Entrevistamos a las niñas guatemaltecas que se hicieron virales en redes, esas amigas que se enseñan y acompañan con su bastón blanco.

Por Abraham Reza
26 de julio de 2019 

“Vas a ir así, con el dedo. Lo vas a poner aquí y ahí vas a ir agarrándolo…. y vas moviendo tu bastón así…Yo voy aquí contigo por si te quiere pasar algo”.

El diálogo ocurre entre dos niñas en el recreo de la Fundación Guatemalteca para Niños con Sordoceguera Alex FUNDAL en la ciudad de Guatemala. 

Es un video de solo 30 segundos que se ha vuelto viral en redes sociales, con miles de visitas y likes.

Valentina apenas tiene 5 años y es quien ‘entrena’ a su amiga Mía de 6 años a moverse en un pasillo, en una rampa, ‘explorando’ su entorno y usando su bastón.

Les llamé a sus madres hasta la capital guatemalteca, porque quería saber más sobre este par de amigas tan famosas. 

Valentina, la guía y maestra de su compañera, comenzó a perder la vista a los 5 meses de nacida, a causa de cáncer de retina (retinoblastoma). Es la menor de la casa, donde vive con su mamá Cindy García y su hermano Raúl de 14 años.

¿Qué le gusta hacer a Valentina? Ir a la escuela, jugar con sus amigos del colegio, escuchar música, cantar, hablar mucho y la televisión.

“Mi abuelita me enseñó que no necesito ojos para ver mientras tenga otros sentidos. Por eso cada vez que despierto pido que me pongan mis caricaturas para intentar verlas a través de lo que oigo”, me dice la verborrágica Valentina mientras interrumpe a su madre que me contesta por teléfono.

Cindy me cuenta que su hija no conoce otra forma de vivir y por ello su adaptación a la vida cotidiana ha sido, tal vez, más sencilla que la de su amiga y ‘alumna’ Mía. “Desde muy pequeña se le ha enseñado que debe ser independiente. Si se cae, ella sola se levanta. Si tiene ganas de ir al baño, nadie la acompaña. Se viste por sí misma y cuando se trata de caminar por la calle, ella lo toma como una aventura que aprovecha para explorar”.

Valentina, entrona y decidida, asiste a una escuela regular. 

“Sus ganas de vivir y su ímpetu por la vida la han alejado de la discriminación y de la marginación”, me cuenta su madre.

Valentina aún es muy pequeña, sin embargo, sabe muy bien que cuando sea grande quiere “ser maestra, para enseñar a otros niños”. Del otro lado del teléfono su voz no parece la de una niña de 5 años, sino más bien de alguien más grande y más madura, que confirma la descripción que hizo su mamá, “Mi hija es muy extrovertida y es todo terreno”.

La alumna

No sólo Valentina se hizo famosa con este video casero, sino  también Mía. 

Ella es mucho más tímida, más temerosa y menos efusiva. Ella es hija única, y vive con su mamá, Griselda Haso.

Su ceguera fue una de las consecuencia de su nacimiento prematuro, que le ocasionó un desprendimiento de retina.

Mía casi no habla y su dificultad para caminar es otra de las razones por las que Valentina la ha tomado bajo su tutela, su amiga y su soporte; su maestra y su voz. Ellas se ayudan todo el tiempo.

Mía me contó que le gusta escuchar música y que también le encanta el sonido que hacen los animales.

No sólo Valentina y Mía son amigas; también sus mamás lo son y es la razón por la cual comparten clases extra en la Fundación.

“Es un acompañamiento que nos ha unido, pero además nos ha ayudado a enfrentar esta lección de vida. Cuando hemos estado a punto de rendirnos siempre estamos una a un lado de la otra para recordarnos que la ceguera no está en los ojos. Si tú le enseñas a tu hijo a explorar el mundo con las manos y el corazón, todo es posible”, me dice Griselda Haso desde el otro lado del teléfono y me brotan las lágrimas de nuevo, como la primera vez que miré el video de las niñas en la web.

Las historias son mucho más que 30 segundos. 

Las manos de Valentina son mucho más que el bastón de Mía. 

Las vidas de sus madres son más parecidas de lo que imaginaba.

La humanidad se redime a cualquier hora, cualquier día, en un patio de una escuela en Guatemala. 


¿Qué es Fundal? 

Es una organización guatemalteca privada que desde 1998 se dedica a la educación con enfoque de derechos para bebés, niños, niñas y jóvenes con sordo ceguera y discapacidad múltiple. Su principal objetivo es brindar apoyo a niños con estas discapacidades para que puedan integrarse a la vida cotidiana sin ningún problema.

“No buscamos un trato especial, sino que sus clases contengan una metodología que les permita que todos los niños aprendan a través de imágenes, pero también de audios, texturas y demás herramientas”, explica Patricia Wuoxz, la profesora de Mía y Valentina.

La atención es gratuita y actualmente recibe solo a  21 niños que son apadrinados por diversos mecenas anónimos.

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