Por Katia D’Artigues

Tuve un déjà vu esta semana de Fiestas Patrias, tanto el martes 15 en la noche, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador dio un grito muy diferente por la pandemia ante un Zócalo vacío de personas, pero lleno de símbolos y también durante la transmisión del Desfile militar y la entrega de medallas a personal médico que ha luchado –y sigue haciéndolo- contra la Covid-19.

Como muchas personas en México estuve atenta al Grito –a lo que se incluía, a lo que no, a las nuevas formas de comunicar de este gobierno que centra si no todo, sí la mayoría, en la figura del Presidente. Estaba, como activista por los derechos de las personas con discapacidades también expectante de su plena inclusión.

Y ahí fue cuando se dio el déjà vu: ¡volvió a ocurrir exactamente lo que el año pasado! Y no, claro no fue que el Grito haya sido igual. Ahora el presidente incluyó vivas al “amor al prójimo” y a “la esperanza en el porvenir” frente a una Plaza de la Constitución donde brillaba una “Llama de la esperanza” dentro del mapa de la República dibujado en verde, blanco y rojo, (aunque por la toma de las cámaras muchas veces se leyó “lama de la esperanza”).

Pero aunque yo lo escuché y muchas más personas en México, este año otra vez dejaron sin saber el contenido del Grito presidencial a la comunidad sorda del país… aun cuando había, sí, un intérprete certificado en Lengua de Señas a cuadro la mayoría del tiempo, Daniel Maya.

Imagine usted que está viendo y escuchando el Grito y que al mero momento de los “Vivas”, que suelen ser diferentes cada año y que cada presidente le imprime su particular sello, se apagara el audio y usted solo viera sus labios moverse. 

Pues eso le hicieron a la comunidad sorda. 

Al día siguiente durante varias partes de la transmisión del Desfile Militar. Incluso durante la entonación del Himno Nacional, que es perfectamente signable.

¿Qué pasó?

El año pasado Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, nos dijo a Yo También que había sido un error técnico. 

“Hubo un problema técnico en la cámara que estaba apuntando a los intérpretes. En la transmisión de la cadena nacional se desplegaron siete cámaras de Cepropie. En el frenesí del switcheo, de estar cambiando de cámaras, esa cámara no funcionó. Estábamos al aire y no se pudo arreglar en ese momento. Esa es la explicación. Fue un error desde el punto de vista que lo quieras ver. La interpretación simultánea para personas con debilidades auditivas debe ser permanente”, dijo Villamil en 2019. Cuando le pregunté si no habría sido un error deliberado de algún productor que, al no entender la importancia de contar con esta información –que no decoración- para parte de la comunidad mexicana, aseguró: “Son criterios viejos que a veces aplican los productores, pero en este caso toda la interpretación estuvo con señas, salvo el Grito y eso es lo grave. No hubo una decisión deliberada pero sí es un error, eso hay que asumirlo”.
¿Qué podemos entender si, a un año de ese error que asumió Villamil, volvió a pasar?


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