11 de Julio de 2026

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El Mundial “más accesible de la historia” sin personas con discapacidad

Fecha de publicación: 12/Junio/2026 | Autor: Rafael Rodríguez Salcedo

Al centro, una persona usuaria de silla de ruedas siendo empujada. De fondo, las butacas del Estadio Azteca con asientos reservados para personas con discapacidad.

Apenas arrancó la justa mundialista, la FIFA anunció todas las medidas de accesibilidad con las que contará el evento. Bajo el lema “El mundial más accesible de la historia”, la organización contará con la mayor cantidad de opciones de accesibilidad para las personas con discapacidad (pcd), el tema es que no habrá pcd. Los precios exorbitantes impiden que la comunidad pueda asistir al evento, cayendo en una exclusión sistemática. 

Por primera vez, se contó con la participación de un Consejo Asesor de Accesibilidad, conformado por siete personas atletas, expertas y abogadas que viven con discapacidad. Este fue consultado en varias ocasiones para revisar las opciones a implementar en los estadios y en las transmisiones durante el Mundial. 

Las opciones accesibles que se implementaron arrancan desde lo estructural, con accesos específicos para pcd, elevadores y rampas. Además se contará con salas sensoriales, espacios diseñados con regulación de ruido, y de la intensidad de la luz para personas que se pueden sobre estimular por el ambiente del estadio. 

También, se aseguró que habrá dichas salas a las afueras del estadio durante el proceso de ingreso y en los Fan Fest, espacios públicos y gratuitos a lo largo de las ciudades sede donde se puedan ver los partidos. El problema aquí es que, en términos generales, el transporte público no es accesible para que las pcd acudan a estos eventos. 

Entre otras opciones que se usarán en los estadios, destaca la existencia de información en tabletas táctiles, la entrega de dispositivos hápticos y la capacitación de personal.

Fuera de los inmuebles están las transmisiones., y la FIFA compartió algo histórico: En teoría —a través de su aplicación oficial— se podrán sintonizar los partidos en modo de retransmisión con una narración llevada a cabo por una persona intérprete de lengua de señas y también una por personas narrando en audiodescriptivo. 

Su anuncio fue muy ambiguo, puesto que dijeron que dependiendo el país, el idioma en el podrías seleccionar dichas transmisiones. Pero sólo mencionaron a los anfitriones, México, Estados Unidos y Canadá, lo que deja a la duda si en otros lados del mundo se podrán usar estas funciones. También pidieron paciencia pues al ser la primera vez, ellos mismos aceptan que puede haber errores. 

A falta de una evaluación futura sobre la funcionalidad de sus opciones para  transmisiones accesibles, se puede decir que la FIFA si incluyó accesibilidad en los estadios de cara al mundial. El problema llega cuando toda esta accesibilidad no se usa, ya que para las pcd, los costos de los boletos vuelven al mundial excluyente. 

Esto lo han denunciado organizaciones de aficionados con discapacidad, que remarcan que el mayor retroceso para esta justa mundialista es cobrar el boleto de las personas asistentes. En Qatar 2022, las pcd podían ingresar a los estadios con una persona asistente solo pagando su boleto. Para Norteamérica 2026 esto se quitó y ahora una pcd tendría que haber pagado por ambos ingresos. Puedes leer más de este caso en nuestro portal.

A esto se suman gastos de traslado, de hospedaje y de comidas. También la subida de precios fue exorbitante, de unos 200 pesos que costaba la entrada en el mundial pasado, ahora las entradas para la pcd están desde los seis mil pesos hasta los 30 mil, según la disponibilidad. 

Esto porque la FIFA solo habilitó entradas accesibles desde la categoría tres y no la cuatro que siendo de las más “baratas” sigue oscilando entre los cinco mil pesos. 

No importa si se aplica toda la accesibilidad del mundo. Por más inversión que se haya hecho, la falta de un transporte público accesible y los precios exorbitantes constituyen una exclusión sistémica, que va muy de la mano con la agenda anti derechos de la organización principal, como lo es la de Estados Unidos bajo la gestión del presidente Donald Trump.