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Jalisco apuesta por una atención integral para las infancias sordas desde el nacimiento
Jalisco impulsa una política para infancias sordas que parte de una premisa clara: lo que ocurre en los primeros meses de vida puede marcar el desarrollo de una persona. La estrategia incluye detección desde el nacimiento, enseñanza de lengua de señas y acompañamiento médico continuo.
Fecha de publicación: 12/Febrero/2026 | Autor: María Nazaret
En Jalisco, el gobierno estatal puso en marcha una Política Integral para la Atención a las Infancias Sordas, una estrategia que busca detectar de manera temprana la pérdida auditiva y acompañar a niñas y niños desde su nacimiento, mediante atención médica especializada, acceso a la Lengua de Señas Mexicana y coordinación interinstitucional.
El proyecto se encuentra actualmente en fase piloto y parte de una premisa clara: lo que sucede en los primeros meses de vida puede marcar de forma definitiva el desarrollo cognitivo, lingüístico y socioemocional de una persona.
En entrevista con Yo También, María Ornelas, secretaria particular del gobernador de Jalisco —Pablo Lemus— explicó los alcances, objetivos y retos de esta política pública, construida en conjunto con distintas dependencias del gobierno estatal y organizaciones de la sociedad civil.
Detectar antes de que sea tarde
El punto de partida es la detección temprana a través del tamiz auditivo neonatal, una prueba rápida e indolora que permite identificar posibles pérdidas auditivas en recién nacidos.
“Es impresionante el desconocimiento que existe sobre esta prueba”, explica Ornelas. A diferencia del tamiz metabólico, ampliamente conocido por las familias, el tamiz auditivo suele pasar desapercibido. El resultado es que muchas niñas y niños son diagnosticados hasta los tres o cuatro años de edad.
El objetivo del programa es claro: que ningún bebé en Jalisco salga del hospital sin haberse realizado el tamiz auditivo neonatal. Para ello, el gobierno estatal trabaja en el equipamiento y mantenimiento de equipos en 40 hospitales del sistema de salud estatal, así como en la capacitación de personal para cubrir distintos turnos.
“Lo que nos estamos jugando aquí es el tiempo”, subraya Ornelas. “Cuando una familia se entera de la pérdida auditiva hasta que la niña o el niño no habla, ya se perdieron años fundamentales. Todo lo que podamos hacer en los primeros días y meses de vida marca una diferencia enorme en su desarrollo”.
Además, se prevé una campaña de comunicación dirigida a las familias para informar sobre la importancia de la prueba y promover que sea solicitada de manera activa.
Detectar no es suficiente: la ruta médica
Pero identificar una posible pérdida auditiva es solo el primer paso.
Cuando el tamiz auditivo arroja una señal de alerta, el programa activa una ruta integral de atención médica especializada. Esta incluye canalización directa a audiólogos, estudios confirmatorios y valoración clínica para determinar el mejor tipo de atención para cada niña o niño.
“No todas las infancias son candidatas a un implante coclear”, aclara Ornelas. La decisión depende de estudios médicos específicos y del grado de pérdida auditiva. En los casos en que sí se determine su uso, el Estado contempla implantes cocleares gratuitos para niñas y niños menores de cinco años, así como el acceso a auxiliares auditivos cuando corresponda.
Sin embargo, la intervención no termina en la cirugía.
El gobierno busca garantizar también el mantenimiento del implante, la rehabilitación y el seguimiento a largo plazo, reconociendo que un implante coclear no es una solución automática.
“Un implante coclear no es magia”, enfatiza Ornelas. “Si no hay rehabilitación, seguimiento y acompañamiento a las familias, el esfuerzo médico puede perderse. Por eso esta política no se queda en la cirugía, sino que busca sostener el proceso en el tiempo”.
La lengua como punto de partida
Uno de los ejes centrales del proyecto es la enseñanza temprana de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), concebida como un componente transversal.
Desde el primer momento, incluso antes de definir si una niña o niño será candidato a un implante o a un auxiliar auditivo, el programa busca garantizar acceso temprano a una lengua, con el objetivo de prevenir la privación lingüística.
Para Ornelas, este punto es fundamental. “La lengua es la puerta al pensamiento, a la identidad y al desarrollo socioemocional. Sin lengua, no hay piso parejo. Por eso insistimos en garantizarla desde el primer momento, independientemente de la ruta médica”.
Desde esta visión, aprender LSM no es incompatible con el uso de tecnologías auditivas; por el contrario, permite que las infancias desarrollen herramientas de comunicación desde el inicio.
Como parte de este eje, Jalisco trabaja para convertirse en el primer estado del país con docentes certificados oficialmente para la enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana, diferenciando entre saber la lengua y saber enseñarla. También se contempla la presencia de modelos lingüísticos sordos en escuelas, cursos gratuitos de LSM para familias y materiales educativos visuales y accesibles.
Comunicación accesible y trabajo en conjunto
Durante el arranque del proyecto, el propio equipo detectó una barrera importante: gran parte de la información pública se difundía únicamente en lectoescritura.
A partir de ese diagnóstico, se decidió que toda la comunicación del programa esté disponible también en Lengua de Señas Mexicana, incluyendo materiales impresos en hospitales con códigos QR que dirijan a contenidos en LSM.
La política se sostiene, además, en un protocolo interinstitucional que coordina a las áreas de salud, educación y asistencia social, así como a organizaciones de la comunidad, con una ruta clara de actuación y acompañamiento para que ninguna familia enfrente el proceso sola.
Lo que sigue: medición y continuidad
El proyecto se encuentra en fase piloto, lo que permitirá establecer una línea base para medir avances. El gobierno trabaja con una matriz de marco lógico que contempla objetivos, acciones e indicadores para cada uno de los ejes.
Si bien el impacto integral del programa se verá a largo plazo, particularmente en el acompañamiento durante la primera infancia, el eje de detección temprana permitirá contar con datos medibles desde las primeras etapas.
Diversidad auditiva: una conversación que se abre
La entrevista también abrió una conversación sobre la diversidad auditiva, que incluye no solo a la comunidad sorda, sino también a niñas, niños y familias hipoacúsicas, así como a personas que utilizan distintas tecnologías auditivas para comunicarse.
Ornelas reconoció que nombrar esta diversidad es parte del reto. “Nombrar también es incluir”, señaló, y afirmó que la política busca responder a las necesidades específicas de cada infancia, sin asumir soluciones únicas.
En ese sentido, el proyecto se plantea como un punto de partida que podrá ajustarse y ampliarse conforme avance su implementación, con el objetivo de que ninguna infancia con pérdida auditiva quede fuera del acompañamiento desde los primeros años de vida.





