02 de Abril de 2026

Actualidad

CDMX, sin información sobre personas LGBT+ con discapacidad

Aunque ha sido señalado como una necesidad por el comité internacional, las autoridades no han aportado datos estadísticos sobre las personas de la comunidad de la diversidad sexual y de género que además viven con discapacidad

Fecha de publicación: 07/Febrero/2025 | Autor: Francisco Javier Munguía

Ilustraci?n de dos personas sosteniendo banderas LGBT+ y el logotipo del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminaci?n de la Ciudad de M?xico

A finales de enero, nuestro medio aliado Discamedia publicó una nota sobre la discriminación y dificultades que enfrentan en el campo laboral las personas LGBT+ con discapacidad en España. Inspirados en el tema, desde Yo También quisimos abordar esta problemática y aterrizarla al caso mexicano, sin embargo, lo que encontramos fue la ausencia total de datos estadísticos en la materia.

Pero la falta de información no se limita únicamente al ámbito de trabajo, sino que se extiende hasta lo más básico: la propia interseccionalidad entre la diversidad sexogenérica y la discapacidad. ¿Cuántas personas con discapacidad se reconocen como parte de la comunidad?

Definida por la Cumbre Judicial Iberoamericana —y cuyo concepto es reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)—, la interseccionalidad es una categoría de análisis para referir los componentes que confluyen en un mismo caso, multiplicando sus desventajas y discriminaciones.

Ante este panorama, nos dimos a la tarea de revisar en la capital del país el trabajo del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred) y del Instituto de las Personas con Discapacidad (Indiscapacidad) para conocer qué apuntes tienen al respecto. Estos son algunos de los hallazgos más destacados.

 

Programa para la integración de pcd reconoce la falta de datos; no habla de inclusión laboral

El Programa para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad (PID PCD) 2022-2024 se define como una guía de las acciones que “pueden y deben” emprenderse desde el sector público para promover el acceso a los derechos de todas y todos.

En primer lugar, aunque se trata de un escrito que pretende servir de eje rector para la administración pública en lo relacionado a inclusión, no profundiza en prácticamente ningún aspecto de la vida (educación, salud, derechos humanos), incluido el laboral. Apenas menciona el tema en tres ocasiones a lo largo de 84 páginas, de forma genérica, ambigua, a manera de buenas intenciones o sugerencias y no de datos duros. El documento no cumple con un análisis de la realidad actual.

Lo que sí menciona de forma expresa es que, de acuerdo con las observaciones del Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, los datos estadísticos sobre personas con discapacidad de la comunidad LGBT+ en México “siguen siendo insuficientes”, por no decir inexistentes. No se cita ningún diagnóstico, encuesta, informe, estudio o similar ligado a esta transversalidad.

 

Copred hace un llamado a Indiscapacidad por su falta de interseccionalidad con la comunidad LGBT+

Desde 2015, la Ciudad de México fue declarada como una ciudad amigable con la población de la diversidad sexogenérica (LGBTTTI+), lo que se traduce —al menos en la definición— en el reconocimiento, defensa, ejercicio y respeto de los derechos de esta comunidad, “con un trato igualitario sin discriminación”. A raíz de la declaratoria, año con año se elabora un informe de avances en la implementación de políticas públicas integrales y transversales para el cumplimiento de dichas garantías.

En el reporte anual correspondiente a 2023  (el más reciente) —publicado hasta junio de 2024— el Copred hizo un llamado al Instituto de las Personas con Discapacidad a implementar una perspectiva interseccional en su actuar. El objetivo es visibilizar las múltiples vivencias de las personas con discapacidad y su relación con la orientación sexual o su identidad de género.

El documento señala que como parte de los procesos educativos ejecutados por todas las entidades de la administración, Indiscapacidad celebró una única mesa de trabajo vinculada con el tema LGBT+. Tras esto, el consejo reconoce que en comparación con otros tópicos como salud o violencia, la transversalidad entre discapacidad y diversidad sexual tuvo un bajo desarrollo.

“Ante esta situación, es preciso apuntar la necesidad de incrementar los esfuerzos para explicar las diversas realidades de una colectividad que en sí misma ya es diversa”, se lee.

También, se reconoce que en el eje de eventos temáticos el cruce entre LGBT+ y discapacidad otra vez fue de los de menor exposición. En todo el 2023 Indiscapacidad hizo una conferencia en línea (donde no abordó el tema laboral) y una feria de servicios institucionales.

 

Indiscapacidad: más concentrada en el ahorro

El llamado de Copred pareció no tener eco, pues el último boletín emitido por el Instituto de las Personas con Discapacidad fue publicado el 22 de febrero de 2023, es decir, hace dos años. Dejando de lado la alarmante antigüedad, el comunicado no está relacionado con acciones o funciones de la dependencia en favor de la población que vive con esta condición, sino que refiere a los lineamientos de austeridad y ahorro del órgano correspondientes al ejercicio fiscal del año mencionado.

El documento de nueve páginas detalla las acciones a tomar para el ahorro de combustibles, energía eléctrica, agua potable, fotocopiado, impresiones, consumo de papel bond, pasajes, viáticos, etcétera; ni una mención sobre las directrices, orientación o criterios de atención a la ciudadanía. La palabra “discapacidad” ni siquiera se menciona en términos reales. únicamente aparece como membrete en la parte superior derecha de cada hoja identificando al instituto como remitente del texto.

Previo a ello, existen dos boletines fechados en diciembre de 2022 que tampoco tratan de discapacidad o temas relativos, sino de violencia digital, citando como fuente a ONU-Mujeres. Debemos retroceder hasta el 27 de enero de 2022 para encontrar contenido dedicado a la población objetivo del instituto.

Entre otras deficiencias destaca el apartado de ‘Informes y reportes’, destinado según su propia descripción al almacenamiento de archivos para “comunicar los avances en los programas y servicios”. Contiene una única publicación vinculada al tema de violencia de género en mujeres con discapacidad.

Concediendo que se trata solo del abandono a su página de internet —una clara violación a los artículos 24, 28 y 35 de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México— revisamos las redes sociales del instituto para comprobar si en ellas sí difunden de forma exitosa y adecuada su actuar.

Nos encontramos que en X existen dos cuentas aparentemente oficiales, una con última fecha de publicación en noviembre y la otra creada en enero, lo que hace suponer que perdieron el acceso a la primera. En relación a la más antigua, el acrónimo ‘LGBT’ fue mencionado en todo el 2024 sólo una vez en el marco del Día Internacional del Orgullo; ni hablar de su vinculación con el campo laboral.

 

Programa internacional tampoco tiene datos de México

Human Rights Campaign (HRC) es una organización civil de origen estadounidense que trabaja para alcanzar la igualdad de las personas de la diversidad sexogenérica. En nuestro país, cuenta con un programa de equidad laboral y actualmente se ostenta como la encuesta líder de evaluación de políticas y prácticas relativas a la inclusión e igualdad en las principales corporaciones y empresas de México.

Dada su relevancia, resulta vital consultar sus métricas sobre empleo en población LGBT+. Su informe 2025 detalla datos como el número de empresas calificadas como espacios seguros para la comunidad, los sectores productivos más participativos, el número de personas colocadas en puestos de trabajo mediante mecanismos arcoíris, etcétera. Lamentablemente, no tiene un desagregado de personas LGBT+ con discapacidad.

El archivo hace mención únicamente en tres ocasiones de la palabra “discapacidad”. La primera al recomendar a empresas realizar bases de datos de “perspectivas diferenciadas” como edad, género, orientación sexual o discapacidad, es decir, las sigue colocando como dos campos que no se cruzan. La segunda hace referencia a baños neutros inclusivos y la tercera a un programa de inclusión de pcd en una cadena de cines.

Mientras HRC lleva métricas sobre empleo en personas LGBT+, INEGI tiene registro de este rubro en personas con discapacidad. Estima que más de 2 millones —de los 20 millones de personas que viven con esta condición— son económicamente activas, pero aunque especifica datos como sexo, grupo etario y entidades federativas de mayor concentración, tampoco hace la distinción de aquellas parte de la comunas LGBT+.

La incógnita que queda es: ¿por qué no hay cruces de información entre ambos grupos históricamente vulnerados?

 

Te interesa:

Una crisis silenciada: la salud mental de las juventudes LGBTTTI+ en México

Doble viaje de aceptación: Roberto Cámara y la vulnerabilidad de ser pcd y homosexual

Doble orgullo, doble discriminación: Así viven nuestros seguidores ser personas LGBTTTI+ con discapacidad