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IASAMA reúne a periodistas para reflexionar sobre las voces y la representación de la discapacidad y la salud mental
Durante la quinta sesión de la Red de Personas Comunicadoras por la Salud Mental, organizada por el IASAMA, nuestra directora general de Yo También presentó el método PIANI y llamó a revisar las prácticas periodísticas que reproducen estereotipos sobre las personas con discapacidad.
Fecha de publicación: 05/Noviembre/2026 | Autor: Redacción Yo También
La manera en que los medios de comunicación hablan de la discapacidad también influye en cómo la sociedad entiende, reconoce y se relaciona con las personas con discapacidad. Las historias centradas en la lástima, los diagnósticos o los relatos de superación pueden dejar fuera algo fundamental: sus derechos, decisiones y participación en la vida pública.
Sobre estos desafíos habló Katia D’Artigues Beauregard, directora general de Yo También, durante la quinta sesión de la Red de Personas Comunicadoras por la Salud Mental, organizada por el Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones (IASAMA), y realizada el viernes 30 de octubre en el Centro Cultural El Rule, en la Ciudad de México.
La Red fue presentada en septiembre de 2025 como parte de la estrategia “Ciudad con Salud Emocional: Vida Plena, Corazón Contento”. Desde entonces, reúne a periodistas, personas comunicadoras, organizaciones sociales, instituciones públicas y comunidad académica para intercambiar experiencias y promover una cobertura informada y libre de estigmas.
En esta quinta sesión, bajo el tema “¿Quién habla de salud mental? Voces, derechos y representación”, 42 personas participaron en una jornada de reflexión sobre quiénes intervienen en las conversaciones públicas acerca de la salud mental, cómo se representa a quienes tienen experiencias propias y qué papel pueden desempeñar los medios de comunicación para transformar los estereotipos relacionados con la discapacidad psicosocial.
Del relato de superación a la perspectiva de derechos
Durante su participación, D’Artigues abordó algunos de los problemas que persisten en la cobertura periodística sobre discapacidad. Entre ellos, la representación de las personas desde dos extremos: como sujetos de lástima o como protagonistas de historias extraordinarias de superación.
Ambas perspectivas pueden reducir a las personas a su discapacidad y dejar en segundo plano sus experiencias, capacidades, decisiones y derechos. Por ello, planteó la importancia de revisar desde dónde se cuentan las historias, qué palabras se utilizan y quiénes tienen la oportunidad de hablar.
Una de las herramientas que compartió fue el método PIANI, una guía para orientar el trabajo periodístico desde una perspectiva de derechos humanos:
- Preguntar
- Investigar
- Analizar
- No dramatices
- Identificar a tu protagonista
El método también invita a cuestionar si mencionar la discapacidad de una persona es realmente relevante para la información y si la manera de hacerlo respeta su identidad y sus decisiones.
Reconocer a las personas como fuentes de conocimiento
La sesión también abordó la importancia de incorporar a las personas con experiencias propias en salud mental como fuentes informativas y participantes de las conversaciones públicas. Víctor Lizama Sierra, especialista en derechos humanos y discapacidad psicosocial, destacó que las experiencias personales también producen conocimiento y pueden contribuir a formular propuestas e incidir en las decisiones que afectan la vida de las personas.
Durante su intervención, cuestionó las narrativas que relacionan los diagnósticos de salud mental con la peligrosidad, la incapacidad o la falta de credibilidad. También señaló la importancia de respetar la manera en que cada persona desea ser nombrada y evitar que su historia quede reducida a un diagnóstico.
Mientras, Corina del Carmen Arriola Romero, de la Dirección para la Prevención de Adicciones del IASAMA, presentó el ejercicio “¿Quiénes tienen voz en las noticias sobre salud mental?”, que permitió reflexionar sobre las fuentes que suelen aparecer en las noticias y la necesidad de ampliar las perspectivas desde las cuales se abordan estos temas.
Las intervenciones pusieron sobre la mesa una discusión que atraviesa el trabajo periodístico: quién tiene la palabra cuando se informa sobre discapacidad y salud mental, qué voces se consideran legítimas y qué prejuicios pueden reproducirse desde los medios. En ese sentido, se destacó la importancia de reconocer a las personas con discapacidad psicosocial y a quienes tienen experiencias propias en salud mental como protagonistas de sus historias, fuentes de conocimiento y participantes de las decisiones que les afectan.
La conversación también planteó la necesidad de ejercer un periodismo que reconozca la diversidad de las personas con discapacidad, respete sus derechos y escuche sus experiencias, en lugar de convertir sus vidas en relatos construidos desde estereotipos.





