Opinión
Los otros datos de la pobreza y su impacto en la discapacidad
Paradójicamente aun cuando se ha logrado disminuir la pobreza en el país, según datos recientes oficiales, también se ha probado que los programas sociales distan mucho de beneficiar al universo de personas con discapacidad.
Fecha de publicación: 10/Noviembre/2023 | Autor: Silvia Romero
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) publicó el mes pasado su Reporte de ?Medición de la Pobreza en México 2022? donde, en términos reales desde que empezó este sexenio, 5 millones de mexicanos lograron salir de la pobreza moderada o extrema.
Como dijo el Presidente, ?bajó poquito, pero bajó?. Y eso, definitivamente son buenas noticias.
Adicionalmente, el CONEVAL interpreta los datos que mide y realiza una ?Evaluación de la Política Social?, que es de lo que hablaremos hoy. En otras palabras, mide la capacidad de la población para acceder a la canasta básica alimentaria y no alimentaria, el acceso a derechos sociales y el impacto de la política social en los resultados de dichas mediciones. Lo cual permite al gobierno tomar decisiones y realizar cambios para que sus programas sociales sean más efectivos.
De entrada, no hay duda de que las transferencias directas han impactado en gran parte de la población que ha logrado superar la línea de pobreza moderada o extrema, aunque también influyeron los incrementos en el empleo (mayormente informal) y aumentos salariales.
Sin embargo, también es cierto que la pobreza viene acompañada de otras vulnerabilidades y carencias sociales que deben ser cubiertas para que la aplicación de asistencia social se pueda considerar exitosa y de impacto a largo plazo.
Yo tengo otros datos
Ahora bien, hablando concretamente de población con discapacidad, estos dos últimos años 500 mil personas salieron de la pobreza. Lo que es mejor, de ese medio millón, 200 mil personas con discapacidad lograron superar la barrera de pobreza alimentaria o extrema.
Y llámeme codiciosa, pero aún tenemos 700 mil personas con discapacidad que se van a la cama con hambre y casi 3 millones de personas que, si bien alcanzan la canasta alimentaria, no les es suficiente para cubrir necesidades de vivienda digna, transporte, salud, educación y autocuidado, entre otros.
Ahora bien, estas son estadísticas reservadas, ya que con fines comparativos CONEVAL toma una población de 8.7 millones de personas con discapacidad, contra casi 21 millones del último censo del INEGI en 2020, lo que podría elevar la cifra de personas con discapacidad en pobreza hasta los 8.6 millones. Pero, dejémoslo así por ahora.
Por otro lado, como ocurre cuando los datos le van bien, el Presidente sale a celebrar y declarar: ?Es algo excepcional el que esté disminuyendo la pobreza y, sobre todo, la desigualdad, que era monstruosa?.
¿Cómo le explicamos al Presidente que la pobreza es solo una de las dimensiones que genera desigualdad en la población? Mientras nuestro país tenga personas viviendo con carencias sociales, la desigualdad existe.
Y dentro de los indicadores de carencias sociales, aun cuando existe una ligera disminución en los porcentajes, el 44.8 por ciento de las personas con discapacidad vive con rezago educativo y el 41.1 por ciento vive sin acceso a la seguridad social. Dos indicadores de gran impacto en la pobreza a mediano y largo plazo.
Además, en este reporte se percibe un incremento escandaloso del 24 por ciento al 36.7 por ciento de personas con discapacidad sin acceso a servicios de salud. Es decir, 3.2 millones de personas con discapacidad no tienen acceso a atención médica gratuita. Por si fuera poco, en el nuevo Plan Económico 2024, el Ejecutivo propone una reducción de poco más del 50 por ciento del presupuesto para el sector salud.
Por lo que en números reales tenemos 7.1 millones de personas con discapacidad que viven en situación de pobreza, vulnerables por ingresos o por carencias sociales.
Estos son los ?otros datos? en la medición de la pobreza.
Y esto es grave, porque la falta de acceso a derechos sociales trae como consecuencia un mayor aislamiento social, limitaciones en la participación ciudadana, dificultades en el acceso a servicios esenciales y menor calidad de vida en general. También puede haber un impacto negativo en la salud física y mental de las personas con discapacidad debido a la falta de recursos y apoyos necesarios para llevar una vida digna y plena.
Lo anterior, no tiene otro nombre que desigualdad y? sigue siendo monstruosa.
¿Primero los pobres?
Pero más allá de las cifras alegres en la disminución de la pobreza donde, reitero, las transferencias directas del gobierno tienen un impacto positivo. También encontramos que, aun cuando existe un alto gasto social en el gobierno de López Obrador, dichas transferencias no llegan precisamente a los más pobres.
En una gráfica realizada por la doctora Viridiana Ríos, columnista y analista de política pública, resalta que el gobierno de López Obrador confunde dar más dinero, con llegar a los más pobres.
Y es que, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2022) si comparamos las transferencias sociales, observamos que casi se duplicaron con respecto al gobierno de Peña Nieto.
Pese a eso, en el sexenio anterior el 73 por ciento de los hogares en pobreza extrema recibía transferencias sociales, contra el 67 por ciento que reciben en este sexenio. Donde sí vemos un incremento del 3 por ciento con respecto al gobierno anterior es en las transferencias realizadas a familias en pobreza moderada.
Sin embargo, donde observamos un mayor incremento en las transferencias directas durante el gobierno de López Obrador, es en las familias de ingreso medio (11 por ciento), ingreso alto (11 por ciento) y en familias ricas (12 por ciento) con respecto al gobierno de Enrique Peña Nieto.
Es decir que, la universalidad de los programas sociales de este sexenio beneficia a los más ricos y resta a las familias que viven en pobreza moderada o extrema.
Y volviendo a la salud, es precisamente en el Decil I de ingresos, es decir, las familias con mayor pobreza, quienes han visto un incremento hasta del 74.5 por ciento en gastos de cuidados de la salud.
Viri Ríos agrega en su columna ?La política social del billetazo? que irónicamente López Obrador es el presidente que más personas ha sacado de la pobreza y al mismo tiempo, quien más ha dejado de sacar.
Así que me fui a revisar el 5to. Informe de labores de Bienestar 2023, donde reportan 1.2 millones de beneficiarios del Programa de pensiones para personas con discapacidad. Lo que significa que, si la política social se aplicara correctamente, este gobierno tendría la posibilidad de acabar con la pobreza extrema de las personas con discapacidad y le alcanzaba un poco para reducir la pobreza moderada de la misma población.
Conclusión
Definitivamente la disminución en la pobreza es una gran noticia. Sin embargo, estamos lejos de sentirnos ?tranquilos? como dice el Presidente, porque tanto la pobreza como vivir con carencias sociales, son problemas significativos para las personas con discapacidad y ambos índices aún son altos.
Razón por la cual, solo repartir dinero no basta.
El combate a la pobreza en este segmento de la población requiere de estrategias pensadas también a mediano y largo plazo que integren acceso a la educación, el acceso a una vivienda digna, a los servicios de salud, mejorar las oportunidades de empleo, el acceso al transporte público y el derecho a la movilidad. Al mismo tiempo, seguir promoviendo leyes y reformas a favor de la igualdad y contra la discriminación. Revivir y fortalecer organismos que en este sexenio han estado olvidados como la CNDH, CONADIS y CONAPRED.
Y por supuesto, transferencias directas mejor aplicadas.
No me malinterprete, estoy a favor de la universalidad de los programas sociales. Sin embargo, estoy aún más a favor de la universalidad de los derechos. Y para eso, la primera responsabilidad de todo gobierno es poner el suelo parejo para todos.
Porque desatender la garantía de los derechos sociales para otorgar el mayor porcentaje de transferencias directas a quienes más recursos tienen, me ob liga cuestionar ¿Primero los pobres o primero los votos?
*Silvia Romero Adame es mamá de un joven de 21 años dentro del espectro autista. También es activista, escritora, ganadora del Premio Estatal de Periodismo 2019 y 2020 por la revista Metrópolis en la categoría de ?Mejor artículo?, en ambos casos con temas de inclusión.
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