20 de Mayo de 2026

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Perla Moctezuma, la mujer sorda que abrió camino a la accesibilidad en la televisión mexicana

Fecha de publicación: 18/Mayo/2026 | Autor: Rafael Rodríguez Salcedo

Perla Moctezuma en tres fotos a lo largo del tiempo.

Durante décadas, la interpretación en Lengua de Señas Mexicana (LSM) dentro de los medios de comunicación fue prácticamente inexistente en México. La accesibilidad para las personas sordas aparecía en recuadros pequeños, sin prioridad y muchas veces sin comprender realmente las necesidades de la comunidad. Mucho antes de que la inclusión y los derechos de las personas con discapacidad (pcd) comenzarán a formar parte de la conversación pública, hubo personas que abrieron camino desde espacios donde casi nadie imaginaba verlas. Una de ellas fue Perla Moctezuma.

En entrevista exclusiva con Yo También, la pionera de la interpretación y mediación lingüística en televisión mexicana reconstruyó más de cinco décadas de historia, aprendizaje y resistencia. Lo hizo acompañada de Rocío, intérprete y amiga desde hace años, quien durante la conversación también funcionó como mediadora lingüística entre la entrevista y la LSM. Entre ambas existía una dinámica cercana: se corregían, se ayudaban a completar ideas y recordaban juntas momentos clave de una trayectoria que ayudó a abrir espacios para la comunidad sorda en México.

Antes de hablar de televisión, noticias o reconocimiento, Perla hizo una pausa para mirar hacia atrás. “Quiero reconocer y hacer un homenaje a mi mamá, Carmen Quiroga”, dijo al inicio de la conversación, en forma de agradecimiento. Y a partir de ahí comenzó a reconstruir la historia de una mujer sorda que llegó a la televisión nacional en una época donde prácticamente no existían referentes como ella.

Su camino comenzó en el teatro. Recordó que trabajó en el teatro Dos Mundos, un espacio donde convivían personas sordas y oyentes dentro de una misma compañía. “Yo amo el teatro, de verdad, desde niña el teatro me encanta”, contó con emoción. Fue precisamente ahí donde recibió la invitación que cambiaría su vida. Octavio Herrera se le acercó para preguntarle si quería trabajar en Televisa. Ella creyó que la propuesta era para continuar en el teatro, pero en realidad la invitaban a participar en noticias dirigidas a la comunidad sorda.

Aquellos primeros años estuvieron marcados por los nervios y la incertidumbre. Perla recordó que en ese momento no existían las herramientas tecnológicas que hoy facilitan la interpretación y la comunicación. Siempre llevaba diccionarios y materiales de apoyo para comprender términos médicos, políticos o técnicos que aparecían en las transmisiones. Incluso memorizar noticias completas se volvió parte de su rutina cuando ocurrían fallas técnicas en vivo.

Con el tiempo trabajó junto a figuras históricas de la televisión mexicana como Guillermo Ochoa, Lourdes Guerrero, Jacobo Zabludovsky y Lolita Ayala. Y aunque hoy su nombre es reconocido dentro de la comunidad sorda y entre intérpretes de distintas generaciones, cuando durante la entrevista se le mencionó que era una eminencia y una pionera en la accesibilidad, respondió con una frase que atravesó toda la conversación: “Nadie es profeta en su tierra”. Sin embargo, su historia contradijo esa modestia.

Perla se convirtió en la primera mujer mexicana sorda en desempeñar este trabajo dentro de la televisión nacional. “Mi identidad es sorda”, afirmó con firmeza al recordar una época en la que muchas personas asumían que era oyente simplemente por aparecer en televisión. Aunque aseguró que dentro de Televisa encontró apoyo y compañerismo, también reconoció que fuera de esos espacios enfrentó discriminación y puertas cerradas. Aun así, dijo que siempre logró salir adelante “con fuerza de voluntad”.

Gran parte de esa fortaleza, explicó, nació dentro de su familia. Recordó especialmente a su madre, quien le enseñó disciplina y ética desde pequeña. También habló de su padre, médico de profesión, quien le enseñó el valor del trabajo y la independencia. Contó que un día le pidió cinco pesos y él le respondió que primero debía trabajar para ganarlos. Aquella lección terminó marcando profundamente su vida. “Gracias a mi padre y a mi madre que me enseñaron en el camino de la luz”, expresó.

Con los años, Perla dejó atrás el miedo frente a las cámaras y comenzó a desenvolverse con naturalidad en televisión. Aprendió a memorizar noticias, adaptarse a distintos formatos y resolver problemas en tiempo real. Pero también entendió el peso de representar a una comunidad históricamente invisibilizada. Recordó que durante muchos años no existían subtítulos y que los espacios destinados a la interpretación en televisión eran mínimos. Incluso hoy seguía señalando las barreras que permanecen en medios de comunicación, especialmente los recuadros pequeños donde aparecen intérpretes de LSM.

La despedida de Televisa llegó después de décadas de trabajo. Uno de los momentos que más recordó fue su último día junto a Lolita Ayala. Ambas se despidieron con tristeza después de compartir años de trabajo diario. Perla explicó que la decisión de renunciar comenzó a construirse mucho antes, cuando el cansancio físico y emocional empezó a acumularse. Quería aprender otras cosas, visitar museos, estudiar y enfocarse en nuevas etapas personales.

Lejos de retirarse, Perla inició una nueva etapa marcada por el aprendizaje constante. Durante la pandemia comenzó a tomar cursos relacionados con educación bilingüe para personas sordas, política lingüística, literatura sorda, sociolingüística y lengua de señas internacional. Explicó que esos estudios transformaron su forma de entender la educación y la comunidad sorda. “Mi mente cambió, porque estoy más fuerte, porque me siento más segura”, aseguró.

Buena parte de ese proceso ocurrió gracias al contacto con especialistas sordos de Brasil. Durante la entrevista habló largamente sobre la relación histórica entre México, Brasil y Francia en la enseñanza de lenguas de señas, así como de la importancia de aprender junto a personas sordas de otros países. Contó que uno de sus grandes deseos era continuar aprendiendo en Brasil y fortalecer el intercambio entre comunidades sordas latinoamericanas, especialmente en temas relacionados con educación bilingüe y políticas lingüísticas.

Actualmente participa en la difusión de distintos encuentros y congresos relacionados con la LSM y la educación para personas sordas. Uno de ellos será el Seminario Nacional de Educación Bilingüe y Lengua de Señas Mexicana (SeBILSM), que se realizará del 20 al 23 de mayo de 2026 en Ciudad de México, con la participación de académicos lingüísticos sordos de México y Brasil. Entre las invitadas destaca la investigadora brasileña Flavianne Reis, especialista en educación de personas sordas y estudios sobre Libras, la lengua de señas brasileña.

También mencionó el Primer Congreso Internacional de Escritura de Señas, que se llevará a cabo del 21 al 24 de julio de 2026 en Guadalajara, Jalisco, donde se abordarán temas relacionados con escritura de señas, educación bilingüe y materiales educativos para niñas y niños sordos. Además, invitó al Tercer Congreso Internacional de la Lengua de Señas Mexicana (ConaLSM), programado del 17 al 20 de noviembre de 2026 en Morelia, Michoacán, espacio donde habrá conferencias, talleres y encuentros entre personas sordas, intérpretes y especialistas de distintos países.

Para Perla, estos eventos representan mucho más que encuentros académicos. Consideró que son espacios necesarios para que personas oyentes y sordas puedan convivir, aprender y construir comunidad de manera conjunta. Insistió en que todavía existe mucho desconocimiento sobre la profundidad cultural y lingüística de las personas sordas, por lo que invitó a acercarse a estos espacios desde el aprendizaje y no desde el prejuicio. “Debe de haber más presencia de los sordos”, insistió durante la conversación.

También habló con preocupación sobre las familias oyentes que nunca aprenden LSM y terminan aislando a niñas y niños sordos dentro de sus propios hogares. Explicó que uno de sus mayores deseos hacia el futuro era que madres, padres y familias completas aprendieran lengua de señas para que las personas sordas crecieran plenamente integradas y con acceso real a la comunicación.

A sus más de 50 años de trayectoria, Perla siguió hablando de comunidad, enseñanza y acompañamiento. Expresó que todavía quería apoyar a nuevas generaciones de personas sordas e intérpretes, especialmente desde una visión donde las personas sordas tuvieran un papel central dentro de la educación y la interpretación.

Hacia el final de la entrevista, después de hablar de historia, accesibilidad, educación y futuro, todavía hubo espacio para un momento pequeño, pero profundamente simbólico. Antes de despedirse, Perla preguntó cuál era mi seña en LSM y al no tener, me enseño cual sería de ahora en adelante. Ese gesto terminó de explicar quién era.

Porque incluso después de abrir camino en la televisión mexicana, incluso después de convertirse en referente para generaciones enteras de personas sordas e intérpretes, Perla Moctezuma siguió acercándose a los demás desde la humildad, la curiosidad y el deseo genuino de conectar.

“Nadie es profeta en su tierra”, dijo durante la conversación. Pero, aunque su modestia no le permitiera reconocerse así, su historia ya ocupa un lugar fundamental en la construcción de la accesibilidad, la inclusión y la visibilidad de la comunidad sorda en México.