15 de Marzo de 2026

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Un oro posible desde el apoyo y acompañamiento: la historia de Elana Meyers Taylor

Fecha de publicación: 20/Febrero/2026 | Autor: Redacción Yo También

Elana Mayers con la medalla de oro de Monobob y de fondo una foto de ella con sus hijos

Elana Meyers Taylor, ganó la medalla de oro en monobob en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 y se convirtió en la campeona individual más longeva en la historia en conseguir este récord. A sus 41 años y 131 días, Elana es madre de dos niños sordos —uno con síndrome de Down— y ha podido llevarlos a ambos con ella a Italia para las competencias. Esto fue reportado por el diario Marca en El historión de los Juegos: oro con 41 años y dos hijos sordos, uno con síndrome de Down”.

El monobob es un deporte donde desciendes en trineo a gran velocidad y en el menor tiempo posible. Elana superó a la alemana Laura Nolte en la última bajada, por cuatro décimas y sumó a su leyenda dentro del deporte.

Elana viene de una familia ya involucrada en el deporte. Es hija de Eddie Meyers jugador afroamericano de futbol americano que estuvo 6 años en el campus de los Atlanta Falcons sin llegar a la NFL y que perdió un dedo sirviendo de Marine. Su esposo es Nick Taylor, deportista de bobsleigh que no pudo llegar a los olímpicos y trabaja en la NBA. Ha estado ya en cinco Juegos Olímpicos y en todos había ganado preseas a excepción de la de oro que por fin llegó.

Pero más allá de competir por las medallas Elana se ha centrado en darle la mejor vida a sus dos hijos Nico y Noah que tienen 5 y 3 años. En su casa y en sus viajes como familia, tanto ella como su esposo usan Lengua de Señas Americana para comunicarse con sus con los niños, y poco a poco la van perfeccionando.

Previo a Pekín 2022 escribió un blog para la web del Comité Olímpico donde contó cómo manejaba su vida para poder darle la atención y educación a Nico, que vive con síndrome de Down. A ambos niños se les implantaron desde pequeños implantes cocleares, que, si quieres conocer lo que son, puedes visitar nuestra infografía: “¿Qué es y cómo funciona un implante coclear?”.

“Que tengan que abrir la cabeza a tus hijos siempre es un episodio duro” describió. Sumado a que a Noah se la tuvieron que repetir. Para dimensionar la prioridad de esto Elana dijo: “Esto era más importante que fuera yo o no a los Juegos”. Ya que los procedimientos fueron en el periodo de su preparación olímpica.

Su historia y legado le ha traído reconocimiento y admiración de parte de sus compañeras de profesión: “¿Quién no va a ser fan de Elana? Es una deportista increíble, una persona increíble. Es una especie de madre del bobsleigh para todos. Y tiene un gran corazón”, comentó Melisa Lothoz, competidora canadiense.

Al momento de colgarse la medalla, Elana reconoció y agradeció a las personas que han estado con ella:

“Tengo un gran equipo a mi alrededor, ya sea mi esposo, mis hijos, que son unos soldados, mi niñera (este año Macy) o las niñeras que he tenido detrás de mí, mi personal de apoyo, medicina deportiva e incluso USA Bobsled y Skeleton que creen en mí y fueron los que me dijeron. ‘Oye, es una idea loca, pero te dejaremos llevar a dos niños a todas partes, a dos niños que ni siquiera oyen, y te apoyaremos’. Me ha costado mucho estar aquí, así que no, todavía no lo he asimilado, y dudo que lo haga por un tiempo”. 

“Mi razón principal es la esperanza”, escribió hace unas semanas en su cuenta de Instagram previo a competir. Antes de convertirse en madre, contó, fue voluntaria en hospitales infantiles.

“Vivimos en un mundo donde mis amigos y yo hemos experimentado cosas que ningún padre debería experimentar”, escribió. “Hemos sostenido los cuerpos aparentemente sin vida de nuestros hijos esperando un aliento solitario… nos hemos convertido en expertos en análisis de sangre y lectura de cartas médicas”.

La escena no es la de una atleta invencible. Es la de una madre que ha atravesado procesos médicos complejos, terapias constantes y noches vigilando la respiración de sus hijos. Pero también describe risas improvisadas con los sonidos de las máquinas del hospital y juegos para hacer reír a las enfermeras.

“Hubo risas y esperanza porque tenía que haberla”, afirma.

Meyers consiguió una medalla de oro y un récord no por ser una viva historia de superación, sino por todo el apoyo detrás de sí misma y por el cual agradeció. Como lo dijo en su discurso, el tener acceso a una buena infraestructura, las personas adecuadas, el apoyo con sus hijos y lo más importante poder asegurar, como prioridad, la salud de sus niños, le han permitido a Elana enfocarse en su carrera deportiva y conseguir todos estos logros.