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Una defensa desde el amor y el coraje; Daniela García Vara y el caso de Selene que llegó hasta la ONU
En entrevista exclusiva, Daniela García nos comparte cómo vivió el caso de su hermana Selene: como familiar, pero también como defensa legal
Fecha de publicación: 13/Enero/2026 | Autor: Rafael Rodríguez Salcedo
En 2014, a Selene García Vara, una mujer con discapacidad intelectual, se le vulneró el derecho a la educación superior inclusiva cuando le negaron los ajustes razonables para ingresar al Centro Morelense de las Artes (en el estado de Morelos) para estudiar la licenciatura de Artes Visuales. Once años después el Estado Mexicano ofrecerá una disculpa pública como resultado de un proceso legal y estrategia encabezada por Daniela, su hermana, quien llevó el caso hasta Naciones Unidas.
El comienzo y los primeros pasos
En entrevista exclusiva con Yo También, Daniela nos cuenta cómo vivió todo este proceso. Remontándose hasta el día que comenzó todo: “Selene llegó muy devastada el día que le dieron la noticia… eso como familia nos afectó muchísimo. Todo lo que nos pase en familia nos lastima e incluso nos une más”.
Daniela se encontraba estudiando la maestría en Derechos Humanos, ya con su licenciatura en Derecho. Sin mucho tiempo de haber egresado, ella define los primeros pasos como un “experimento”, agotando, primeramente, las vías nacionales y después mandando correos a Naciones Unidas.
El motivo para hacer todo esto lo tenía muy claro: “El amor y el coraje, yo creo que esas dos palabras, el coraje por la injusticia que Selene estaba viviendo y el amor, obviamente, hacia ella”, comentó Daniela.
Barreras y obstáculos
A nivel nacional, las barreras no tardaron en aparecer. Daniela señaló que se enfrentaron a criterios jurisprudenciales anticuados. “Se tuvo una perspectiva jurídica muy restrictiva en el caso”, afirmó. Los tribunales se negaron a estudiar de fondo del asunto y concluyeron que “no había discriminación” porque Selene había sido evaluada “en condiciones de igualdad” frente a sus compañeros, sin considerar la necesidad de ajustes razonables.
“Se atrevieron a decir que no había existido discriminación en contra de Selene”, recordó indignada Daniela, a pesar de que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad —ratificada por México— establece la obligación de garantizar estos ajustes para hacer accesible el derecho a la educación.
Para Daniela existió otro gran obstáculo, uno que sigue perdurando en algunos casos hoy en día: “Una de las principales barreras es la falta de empatía social”, particularmente de las autoridades jurisdiccionales y educativas.
Después de mucho tiempo, el procedimiento ante Naciones Unidas comenzó oficialmente en 2019, luego de que acudiera personalmente a las oficinas del Alto Comisionado para cuestionar qué había ocurrido con la comunicación enviada años antes. “Literal me colé en las oficinas”, contó. A los pocos días, el caso empezó a avanzar.
Apoyo indispensable
Pero ante todas estas barreras, también hubo respaldo y apoyo. Daniela destacó el acompañamiento académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde estudiaba la maestría. A su actual director del Programa de Derechos Humanos del ITAM, el Doctor Raimundo Gama.
Mencionó a la Doctora Gaby Rodríguez —entonces directora del Programa de Derechos Humanos del ITAM— en los inicios y al Instituto Federal de la Defensoría Pública ya en proceso de cumplimiento, quienes colaboraron con un amicus curiae (amigos en la corte: cuando alguien no es parte de un juicio, pero tiene interés en que se resuelva hacia un sentido el asunto en cuestión).
También reconoció el acompañamiento de Katia D’Artigues, desde los medios para hacer ruido y presencia sobre el caso, a quien describió como “una bendición”.
“Al final Dios nos ha puesto a las personas correctas para llegar hasta donde se ha llegado”, comentó Daniela.
Desgaste emocional y evolución personal
Sobre sus motivaciones para dedicarse al Derecho antes del caso de su hermana, Daniela confesó que estuvo cerca de salirse de la carrera. Pero que llegaron los derechos humanos y le dieron un nuevo interés y vocación que crecieron con la defensa de Selene.
Pero eso sí, aunque hubiera motivación, también había un impacto. Daniela admitió que tuvo ansiedad por la posibilidad de un “No” de Naciones Unidas. “Sí te afecta el tema de la salud mental”, reconoció. También Selene tuvo desgaste y ansiedad ante la incertidumbre y tiempos de silencio por parte de las autoridades. “Ya después tuvo un lapso en donde (Selene) ya no quería estudiar, por ejemplo, se sentía avergonzada por esa cuestión”, relató.
El ansiado momento de la resolución
Después de varios años de lucha, trabajo, esfuerzo, sufrimiento, incertidumbre, acompañamiento y esperanza, llegó el día más ansiado. Esbozando una sonrisa Daniela recordó que estaba en su oficina cuando llegó el correo electrónico con el dictamen. “Me puse a llorar”, dijo. De inmediato llamó a su familia y, en especial, a Selene. “Fue un día de muchísima felicidad”, afirmó, aunque reconoció que fueron sentimientos encontrados. “El coraje, pero al mismo tiempo saber que se va obteniendo justicia”.
Aunque eso sí, lo reconoce como un día de “muchísima felicidad” que seguramente sólo será equiparado al día en que se produzca la disculpa.
Más allá de algún daño imposible de resarcir como el tiempo invertido, Daniela prefiere enfocarse en la importancia del impacto social del caso y la satisfacción de mejorar las condiciones para las personas con discapacidad (pcd).
Contó que, en Querétaro, las universidades autónomas comenzaron a utilizar el dictamen como parámetro para ajustar sus políticas de inclusión. “Eso a mí de verdad que también me llenó de muchísima felicidad”, señaló. Desde el inicio, dijo, la intención fue que el caso fuera un parteaguas. “Siempre quisimos que trascendiera más allá”, contó, para que “no exista una Selene más”.
De Daniela para la sociedad
Para aquellas familias que se enfrentan a situaciones similares, les dejo un mensaje: “Que no desistan”. Reconoció que los procesos son largos y complejos, y aún hay barreras como la falta de “empatía judicial”, pero insistió en que los cambios sociales se logran al alzar la voz y no dejarse. “Los grandes cambios sociales así se han dado, a través de hacerse notar, no quedándose callados… está en nuestras manos encontrar justicia”.
Reconoció que puede que la igualdad se vea como una utopía, pero que casos como el de Selene nos acercan poco a poco a esa igualdad y una convivencia accesible que incluya a todas las personas. Daniela nos pide tener empatía y no olvidar que lo más probable es que todas las personas vayamos a tener discapacidad, por lo que una sociedad más accesible nos beneficia a todos.
Un cierre retrospectivo
Para cerrar la entrevista, a Daniela se le cuestionó qué le diría a su yo del inicio de todo este proceso, y con una lagrimita asomando desde sus ojos y la voz conmovida y entrecortada respondió:
“Que nunca te rindas y que puedes creer en absolutamente todo lo que tú quieras, porque lo vas a lograr. Que nadie te diga que no puedes, porque lo puedes todo, y lo has podido todo… Ya viste que sí se pudo, viste que lo logramos”.
La disculpa pública a Selene está prevista para la segunda quincena del mes de enero. Si quieres conocer todos los detalles de este acto público consulta la nota de Yo También: “Está muy contenta”: Selene García recibirá disculpa pública del Estado Mexicano por vulnerar su derecho a la educación tras 11 años de litigio





