06 de Mayo de 2026

Opinión

Noelia, eutanasia y discapacidad

Fecha de publicación: 31/Marzo/2026 | Autor: María Elena Esparza Guevara

Ilustración de María Elena Esparza Guevara, Fundadora de Ola Violeta A.C. y Consejera en Género del Consejo Ciudadano de la CDMX

Quería morir, dicen cientos de notas y publicaciones en redes sociales. Su entrevista aparece una y mil veces en el scroll infinito; la polémica y el morbo se apoderan de la escena y le quitan reflector a su humana historia de dolor.

¿Noelia Castillo pidió morir o ya no soportaba vivir? ¿Es apropiado analizar su caso sin perspectiva de discapacidad cuando toda su existencia física estuvo atravesada por experiencias impactantes en su salud psicosocial? Esta no debe ser solo una discusión jurídica sobre el alcance del derecho a una muerte digna. 

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo y las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de padecerla que los hombres. No es que seamos “más emocionales”, sino la evidencia de una estructura cultural que minimiza la expresión sentimental tanto en hombres como en mujeres, con diferentes efectos en cada sexo. La biología queda rebasada.

En México, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares documenta que 7 de cada 10 mujeres han vivido al menos una forma de violencia a lo largo de su vida. Y, como insistimos sistemáticamente desde Ola Violeta AC, la más frecuente es la emocional, aquella sin marcas visibles y almas destrozadas. Me atrevo a decir que, tras los 3 episodios de violación sexual que sufrió y el maltrato constante de su familia desde que era niña, Noelia fue una víctima de feminicidio emocional. Y nadie hizo nada para ayudarla.

En 2022, luego de sufrir una agresión sexual tumultuaria, Noelia decidió terminar con todo. Se arrojó de un quinto piso… pero despertó en el hospital con la noticia de una paraplejia; a la discapacidad psicosocial que la afectó desde la infancia con crisis de ansiedad, Trastorno Obsesivo Compulsivo y Trastorno Límite de la Personalidad se sumaba la discapacidad motriz. Los dolores eran insoportables, según narró en su última entrevista.

¿Cuánto debería pesarnos una decisión individual tomada en condiciones de abandono institucional, precariedad en la atención en salud mental y normalización del sufrimiento? La autonomía física es una de las luchas centrales del feminismo y a la luz de este caso estremecedor, cabe analizar sus intersecciones con la eutanasia para hablar con datos en las manos; no hay muchos por ahora.

El derecho a una vida libre de violencia debe ser transversal a todas las problemáticas jurídicas y sociales. Noelia nunca pudo ejercerlo, quizá por eso la única salida que alcanzó a ver desde el oscuro túnel en el cual se encontraba fue una muerte como no fue su vida: digna.

La ausencia de garantías en cuidados, salud mental accesible y redes comunitarias, incluso en países europeos desarrollados, puede convertirse en una condena para miles de personas. No es que pidan dejar de vivir, es que la sociedad los deja morir.