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Bancos y discriminación en México: nada nuevo bajo el sol
Sucursales no accesibles, información poco clara, autoexclusión, poca confianza y sesgos por parte de quienes otorgan servicios bancarios: el sistema financiero es tan discriminatorio como cualquier otra esfera social en nuestro país.
Fecha de publicación: 10/Noviembre/2023 | Autor: Redacción Yo También
Por Bárbara Anderson
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) del gobierno federal de México acaban de publicar ?Inclusión financiera sin discriminación: hacia un protocolo de trato incluyente en sucursales bancarias de México?, un pesado documento de más de 100 páginas que revela que a nivel bancario se repiten los mismos patrones de exclusión que en otros ámbitos para personas con discapacidad, mujeres, adultos mayores e indígenas.
Primero el contexto. México es un país con una muy baja penetración financiera versus el resto de Latinoamérica (no nos vamos a medir con la OCDE porque si quedamos muy a la saga).
Apenas 26.8% de los mexicanos cuenta con una tarjeta de débito en contraste con el 40.4% en promedio para la región.
Tenemos el mismo nivel de acceso financiero que Bolivia y Guatemala, países con un PIB per cápita muy por debajo del mexicano: el nuestro es de 8 mil 421 dólares por persona al año, versus 3 mil 671 de Bolivia o 4 mil 593 de Guatemala.
A pesar de que el nivel de remesas en México no ha dejado de batir récords y hay millones de hogares que dependen de los envíos de sus familiares desde Estados Unidos, esto no se ha convertido como en otros destinos de envíos de dinero, en una manera de bancarizar a los beneficiarios de ese dinero.
Lo que sí queda claro a lo largo del reporte es que, como en muchos otros aspectos, dentro del poco acceso financiero, quienes menos bancarizados están y más aislados quedan de programas especiales o de apoyos a medida son las mujeres, los habitantes de zonas rurales, los pueblos indígenas, las personas mayores, las personas con discapacidad, las personas afrodescendientes y quienes reciben programas sociales.
Y, como también se repite casi como patrón nacional hay una discriminación transversal que incluye la nacionalidad, la apariencia física, la vestimenta, el uso de tatuajes, el tono de piel, la condición laboral y el nivel de ingresos.
Hay un párrafo de este reporte que me pareció brutal: ?el trato discriminatorio en el sector financiero se genera y persiste muchas veces de forma inconsciente. Nadie lo menciona, nadie lo ve y termina por invisibilizarse. No obstante, existe, como existe en la mayoría de las esferas de la vida política, social y económica de México. Está presente en prácticas tan visibles como la publicidad o el trato en las sucursales, pero poco cuestionadas por el público y los proveedores de servicios?.
Fotografía recuperada de ?El Financiero?
¿Por qué debe atenderse la discriminación financiera?
La inclusión financiera es -aunque no muchos lo sepan- un ejercicio de derechos. Aunque la discriminación es reprobable en cualquier esfera social, en el caso del acceso a servicios financieros es una variable clave y transversal que genera menor acceso a recursos que pueden romper el círculo pernicioso de la discriminación como un generador (o un potenciador) de pobreza.
A diferencia de lo que sucede con otros servicios o mercados de consumo, el acceso a servicios financieros puede considerarse como un derecho habilitador: es una herramienta útil que permite ejercitar derechos fundamentales como la salud, la educación, la independencia y la capacidad de tener movilidad social.
Y aquí hay un punto revelador. Si bien desde 2018 han crecido de manera constante los planes de asistencia social a través del Banco del Bienestar, este aumento de recursos entregados de manera directa no se convirtieron en un canal para bancarizar, para brindar educación financiera y sumar a estos beneficiarios al sistema financiero. Incluso porque los planes del gobierno apuntan precisamente a los grupos más excluidos de los bancos.
¿Sabían que los apoyos de Bienestar llegan principalmente a la población femenina? El 85% de los cuentahabientes de programas sociales son mujeres (mientras que en la banca comercial las mujeres son 48% de los clientes). Además, 37% de quienes reciben ayudas gubernamentales solo tiene una cuenta bancaria para recibir estos depósitos.
No es una cartera pequeña: se trata de 6.2 millones de personas las que están en alguno de todos los padrones de planes sociales del gobierno federal.
Pero se ha hecho más hincapié en la necesidad de abrir más sucursales bancarias (se prometieron 2 mil 700) que aprovechar los beneficios de la banca digital para ahorrar esa inversión y dedicarla a darle formación e información financiera a los beneficiarios, es decir tener una plena inclusión financiera de los grupos más vulnerables y menos atendidos por la banca tradicional.
Pero los pagos a quienes reciben programas sociales ha sido difícil de centralizar. En 2019 se celebró una asociación entre el gobierno federal y Banco Azteca para la emisión y manejo de las Tarjetas del Bienestar para bancarizar a los beneficiarios de los programas Jóvenes Construyendo el Futuro y Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores.
?Es necesario pensar en una ?inclusión financiera responsable? en la que las personas tengan un producto financiero, pero sepan cuáles son los beneficios de dichos productos, que sepan cómo administrarlos e incluso ahorrar de manera inteligente?, agrega el informe.
Las barreras de la falta de acceso bancario
Para quienes viven con alguna discapacidad, los hallazgos de este trabajo de Conapred y Cepal parecerán un tanto obvios. ¿Cuáles son las causas del casi nulo acceso de, por ejemplo, las personas con discapacidad al sistema financiero? Aquí van:
Tampoco existe una ?normativa? que refiera al diseño y funcionalidad de los puntos de atención (físicos o digitales) en términos de capacidad de acceso, uso y movilidad de personas con discapacidad y personas mayores.
__¿Dónde hay menos discriminación? __
Según este análisis de Conapred y Cepal, la segmentación del mercado importa para entender el fenómeno de la discriminación. Por ejemplo, en las cooperativas no se reporta ningún caso de discriminación. Además, en las cooperativas, las personas son socias y las personas que los atienden se toman el tiempo para dar explicaciones. Es decir, el contexto (valores organizacionales) de la cooperativa puede afectar el buen trato y la empatía de las personas encargadas de la sucursal, pues el personal de atención de sucursales bancarias y cooperativas es similar en términos de nivel educativo y capacitación y, además, el universo de personas a las que atienden es muy homogéneo (ingreso moderado a bajo).





