
Por eso, entre mis proyectos de trabajo como activista, tengo una propuesta para que el INEA integre a personal de educación especial a los centros comunitarios cuando se detecten estudiantes que así lo requieran.
Pareciera que para una persona como yo, al llegar a cierta edad, se acaban las opciones educativas, y se nos invita a pasar el resto de nuestras vidas recluidos en casa viendo la tele.
Si de mí dependiera, crearía programas de acompañamiento de por vida. De lectura, arte, conferencias, eventos recreativos y sociales, etcétera.
En conclusión, para mí estuvo en chino el sistema escolarizado, así que desde hace años aprendo de forma autodidacta en mi casa y la verdad he aprendido mucho más que en la escuela. Hace tiempo descubrí un sitio que se llama polimatía, y terminé mi primer curso sobre la situación geopolítica de México. También me gustaría tomar uno sobre Historia de México.
Aprendo algo cada día, veo documentales de todo tipo e investigo. Soy aprendiz de comunicador y espero crecer. Creo que la educación debería estar enfocada en las necesidades, capacidades y habilidades de cada persona, y que todas las personas deberíamos tener derecho a la educación.
Dejo dos preguntas al aire:
- ¿Cuáles son los retos que enfrenta un maestro al tratar de integrar y hacer las adecuaciones curriculares en un Centro de Atención Múltiple?
- ¿Es correcta la estrategia de integrar a alumnos con diferentes condiciones en un mismo salón?
Atento a sus comentarios.
Gracias por leer mis historias de vida.
Daniel Robles Haro es activista por las personas con discapacidad y vive con parálisis cerebral. Puedes leerlo en Yo También y seguirlo en su cuenta de X:@DanielRoblesMEX
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