Por Abraham Reza

Al darse dinero directamente a los padres para construcción y mantenimiento de escuelas no se garantiza la accesibilidad. ¿Resistirán sismos?

Para organizaciones civiles y académicos, desaparecer el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) significa exponer a la marginación a los niños con discapacidad y poner en riesgo la vida de cientos de alumnos en todo el país al no garantizar construcciones que puedan resistir sismos. 

El pasado 15 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que, como una medida más para enfrentar la corrupción, desaparecerá este organismo constructor y que sus facultades serían dadas a los padres de familia para que sean ellos quienes decidan en qué y cómo se invierten los recursos para construir y dar mantenimiento a las escuelas. 

Tras el anuncio, organizaciones de la sociedad civil de y para personas con discapacidad como Libre Acceso, AC, cuya vicepresidenta es Laura Bermejo, y Movimiento Tres Doce, copresidida por Federico Núñez, realizaron una evaluación de lo que está decisión representa. Ambos coincidieron en que los principales afectados serían los niños con alguna discapacidad.

Bermejo explica que una de las “consignas invaluables” del INIFED era velar por la accesibilidad dentro de los complejos académicos; sin embargo, con esta transición no cree que los padres “garanticen ni las principales 5 reglas que hacen a la infraestructura accesible”.

La lista que ella menciona se refiere a: sanitarios accesibles en los diversos niveles de la escuela, aulas accesibles, vías de tránsito accesible para los niños, plataformas de media cabina (una plataforma vertical con mecanismo hidráulico que sirve para espacios donde no es obligatoria la colocación de un elevador) y mobiliario accesible. 

“Todo esto para que puedan asistir al colegio aquellos usuarios de sillas de ruedas, personas con movilidad reducida, personas mayores y mujeres embarazadas”, expresa la también abogada.

Federico Núñez coincide en que existe un riesgo latente relacionado al gasto que los padres podrían hacer con los recursos que se les entreguen.

“Las asociaciones de padres no están preparadas para definir qué especificaciones técnicas deben tener las escuelas para hacerlas accesibles y pueden terminar gastando el dinero en cosas totalmente banales, que terminarían incidiendo en la calidad de los edificios educativos”.

El reto: cómo garantizar que resistan sismos 

El tema no solo pone en riesgo la accesibilidad. Para el investigador titular del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Sergio Alcocer, el planteamiento tiene más diagnósticos negativos.

De acuerdo con el investigador, desaparecer el instituto y no crear un órgano que recoja estas “cualidades” expone a las escuelas “a un riesgo elevado de fallas frente a cargas verticales, sismos e inundaciones”.

“Es muy claro y ya tenemos un ejemplo: tras los sismos de 2017, cuatro de cada 10 escuelas resultaron dañadas porque no se obedecieron los prototipos estructurales, y ¿sabes por qué?, porque fueron hechos por los propios padres de familia mediante procesos de autoconstrucción”, indica el doctor en Ingeniería Civil.

Los padres y madres de familia pueden tener buenas intenciones y querer construir una escuela adecuada pero no están preparados para diseñar una construcción así.  “Deben participar como vigilantes del recurso, pero no en el diseño o la construcción porque no están preparados para ello. La SEP debe permitir que las escuelas se sigan construyendo con consideraciones de carácter técnico ingenieril y no por un buen deseo de los padres de familia”, dice Alcocer.

El INIFED tiene una serie de normas bajo las cuales se dice cómo y bajo qué condiciones se debe construir una escuela, algunas de ellas son el tamaño de las columnas y la cantidad de refuerzos que llevan, vigas y muros, el diseño de las cimentaciones y los materiales a utilizar (cemento, grava, arena, etc). 

Históricamente las escuelas han sido consideradas construcción del tipo A (esenciales para emergencias) porque funcionan como albergues, sin embargo, esta otra característica no estaría garantizada al desaparecer el INIFED.

“A esto se le suma la clientela que se formará alrededor de estos recursos, mismos que podrían ser entregados a empresas de conocidos y amigos, y eso al final tendrá consecuencias que van a ser medidas no en pérdidas materiales, sino en pérdidas humanas”. 

El INIFED ha tenido el papel de regular el proceso de diseño, construcción, operación y rehabilitación de escuelas, es decir, las escuelas mexicanas son normalmente prototipos que permiten asegurar que la calidad de diseño y el proceso de construcción pueda darse de una manera regulada con resultados positivos”, expresa. 

El 21 de julio, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció la creación del programa de mejoramiento estructural La Escuela es Nuestra, con el que se invertirán 20 mil millones de pesos que se transferirán directamente a las escuelas de las comunidades más pobres del país.

Yo También se acercó al área de comunicación de la SEP para preguntar en qué escuelas sería invertido el recurso, su ubicación, las características que tendrán y si la remodelación contempla estructuras accesibles, pero solo contestaron que ese tema lo “está manejando Presidencia”, donde nunca contestaron. 

Necesario crear un organismo que vigile y sensibilice

Las organizaciones civiles y el académico de la UNAM consideran que si ya no hay marcha atrás se debe crear un órgano regulador que recoja las cualidades del INIFED.

“Es importante rescatar las funciones del INIFED, que esas funciones no se pierdan sino que se recuperen mediante una organización que tenga la suficiente jerarquía dentro de la administración para hacer valer sus recomendaciones y su regulación en todos los estados de la República”, sugiere Alcocer.

Libre Acceso y Tres Doce señalan que si la decisión es inminente, antes de dar recursos a los padres de familia habría que realizar una campaña de sensibilización para evitará la llamada discriminación estructural (concatenación de hechos que ahondan la discriminación: antes de que un niño sea rechazado por falta de preparación de maestros o de sensibilización, no podrá ni entrar).