Por  Karina González Fauerman 

El inicio de la pandemia por COVID 19 agudizó la falta de programas y apoyos para las y los niños con discapacidad en materia de educación, impactando sobre todo a las poblaciones económicamente más vulnerables.

El problema no es menor, por lo que organizaciones y padres y madres se dieron a la tarea de ubicar la situación y establecer algunas tareas o propuestas de solución.

Entre lo interesante de las conclusiones a que llegaron en este ejercicio está un llamado a la colaboración con las autoridades, ya que solo así será posible sumar en favor de una población que, según datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), representa 7.7 millones de personas con discapacidad (PcD).

Además, la ENADIS (Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica), dio cuenta de que en 2018 había un total de 580,289 niñas, niños y adolescentes de 5-17 años con alguna discapacidad. Y solo el 46.5% de ellas y ellos asisten a la escuela.

Así que, para conocer la situación real de las personas con discapacidad ante la educación a distancia, Familias Extraordinarias, asociación civil enfocada en apoyar a familias con hijos con discapacidad intelectual, aplicó durante un mes (de agosto a septiembre) una breve encuesta, a través de medios digitales, a sus miembros y a otras organizaciones, así como a fundaciones de la CDMX y otros estados, enfocada en PcD.

Recibieron 831 respuestas con los siguiente resultados:

-El 84% de los que respondieron la encuesta tienen discapacidad intelectual, física (6.98%), auditiva (3.13%), visual (2.89%), otras (12.15%).

-El 55.60% asiste a la escuela privada, el 30.08% a la pública, y el 14.32% no va a ninguna.

-El 72.32% tenía la intención de inscribir a sus hijos con discapacidad en el ciclo escolar 2020-2021 versus el 27.68% restante.

-En el 53.55% de los casos, la escuela ofreció ajustes razonables para el regreso a clases virtual 2020-2021.  En el otro 46.45% no.

-El 73.41% considera buscar apoyo para la atención de su hijo durante el período de educación virtual desde casa, el 26.59% restante no. 

– 53.58% buscaría apoyo con un terapeuta, el 30.21% con un maestro y una persona de apoyo o familiar, mientras que el resto contrataría a una nana.

-El 61.8% de las familias manifestó que sí recibieron apoyo y ajustes razonables, sin embargo, al evaluar el apoyo obtenido, el 64.62% considera que fue efectivo contra un 35.38% que no lo fue.

-Durante la contingencia en el último trimestre del ciclo escolar pasado de marzo a junio 2020, el 61.85% consideró que la escuela sí proporcionó apoyo y ajustes razonables al programa de educación en casa, el 38.15% no.

HALLAZGOS INTERESANTES

Otros datos obtenidos de los miembros asociados a Familias Extraordinarias y diversos foros de Facebook dedicados a la discapacidad e inclusión escolar y en la página de la SEP son:

-Los maestros y padres de familia han tenido que recurrir a grupos de apoyo en las redes sociales (Whatsapp y Facebook) para suplir la falta de material accesible para apoyar a los estudiantes con discapacidad. 

-La información sobre educación especial de la página de la SEP solo da recomendaciones de libros digitales para los padres de familia y personal de apoyo que ahora tiene que hacerse cargo de sus hijos, por lo que deben capacitarse en tiempo récord. Hay diferentes propuestas por estados, no hay una unificación ni libros de texto con ajustes para los niños con discapacidad intelectual. 

-Los padres de familia que trabajan en casa no pueden acompañar a sus hijos en su educación a distancia, por lo que los niños se distraen y abandonan los estudios. Muchos necesitan la supervisión y apoyo en todo momento.

-Debido al aislamiento y a la actual situación económica los padres de familia han tenido que suspender las terapias que necesitan sus hijos; las que persisten son en línea.  Algunos centros de terapia y/o terapeutas privados han creado programas de apoyo escolar (con costo) organizándose en grupos pequeños.

-A los estudiantes con discapacidad se les dificulta usar las computadoras o necesitan tecnología adaptada a su condición. Algunos tienen desintegración sensorial o condición conductual que afecta su estabilidad. 

-Se sigue cobrando en casi la totalidad de las escuelas privadas con programas de inclusión educativa, una cuota extra a la colegiatura y la contratación de un monitor o maestro de apoyo para que realice los ajustes razonables.

-Varios de los padres de familia en escuelas privadas carecen de programas específicos de inclusión y notificaron que en los tres últimos meses del ciclo escolar pasado,  no les funcionó el programa de educación a distancia y optaron por sacar a sus hijos del sistema educativo.

-En reuniones con diversas asociaciones en la CDMX y en la República Mexicana durante la primera semana de septiembre, se reportó una mayor deserción de los alumnos tanto de educación pública como privada, debido al proyecto educativo inclusivo inadecuado y la falta de apoyo de los maestros en educación especial quienes se han visto rebasados. 

ACCIONES A EMPRENDER

De acuerdo con Karem Robert,  cofundadora y presidenta de Familias Extraordinarias, la  situación actual que vivimos obliga a fortalecer la inclusión en todos los ámbitos de las PcD, sobre todo en materia de educación.  Es necesario que las organizaciones de la sociedad civil colaboren junto con la SEP para fortalecer el área de educación especial y reducir el rezago que tienen los alumnos con discapacidad. 

“Es su derecho y estamos obligados como sociedad y gobierno a apoyarlos para que sean adultos tan independientes como sus habilidades funcionales les permitan. Pero si no las desarrollamos desde que son pequeños en las escuelas, no aportarán al país y serán una carga en todos los sentidos para sus familias y el Gobierno”, comparte.

Para lograr una educación inclusiva recomienda tomar en cuenta los siguientes puntos:

-La educación es un derecho universal para todos los niños. 

-Es necesario contar con programas educativos accesibles con ajustes razonables y tener mayor presupuesto para la capacitación de maestros, personal de apoyo y padres de familia en materia de educación especial.

-No existen libros de texto adaptados a los niños con discapacidad intelectual (solo en sistema braille y macrotipos, es decir, solo para estudiantes con discapacidad visual).

-Faltan estrategias para regular temas conductuales y sensoriales.

-Hoy en día los padres de familia sustituyen a los maestros en la educación en casa. Muchos de ellos carecen de capacitación de recursos digitales y de contenido que actualmente existe en la página de educación especial (Aprende en Casa) de la SEP.

-Hay que incluir en la línea telefónica de apoyo de la SEP a maestros de educación especial que puedan resolver dudas. 

-Es prioritario fomentar la cultura de la inclusión en todos los niveles de gobierno, incluidos programas y protocolos.-Además se debe incentivar la participación de las organizaciones de la sociedad civil para trabajar en conjunto con la familia y fortalecer los organismos nacionales como el CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación) y CONADIS (Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad).


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