Por Pedro Schmal Bañuelas

Mi nombre es Pedro Schmal Bañuelas, nací en Houston, Texas, pero claro que también soy mexicano porque, como decía Chabela Vargas, “Los mexicanos nacemos donde se nos da nuestra %&$ gana”.

Nací hace 16 años, en una vida un tanto diferente pues me tocó nacer con espina bífida, la cual, en vez de ser un grillete, la he transformado en alas que me han ayudado a superar las adversidades y a llegar hasta donde estoy hoy. 

Crecí en lo que yo considero una vida normal, pues no he tenido, ni quiero tener, la oportunidad de vivir la vida de otra persona en circunstancias diferentes: mi vida es la que es, y soy feliz viviéndola tal y como es.

Aunque mi vida ha estado llena de retos, incluso desde antes de nacer, ahora veo que mientras más he crecido, para mí es más fácil tomar los retos como aventuras por vivir o como amigos con quienes ahora convivo a gusto. Ya no considero a las adversidades algo triste o aburrido a las que se le debe sacar la vuelta, sino como oportunidades para mejorar y trascender.

Entre la galería de adversidades que he tenido que superar, están 18 cirugías, incontables revisiones y visitas al hospital, además de que hago terapia a diario desde antes de lo que tengo memoria. 

Una de las cosas que más me ha ayudado para sobrellevar tantas terapias y adversidades, es el aprender a tener aguante y resiliencia, porque ya sé que las voy a seguir teniendo toda mi vida, y no tendría sentido quejarse siempre por algo que va a seguir estando ahí. También me ha servido pensar que todo eso es necesario para salir adelante, así que busco cómo hacérmela más leve, por ejemplo, durante la terapia me distrae la música, platicar y hacerlo más como un juego que como una terapia, sin dejar de lado lo que es. Cuando tengo que ir al hospital, o cuando me tienen que operar, me ayuda mi familia para llevármela más leve y pasar el rato más tranquilo, y también las visitas de los familiares y amigos me sirven para pasar el rato menos amargo. Con todo esto me doy cuenta que toda la gente que me rodea es muy importante.

Sueños como tal no los tengo muy definidos, solo sé que lo que me proponga hacer se puede lograr. Por ejemplo, uno de los retos que tengo en mente es rodar el maratón Lala, en mi silla de ruedas en 2022 (porque es cuando lo voy a poder hacer oficialmente, ya que tenga 18 años), y poderme ganar una medalla por eso. Ya he rodado muchas carreras de 5, 7 y 10 kilómetros, pero nunca he hecho algo tan grande y tan imponente como un maratón. Lo quiero hacer porque me gusta correr, me gusta la velocidad y poder demostrar que puedo tener las mismas habilidades que otros, aunque presentadas en diferentes maneras, y demostrar y demostrarme que puedo superarme si me lo propongo. Sé que voy a necesitar muchas horas de entrenamiento, en donde voy a tener que ser constante y resiliente, para finalmente tener la satisfacción de poder decir “sí se pudo”.

Gracias a que he logrado tantos retos que me he impuesto (aparte de los que me han tocado), me he dado cuenta que es posible lograr todo lo que me proponga si le pongo el esfuerzo y la dedicación necesaria. Por ejemplo, el colegio no siempre ha sido tan fácil, pero me he podido superar estudiando y adaptándome. Ahorita ya estoy en primero de prepa, y desde chico las matemáticas se me han dificultado (porque por la espina bífida tengo el cerebro acomodado diferente). Otro de estos retos ha sido el ser la única persona que va a mi colegio en silla de ruedas, y aunque está al 100% adaptado para mi silla, mucha gente nunca ha estado con otra persona en circunstancias diferentes a las suyas, no es tan fácil adaptarnos yo con ellos y ellos conmigo, porque no saben cómo tratarme y entonces mejor no me tratan. Es algo a lo que hay que saber sobreponerse y aprender a vivir con ello.

Cuando termine la prepa quiero estudiar varias carreras, no tengo una ocupación específica a la que me quiera dedicar, porque me gusta saber y aprender de muchas cosas. Después de todo, todo es posible de hacer y lograr, si te lo propones y le pones la paciencia y dedicación necesaria, y sobre todo, la actitud es muy importante para poderle sacar un buen jugo a un mal limón.


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