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“Miguel fue mi mejor maestro, tuve éxito gracias a él”: Julieta Fierro habló sobre su hermano con síndrome de Down
La famosa divulgadora científica y astrónoma mexicana de la UNAM se ganó un gran lugar dentro de la educación mexicana gracias a su peculiar forma de explicar y enseñar todo lo que nos rodea. Gran parte de eso lo aprendió de Miguel, su hermano con síndrome de Down. Ella misma nos cuenta.
Fecha de publicación: 21/Marzo/2024 | Autor: Víctor Méndez
Julieta Fierro era astrónoma y una de las científicas más importantes de México. Se desempeñó como investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM y fue autora de más de 40 libros. Pero era principalmente su carácter desenfadado y casual hacia la divulgación de la ciencia lo que la dotó de fama a nivel nacional e internacional. Ella misma reconoció que dicha cualidad se la debió a Miguel, su hermano con síndrome de Down.
Miguel era su hermano menor. Cuando ella tenía 12 años, él nació. 11 meses después su mamá murió, así que ella junto con sus hermanos ayudaron a cuidarlo y sacarlo adelante, esforzándose en que aprendiera tanto como pudiera.
La Doctora vio en su hermano curiosidad y ganas de aprender, por lo que se convirtió en el primero en recibir las ahora famosas clases que la caracterizaron a lo largo de su vida, donde utilizó objetos del día a día para explicar el mundo que nos rodea.
El cariño por su hermano y la muerte prematura de su mamá la hizo desarrollar un lazo sumamente cercano por Miguel, a quien veía como su propio hijo y por quien sufría cuando enfermaba, sin tener todo el conocimiento que hay ahora sobre cómo afectan distintas enfermedades a personas con síndrome de Down.
Además, ella y toda su familia tuvieron que enfrentarse a los prejuicios de vivir con una persona con síndrome de Down, algo que ahora ha disminuido y agradece que sea una realidad distinta a la que se vivía en ese entonces, donde “escondían a los niños por ser mala cara para las familias”.
Entre las diferencias de aquellos años y ahora también está el acceso a la cultura, pero le gustaría que esto fuera todavía más acentuado y se trabajara más en incluir a las personas con discapacidad. Ella misma encontró en la música, la escultura, el arte y los libros un refugio; “la cultura es lo que me salva”.
Y lo mismo pasaba con Miguel, quien era fanático de las orquestas norteamericanas. Aprendió a usar un tocadiscos para poner su música e imaginar que dirigía una orquesta. “La cultura ofrece satisfacción y es algo que él solo descubrió. Hay que encontrar qué le gusta a un niño y cuáles son sus habilidades; apoyarlo para que florezca en esto”.
Por eso pedía también la existencia de más museos interactivos donde no sólo se incluyeran descripciones o salas accesibles, sino que también hubiera actividades para niños y niñas con diferentes discapacidades. “Por desgracia la cultura se ha descuidado. Debemos abrirnos a la cultura universal y reconocer que es parte de la educación”, subrayó la astrónoma.
La Doctora Julieta era consciente del machismo que hay en México y de cómo eso afecta al desarrollo y crecimiento de las mujeres, pero también a la perspectiva de las investigaciones que se hacen. Desde la existencia de problemas y dolores menstruales que se asumen como “normales”, hasta la falta de cuidados para niños y niñas con discapacidad. “Mientras no cambiemos las condiciones para que las mujeres sean científicas, no resolveremos estos problemas”.
También pidió que como sociedad presionemos para que se trabaje en un pilar en específico: la ciencia básica. “Ahí están los cimientos del conocimiento y una vez que eso se transfiere a niños con discapacidad permite que todo avance mejor porque permitirá que hasta los propios docentes y padres de familia tengan mejores herramientas”.
De igual forma, a papás, mamás y hermanos o hermanas de personas con síndrome de Down, pidió reconocer las diferencias. “Tenemos que enseñar otras técnicas de educación y cuidado, que reconozcamos que crecen y aprenden de forma distinta, y que todos presionemos a autoridades para hacer investigación de diferentes discapacidades y cómo podemos ayudar de mejor manera”.
Al final del día, ella mejor que nadie supo que “no se necesita un gran laboratorio para explicar la ciencia”, pero que sí es necesario trabajar en impartir el conocimiento básico a todas y todos, trabajando también en la inclusión de las personas con síndrome de Down como su propio hermano quien le dejó la valiosa lección de explicar el mundo de forma sencilla.
“Yo he tenido éxito mundial gracias a Miguel”, concluyó.





