11 de Enero de 2026

Opinión

Amor propio y discapacidad, un desafío

María Elena Esparza, fundadora y directora de Ola Violeta A.C. nos habla de la importancia de la autoestima y salud mental en las personas con discapacidad

Fecha de publicación: 27/Febrero/2025 | Autor: María Elena Esparza Guevara

María Elena Esparza

En un mundo diseñado para las mayorías, mil 300 millones de personas 16.25 por ciento de la población mundial según la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfrentan diariamente el reto de navegar la vida con alguna discapacidad. Más allá de las barreras físicas o intelectuales, existe una batalla menos visible pero igualmente significativa: la preservación del amor propio en una sociedad que, con frecuencia, define el valor humano a través de la lente de lo “perfecto”.

El amor propio “esa relación íntima con una o uno mismo” se pone a prueba cuando el espejo social refleja constantemente limitaciones en lugar de posibilidades. Según estudios de la OMS, las personas con discapacidad tienen el doble de probabilidades de enfrentar depresión, una estadística que revela la profunda interconexión entre la autoestima y las experiencias de vida en un mundo que no siempre está preparado para la diversidad funcional.

La construcción de la autoestima en el contexto de la discapacidad es un proceso complejo que se entrelaza con múltiples factores. Las investigaciones del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra indican que el apoyo familiar y el social juegan un papel crucial, pero el verdadero cambio comienza con la transformación de narrativas internas. No se trata sólo de adaptarse al mundo, sino de reconocer que el valor inherente de una persona trasciende capacidades físicas o intelectuales.

En México, donde 8.8 millones de personas viven con alguna discapacidad, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2023, la brecha de género añade un factor adicional de complejidad. La disparidad en la participación económica entre hombres (51.5 por ciento) y mujeres (31.3 por ciento) con discapacidad no solo refleja inequidades sistémicas, sino que también impacta en la percepción del valor personal y la independencia.

Las y los especialistas en psicología de la discapacidad señalan que el amor propio se construye sobre tres pilares fundamentales: autoconocimiento, aceptación y autodeterminación. El autoconocimiento implica comprender que la discapacidad es una parte de la identidad, pero no su totalidad. La aceptación no significa resignación, sino el reconocimiento de la propia valía más allá de las limitaciones físicas o intelectuales. Y la autodeterminación se manifiesta en la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida y establecer metas personales.

Otras investigaciones en neuroplasticidad y resiliencia, como la más reciente publicada por la revista virtual Biological Psychiatry, demuestran que el cerebro humano tiene una enorme capacidad para adaptarse y encontrar nuevas formas de funcionamiento. Esta evidencia científica respalda lo que muchas personas con discapacidad han descubierto por experiencia: que las limitaciones físicas o intelectuales pueden convertirse en catalizadores de creatividad y desarrollo personal.

El desafío del amor propio en el contexto de la discapacidad no es solo personal, sino también social. Requiere un cambio de paradigma que reconozca la diversidad funcional como parte natural de la experiencia humana. Las estadísticas en países desarrollados como Finlandia, Suecia y Alemania, muestran que cuando la sociedad invierte en inclusión y accesibilidad, no solo mejoran las condiciones materiales de vida, sino también el bienestar emocional y la autoestima de las personas con discapacidad.

La construcción del amor propio en estas circunstancias requiere reconocer que el valor humano no reside en la perfección física o mental, sino en la capacidad de vivir auténticamente y contribuir al mundo desde la propia singularidad. Un reto que vale la pena asumir este mes del amor es cambiar la lógica de superar la discapacidad a superar los prejuicios que, como humanos, nos impiden vernos en nuestra plenitud.

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