Opinión
Mi experiencia personal con el método Ulzibat: ¿Qué es?
Daniel Robles Haro nos comparte su experiencia con un método que busca mejorar su calidad de vida y del cual ya ha visto resultados
Fecha de publicación: 02/Mayo/2025 | Autor: Daniel Robles Haro
Querida comunidad de Yo También:
Este mes me toca estar en cama y hay algunos puntos que quiero compartir con ustedes. Ya saben, cosas sobre discapacidad que muchas personas y familias conocemos muy bien.
Primero: para una persona como yo, con un daño motor tan severo (y ya aceptado plenamente) realmente hay pocas esperanzas o soluciones milagrosas por intentar. Me he enfocado en hacer limonada con los limones que me dio la vida, o sea, mis ojos, aspecto del que habló en mi columna “Mis ojos, mi idioma”.
Y justo en este camino, en un evento importante hace unos meses, conocí a Mari Rouss Villegas, fundadora y presidenta de la organización MGAS, que tiene la misión de apoyar a niños en situación de pobreza extrema y con parálisis cerebral o alguna discapacidad que provoque espasticidad. Más allá de compartir y platicar sobre nuestros proyectos como activistas, ella vió en mí a la persona que soy, las características de mi condición, y la oportunidad de ayudarme a mejorar mi calidad de vida.
Así conocí el método Ulzibat.
El método Ulzibat, dicho en términos médicos, es una fibrotomía gradual: técnica quirúrigica rusa utilizada para mejorar la movilidad y la calidad de vida de personas con espasticidad, especialmente aquellas con parálisis cerebral.
Consiste en realizar cortes precisos en los músculos espásticos para liberar las fibras que impiden el movimiento normal. Entre los beneficios está, que ayuda a reducir la rigidez y los espasmos musculares, permitiendo un mayor rango de movimiento y mejorando la calidad de vida de los pacientes.
Es un procedimiento quirúrgico relativamente corto, practicado bajo anestesia general, que busca liberar la movilidad parcial o total de una extremidad. El método fue desarrollado por el Dr. Ulzibat en Rusia (de ahí el nombre) y cuenta con registro de patente en ese país; aunque ya hay médicos mexicanos que la realizan.
No todos los pacientes con espasticidad o parálisis cerebral son candidatos a esta técnica, se requiere una evaluación individual. Lo ideal es realizar este procedimiento desde los primeros años de vida. En mi caso, realmente mi daño neurológico es muy grave, y así me lo explicó el médico. Sin embargo, si logro tan solo una mejoría en mi movilidad, para mí vale totalmente la pena.
Me hicieron en total 15 cortes en mandíbula, brazos, muñecas, pulgares de las manos, abductores de cadera, muslos y rodillas.
Tengo la instrucción médica de permanecer en reposo y no retomar la terapia física hasta dentro de un mes, pero algo que no ayuda es que tengo movimientos involuntarios y no puedo evitar tensar los músculos. Sobre todo en brazos y piernas. Así que ando todo moreteado y adolorido. Pero ahí la llevo.
Esto no es una técnica milagrosa. Está basado en cuestiones médicas y científicas. Cada paciente evoluciona de acuerdo a múltiples factores. En mi caso, el primer cambio palpable es que mejor en un 80 por ciento el control de mi salivación. Ya no me llaman en casa “señor productor “, (como lo señaló en mi texto “Seis aspectos de mi vida con parálisis cerebral”) y tan solo eso vale oro y significa mucho para mí.
Me toca esperar a que mi tejido muscular sane, y con mucha terapia, tal vez logre otro gran reto: abrir mi mano izquierda y liberar un poco mis pulgares.
Además debo decir que me siento muy afortunado y agradecido por todas las cosas buenas que me pasan en la vida. Y es que en serio. En este viaje que hicimos mi mamá y yo a Pachuca, Hidalgo, conocimos a personas maravillosas que hacen una gran labor. Como Mari Rouss Villegas y su equipo de voluntariado, que de verdad dan su tiempo, su voluntad, su paciencia, y su amor a los pacientes y sus familias. Te abrazan, te ayudan con los trámites, te acompañan, platican contigo, te visitan en tu cama, y te dan soporte emocional.
Por mí, hicieron mucho más de lo que se puedan imaginar. Gracias Mari Rouss, Rocío, Alexa, María, Marisela, Male, Ana Lía, al equipo médico y del albergue del DIF. A la señora Norma que me acompañó mientras mi mamá iba a la farmacia y a firmar un trámite al hospital.
Todo esto me compromete y me da fuerza para seguir con mi trabajo de activista. Y como dice Jorge Drexler, nada se pierde, todo se transforma. Y yo pasaré todo ese amor y dedicación a otras personas que lo necesiten. Desde mi trinchera.
Gracias por leer.Daniel Robles Haro es activista por las personas con discapacidad y vive con parálisis cerebral. Puedes leerlo en Yo También y seguirlo en su cuenta de X: @DanielRoblesMEX





