Por Emiliano González Islas

Hace cuatro años, Rita Romanowsky viajó a Nueva York y conoció ReelAbilities, el festival de cine más grande de su tipo en Estados Unidos, que promueve contenidos de y sobre las personas con discapacidad desde 2007.

Como directora de la Fundación Inclúyeme, Rita decidió importar esta iniciativa a nuestro país con distintos objetivos en mente, entre ellos, fomentar mayor conciencia, eliminar barreras de accesibilidad y educar para la inclusión. La idea de ReelAbilities Film Festival Mexico City se concretó en 2019, y justo esta semana se lleva a cabo la segunda edición con películas de todo el mundo presentadas en un formato accesible, aunque virtual debido a la pandemia.

Antes de que el COVID forzara al confinamiento, los organizadores tenían planeado un evento en la Librería Rosario Castellanos, del Fondo de Cultura Económica, en el cual no solo se iban a presentar películas, sino cuadros hechos por pcd y una colección de material bibliográfico sobre inclusión y discapacidad, cuenta Romanowsky.

A pesar de que el formato remoto ofrece un alcance potencialmente mayor que las funciones presenciales, y aun cuando se le dio una difusión importante al evento, Rita dice que no han tenido la respuesta esperada: solo 150 personas inscritas para un festival que le habla a la minoría más grande del mundo.

En su opinión, esto se debe no solo a la sobreoferta de contenidos virtuales en los tiempos del “quédate en casa”, sino también a que “hay poca representatividad de las pcd en la sociedad, y por tanto también en el cine”. Agrega que “no hay una lectura adecuada; hay muy poco (en el cine) que esté alineado a una visión correcta de la discapacidad”.

De ahí que no solo en México, sino también al otro lado del charco se lleven a cabo esfuerzos para promover historias en la pantalla grande que aborden las barreras, las inquietudes, los miedos y también las alegrías de las pcd. La gran interrogante es: ¿cómo hacer que más gente las vea?

Una ventana para la diversidad

A miles de kilómetros de la Ciudad de México, en Mérida, España, recientemente se llevó a cabo la tercera Semana de Cine Inclusivo y Discapacidad (SECiNDI), aunque por la pandemia se recortó de seis a tres días.

Los objetivos de este festival, organizado por la Fundación CB, son similares a los de ReelAbilities: presentar cine de manera inclusiva y utilizarlo como una ventana para promover la diversidad funcional. Para ello echaron mano de dos largometrajes, 14 cortos (incluida una pieza de México, Más que un juego, sobre el equipo nacional de básquetbol en silla de ruedas) y dos talleres sobre audiodescripción y lengua de señas. Por supuesto, todas las actividades son accesibles e incluso la sede del festival, el Centro Cultural Santo Domingo en Mérida, está habilitado para recibir a personas con discapacidad física.

Antonio Gil Aparicio, director de SECiNDI, explica que el Ministerio de Cultura español, a través del Instituto de la Cinematografía, promueve que los filmes tengan audiodescripción y subtitulado, no como un requisito indispensable, pero sí como un punto clave al momento de otorgar apoyos para la producción de largometrajes.

Rita Romanowsky dice que en el caso de México falta dinero, apoyos económicos a cineastas para que puedan realizar filmes desde y para la discapacidad. Ella misma está impulsando el desarrollo de películas en nuestro país y en América Latina, que toquen este tema y se presenten en Estados Unidos. Dicho esfuerzo está en sus primeras etapas, pero podría concretarse para la próxima edición de ReelAbilities.

No obstante, Aparicio considera que España y México tienen un pendiente en común: habilitar las salas comerciales de cine para que cualquier persona pueda ver una película sin importar que tenga alguna discapacidad.

Las plataformas también deben ser accesibles

Cinépolis dio los primeros pasos con su iniciativa Funciones Incluyentes, la cual funciona por medio de una aplicación. Ahí, las pcd auditiva pueden ver en su teléfono o tableta una interpretación de las películas en Lengua de Señas Mexicana, mientras que las pcd visual pueden escuchar una audiodescripción. Dicha app puede usarse en todas las exhibiciones de películas adaptadas (las cuales aún son limitadas).

“En México no es que a las personas con discapacidades no les guste el cine: han encontrado barreras. Lo que queríamos hacer era voltear a ver qué podíamos ofrecer y vincularlo a nuestro propio negocio”, dijo Amerigo Incalterra Munzi, jefe de Responsabilidad Social de Cinépolis, en el marco de su participación en el Foro Internacional Pymes Socialmente Responsables.

La cadena mexicana, con presencia en todo el mundo, no es la única que está volteando a ver las funciones accesibles: a finales del año pasado surgió Teilú en Argentina, una especie de “Netflix inclusivo”, ya que es la primera plataforma web con series y películas adaptadas para personas con discapacidad visual y auditiva.

Hasta el gobierno de Colombia tiene Cine Para todos, un espacio de inclusión tecnológica para que las pcd auditiva, visual y/o cognitiva puedan disfrutar del séptimo arte de manera gratuita. Como en el caso de Cinépolis, únicamente se requiere de una aplicación.

Y ustedes, ¿qué piensan? ¿Algún día podremos ver estos esfuerzos trasladados a cualquier función de cine?


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