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‘Siempre he tenido conexión con México desde chica’: Eugenia Fabro
Esta comunicóloga y locutora ciega nos habla de los retos que aún representa el trabajo para las personas con discapacidad y de cómo encontró el amor.
Fecha de publicación: 01/Octubre/2025 | Autor: Inés Pintado
El día de hoy entrevisté a ‘Euge’, Eugenia Fabro. Ella es argentina y ciega. Estudió periodismo y locución, ya que desde pequeña le gustaba inventar programas de radio.
La quise entrevistar porque se me hizo muy interesante que haya conocido a su pareja en un evento, que se hayan enamorado siendo de países diferentes y tiempo más tarde se casaran. También tuvieron que pasar muchas cosas para que sucediera.
Aprendí que todavía hay muchas cosas que hacer para que las personas con discapacidad sean aceptadas en trabajos y también que hay veces que en la vida hay que arriesgar si quieres vivir con la persona que amas, porque la distancia es muy complicada.
Cuéntame de tu familia y tu infancia
Vivíamos con mis papás, mi hermana gemela, otra hermana más chica y una de mis abuelas. Fue una etapa muy bonita: con mis hermanas compartíamos juegos, paseos y muchas salidas. Siempre estuve muy cerca de la radio, la televisión y la música. Nos encantaba ver programas mexicanos, como El Chavo del 8.
Además, me gustaba grabar e inventar programas de radio, y después adelante decidí estudiar locución.
¿Qué estudiaste?Mis carreras eran periodismo y locución. En Argentina son diferentes , pero tienen bastante en común.
Afortunadamente, gracias al plan de estudios, se podían llevar al mismo tiempo.
La universidad era muy práctica: además de libros, teorías de la comunicación y filosofía, teníamos muchos ejercicios y talleres.
¿Cómo conociste a Ricardo, tu esposo?
En Argentina existe una biblioteca electrónica para personas ciegas. Es virtual, y quienes demuestran que tienen esta discapacidad con un certificado pueden acceder a ella.
La biblioteca también organizaba encuentros presenciales y turísticos en diferentes ciudades.
Primero en las provincias de Argentina, con el objetivo de intercambiar experiencias, conocer lugares y conversar sobre nuestra realidad.
Uno de esos eventos fue en Guadalajara en 2015, y ahí conocí a Ricardo. Primero nos registramos, luego nos hicimos amigos y finalmente nos casamos.
¿Cómo fue tu decisión de mudarte a México?
Fue la mejor que he tomado hasta ahora, aunque no fue fácil decirle a mi familia que ya no viviría en Argentina. Sin embargo, para los dos era la mejor decisión.
Este país siempre me había gustado y, además, Ricardo ya estaba trabajando aquí. Tuve mucha suerte, porque todos lo recibieron de muy buena manera.
¿Cómo te has sentido en México?
Muy bien. Desde niña sentía una conexión especial, siempre me generó curiosidad, y al final me quedé.
¿Qué ha significado para ti tener un teléfono y qué herramientas usas?
La tecnología nos ha abierto muchas puertas a las personas con discapacidad, tanto para trabajar como para estudiar.
No soy fanática, prefiero disfrutar de otras cosas, pero reconozco que hay quienes la aprovechan mucho más.
En algunos aspectos sigo siendo conservadora: me gustan los equipos de audio y lo conocido.
Aun así, sé que estas herramientas son necesarias, sobre todo en el ámbito laboral, donde ya no hay manera de prescindir de ellas.
¿Qué mensaje quieres compartir con quienes nos leen?
México me ha dado mucho, aunque aún tiene asignaturas pendientes en temas de inclusión laboral y promoción.
Todavía falta brindar a las personas con discapacidad un lugar realmente importante en el ámbito profesional.
Es complicado encajar en un puesto de trabajo estable, y no creo que sea solo un problema de aquí, sino de muchos países.
Tenemos mucho por demostrar, pero también hace falta voluntad de quienes pueden tomar decisiones.
Un ejemplo sería que una periodista ciega escribiera un artículo: abrir esas puertas valorando nuestras capacidades, y no lo que nos falta, sería fundamental. Pero para que eso suceda, alguien tiene que decidirlo, y lamentablemente todavía no pasa.





