Por Katia D’Artigues

El fallo en la Suprema Corte hará que México tenga una regulación a nivel nacional como Canadá y Colombia.

En cuanto se dijo que el amparo se otorgaba por unanimidad, se escucharon aplausos, gritos y llanto.

Fue el miércoles 14, cerca de mediodía. Adentro y afuera de la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en el Centro Histórico de la Ciudad de México, estaban un par de decenas de madres con sus hijos e hijas, en sus sillas de ruedas o carreolas, que necesitan cannabis medicinal.  Acompañaban a Carlos, un adolescente con discapacidad múltiple quien también tiene epilepsia refractaria, y a su madre, Margarita Garfias, quienes presentaron el amparo que beneficia a Carlos y también a miles de familias.

“Es algo que hemos peleado durante años”, me dice por teléfono Margarita Garfias. Contagia su emoción. “Se escuchó el grito y la lloradera adentro y fuera de la sala. A pesar de que doblamos sillas, y cargamos a niños en brazos para caber las más posibles, mucha gente se quedó afuera. Fue increíble escucharlo. Los abogados nos veían con cara de ‘no debieron de hacer eso, pero bueno, ya lo hicieron’”.

Desde 2017, en México se legisló a favor del uso de los derivados de la cannabis para uso medicinal. Sin embargo, nadie podía acceder a ellos, al menos de manera legal. ¿Cómo es posible esto? Porque la misma reforma a la ley aprobada en 2017 ordenó hacer un reglamento que debía explicitar cómo se podían comprar, importar y utilizar estos productos. Dicho reglamento nunca se hizo. Existía el derecho, pero era inejercible. Le tocaba redactarlo a la Secretaría de Salud, quien lo encargó a su vez a la Comisión Federal para la protección contra riesgos sanitarios (Cofepris).

Una abogada, Luisa Conesa, quien participa como activista en grupos por la legalización de la cannabis, fue la que le propuso a Margarita Garfias, madre de Carlos, hacer un amparo por esta omisión de la Secretaría de Salud, parte del Poder Ejecutivo, en emitir el reglamento. Lo presentaron en cuanto terminó el plazo establecido en la ley y luego tardó año y medio en decidirse este pasado 14 de agosto en la SCJN.

“En este caso el amparo es para todos. Por Carlos y por todos. Como la omisión del Poder Ejecutivo era regular, la única forma de remediarlo es regulando. Y las normas generales son para todos. Eso significa, desde el lado de la salud, que por fin se hará realidad la promesa de cannabis medicinal que los legisladores le hicieron a México en 2017 y que hasta ahora no se había cumplido”, explica Conesa.

El fallo del miércoles pone un nuevo plazo: 180 días hábiles a partir de la notificación oficial para emitir el reglamento. La diferencia ahora es que lo manda el Poder Judicial y que habría penas hasta de cárcel de no realizarse.

Este fallo logrará que en México se regule el uso de la cannabis medicinal a nivel nacional, algo que solo tienen dos países en América: Canadá y Colombia. No solo es un paso importante para el acceso a la salud de miles de personas, sino que, también, sienta un precedente importantísimo en la división de poderes.

“Hará que el (Poder) Ejecutivo entienda que las omisiones son justiciables y que también duelen, matan, dañan la salud. Que la SCJN haya decidido que una omisión como esta es materia de amparo es un paso central. Y más sobre una omisión de un reglamento”, explica Conesa.

La cannabis medicinal se utiliza para muchas cosas, desde epilepsia refractaria como en el caso de Carlos (quien ha mejorado mucho su calidad de vida desde que la toma), como medicina para el dolor, anticonvulsivo, antidepresivo, entre otras. Y hay muchos más usos potenciales que, como no hay aún suficiente investigación, iremos descubriendo.

En cuanto se dé la notificación, Margarita Garfias llevará un conteo diario de manera pública en redes sociales.

“Espero que así como en el Senado están convocando a mesas de trabajo para la ley de cannabis de manera integral, así Cofepris y la Secretaría de Salud nos invite a los pacientes a participar de la creación del reglamento. A final de cuentas, somos los clientes que vamos a comprar los productos y servicios”, dice Garfias.