Por Bárbara Anderson

El presupuesto asignado a educación para personas con discapacidad y servicios de educación especial es el más bajo en los dos últimos sexenios. 
En 2020 se asignará una séptima parte de lo que se le dedicó en 2013.

Cada cual mira el Presupuesto de Egresos con la lupa que más le interesa. La mía está pulida para leer datos sobre discapacidad. Y aunque se hayan anunciado aumentos en el presupuesto para el programa de pensiones de las personas con discapacidad (insuficiente, por cierto, porque alcanzará para solo 80% del millón de pensiones prometidas), la verdad es que desde 2012 se invierte cada vez menos en esta minoría en salud, en políticas públicas (Conadis) y sobre todo, en educación. 

En el último presupuesto de egresos de Felipe Calderón se le destinó 328 millones de pesos (mdp): 198 mdp para el Programa de fortalecimiento en educación especial e inclusión educativa + 130 mdp para educación de personas con discapacidad (pcd). 

En el primer presupuesto de Enrique Peña Nieto (2013) la cifra creció a 430 mdp. Había otras dos partidas consideradas: educación a niños migrantes (223 mdp) y para población en situación vulnerable (227 mdp). 

Pero en 2014, la SEP fusionó todos los presupuestos de estos tres grupos en una sola bolsa: el Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa (PIEE). ¿Su presupuesto? 291 mdp. En un documento firmado por el entonces secretario, Emilio Chuayffet, se determinó que de ese dinero, 65% se destinaría para alumnos migrantes e indígenas y 35% a aquellos con discapacidad (apenas 102 mdp). Fue un tercio de lo asignado en años anteriores. 

En el presupuesto de 2019, el PIEE tuvo menos dinero: 164 mdp, con lo cual (calculando ese 35%) a los alumnos con discapacidad les tocó apenas 13% de lo que tuvieron durante el primer año del gobierno de Peña Nieto. 

En el Presupuesto de Egresos 2020 vuelven a separarse los rubros (migrantes, indígenas y pcd). Específicamente, se asignaron 31.6 mdp para “Fortalecimiento de los Servicios de Educación Especial”, más 32.5 mdp para “Atención de Planteles Federales de Educación Media Superior con estudiantes con discapacidad” (no hay detalles en todo el documento sobre cuánto se destinará al nivel básico). 

En total, la administración de López Obrador destinará 64.1 mdp a la educación de personas con discapacidad. En solo seis años, quedó una séptima parte del presupuesto ‘más alto’ que había tenido esta minoría. 

Y esto es en términos nominales, si quisiéramos tener una cifra aún más ofensiva, deberíamos agregar los ajustes por inflación desde 2013. 

Repetir en las mañaneras que este es el gobierno que más ha ayudado a las personas con discapacidad es una mentira: no solo se ayuda con pensiones sino con inversión en educación, misma que es la más baja de la historia reciente.

Es más, siendo ‘prioridad’ para ésta administración el apoyo a los niños indígenas, a ellos no les irá mejor: el presupuesto asignado para su educación es de poco más de 69 mdp, muy por debajo de lo que tenía etiquetado la SEP en los dos sexenios previos. 

Aún sigue la discusión sobre qué es educación inclusiva para el nuevo gobierno y qué mecanismos se aplicarán para que puedan convivir escuelas accesibles y escuelas de educación especial. Pero mientras esto se debate, cada año los gobiernos fueron drenando recursos para uno de los grupos más vulnerables del país.

*Este texto se publicó el 11 de septiembre de 2019 en Milenio Diario, en su sección de Opinión “Nada personal, solo negocios”