02 de Marzo de 2026

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“La rampa de la muerte”: la denuncia de Mily y el costo de levantar la voz en Sinaloa

Mily denunció una rampa peligrosa y ganó La Peor Rampa de México. Hoy sigue exigiendo que se repare, mientras enfrenta el costo de alzar la voz por la accesibilidad.

Fecha de publicación: 03/Febrero/2026 | Autor: María Nazaret

Collage de 3 fotografías de María Milagros Castro Rocha (usuaria de silla de ruedas) y una rampa mal diseñada, en la imagen del centro aparece con un cartel de protesta

María Milagros Castro Rocha, conocida como Mily, fue la ganadora de la primera edición del anticoncursoLa Peor Rampa de México” 2024, organizado por Yo También en colaboración con Libre Acceso, A.C. La rampa que denunció —ubicada en la Plazuela del Puerto La Reforma, en Angostura, Sinaloa— fue elegida entre más de cien candidatas de todo el país por representar uno de los ejemplos más graves de infraestructura peligrosa y excluyente para personas con discapacidad.

Mily es ingeniera, cuenta con un posgrado y es activista por los derechos de las personas con discapacidad, las mujeres y la comunidad LGBT+. Se desenvuelve en un contexto que describe como complejo y, en muchos sentidos, riesgoso para quienes deciden alzar la voz.

Vive con artrogriposis múltiple congénita, una condición que limita la movilidad de sus articulaciones. “Soy una persona con discapacidad que depende en gran medida del entorno”, explica. Esa experiencia cotidiana fue la que, sin planearlo, la llevó al activismo.

Del acompañamiento digital a la organización comunitaria

Su camino comenzó en redes sociales, donde aprendió a gestionar comunidades y generar convocatorias masivas. Tras cerrar un ciclo personal, decidió usar ese conocimiento con un propósito distinto: encontrar y acompañar a otras personas con su misma condición.

“Empecé a buscar a mi comunidad. Me sentía sola y había mucha desinformación”, recuerda. Junto con otra activista creó un blog que, con el tiempo, se transformó en una red de apoyo para familias y personas con artrogriposis en México. Hoy, ese esfuerzo colectivo reúne a miles de personas.

“El problema central siempre fue la desinformación. A muchos padres les entregan a sus hijas e hijos sin explicarles qué esperar, qué tratamientos existen o cómo acompañarles”, comenta.

La rampa que simboliza un problema mayor

La rampa ubicada en la Plazuela del Puerto La Reforma fue la que Mily decidió postular al anticoncurso La Peor Rampa de México. No fue una decisión tomada a la ligera.

“Cuando la vi sentí coraje, tristeza e indignación. Es una rampa tan inclinada que representa un peligro real para cualquiera: una persona usuaria de silla de ruedas, una persona mayor o incluso una madre con carriola”, señala.

Para Mily, la rampa se convirtió en un símbolo de violencia estructural. “Yo la llamo la rampa de la muerte”, explica, no como provocación, sino como una forma de nombrar el riesgo extremo que implica su uso. En momentos de profunda depresión, reconoce que ese peligro incluso la llevó a pensar en la posibilidad de perder la vida ahí, lo que —dice— habla del nivel de abandono e indiferencia con el que se construyen estos espacios.

“No es solo una mala obra. Es una amenaza real”, afirma.

Para ella, el problema va más allá de un error de diseño. “Si existe esa rampa, existen miles más. Y lo más grave es que fue una construcción de gobierno. Estamos retrocediendo en accesibilidad”, sostiene.

El compromiso que nunca llegó

Tras ganar el anticoncurso, Mily entregó personalmente al presidente municipal el oficio enviado por las organizaciones convocantes. En ese encuentro, recuerda, él se comprometió públicamente a demoler la rampa y reconstruirla conforme a la normativa.

“Yo no le pedí que la tumbara. El compromiso salió de él”, aclara.

Sin embargo, pasaron los meses y no hubo avances. “Fueron promesas sin acciones”, resume.

El 3 de diciembre: cuando denunciar tuvo consecuencias

El martes 3 de diciembre de 2025, durante una marcha por el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Mily decidió visibilizar nuevamente el tema. Portó un cartel preguntando públicamente qué había pasado con la rampa.

Horas después, policías acudieron a buscarla a su domicilio y posteriormente a su lugar de trabajo.

“Me enteré por mi mamá. Nadie me llamó antes, nadie me buscó por las vías institucionales. Mandaron una patrulla”, relata. Para ella, el mensaje fue claro: incomodó al poder.

“Eso te deja pensando qué implica denunciar en un municipio pequeño. No es solo exigir derechos, es exponerte”, afirma.

Denunciar desde el riesgo

Mily no romantiza el activismo. Reconoce el miedo y el desgaste que implica. “Alzar la voz aquí es de alto riesgo. Hay que pensar en la integridad propia y de quienes te rodean”, dice.

Aun así, tiene claro su posicionamiento: “Prefiero incomodar y exigir justicia que quedarme callada viendo cómo se normaliza la exclusión”.

Lo que debería estar pasando

Para Mily, la solución no es compleja, pero sí requiere voluntad política. “Las personas con discapacidad deben estar en el centro de la conversación. Invítanos a la mesa, escúchanos. No pedimos favores, exigimos derechos”, señala.

Asegura que muchas personas estarían dispuestas a asesorar sin costo, simplemente para evitar que se sigan cometiendo los mismos errores.

Un mensaje final

“Muchas personas creen que la accesibilidad no es importante hasta que la necesitan”, reflexiona. “Nadie está exento de vivir una discapacidad en algún momento de su vida. La empatía y el diseño incluyente no benefician solo a unos pocos, benefician a toda la sociedad”.

Desde Yo También, seguimos a la espera de que se concrete la reparación de la rampa ganadora de La Peor Rampa de México, temporada uno, y de que su reconstrucción cumpla con criterios reales de accesibilidad y seguridad.

Este seguimiento es necesario porque la rampa de Angostura no es un caso aislado. Rampas peligrosas, inútiles o excluyentes siguen existiendo en calles, plazas y edificios públicos de todo el país, afectando no solo a las personas con discapacidad, sino a cualquiera que transite esos espacios.

Por eso, la segunda temporada de La Peor Rampa de México está por venir. Porque mientras se sigan construyendo rampas que ponen en riesgo la vida y la autonomía de las personas, visibilizar estas fallas seguirá siendo una herramienta clave para exigir accesibilidad, seguridad y derechos.