Por Débora Montesinos | Yo También

  Los logros alcanzados por el programa “Aprender juntos es mejor” en alrededor de 90 escuelas, públicas y privadas, en el país México, llevó a sus promotores a sumarlo a algunos centros educativos para niños y niñas con discapacidad, donde también tuvieron resultados alentadores que los animan a ampliarlo apenas existan las condiciones sanitarias adecuadas para ello.

Se trata de una iniciativa de carácter global que Purina, empresa líder en la industria de productos para mascotas, auspicia en México con la colaboración del Centro de Actividades y Terapias Asistidas con Caninos (CENATAC), que dirige Vanessa Pallares.

El centro aporta no solo los perros de intervención para apoyo de los niños y niñas beneficiados con el programa, sino que cuenta con un equipo multidisciplinario -médicos, psicólogos, expertos en rehabilitación, entrenadores de los canes, entre otros- que permite aprovechar al máximo la interacción humano-animal, dice Pallares.

Este tipo de iniciativas han madurado con el paso de los años. Desde la década de los 60,  expertos en psicología, pedagogía y veterinaria documentaron los beneficios de la interacción humano-animal. Ellos descubrieron que los animales de compañía, además de ser una parte integral de la vida familiar, también pueden ser considerados un factor básico para la salud mental, ya que facilitan la comunicación, la conexión con el entorno y el desarrollo saludable de la persona, y ello llevó a desarrollar y entrenar a perros de asistencia.

  Justo en estas aportaciones se sustenta el primero de los dos valores que soportan a “Aprender juntos es mejor”: la creencia de que las personas y los animales crean un binomio que los lleva a ser mejores. El segundo es que la iniciativa “nos permite capitalizar la oportunidad de generar valor positivo a largo plazo en nuestras comunidades y en las personas que aman a las mascotas, en especial en los niños”, afirma Maura Faccinetto, Brand Manager Purina.

Así, las cifras hablan. En el primer año de la iniciativa se dio atención a 89 escuelas y más de 6,500 estudiantes en programas de fomento a la lectura para mejorar las estadísticas que refieren que las niñas y los niños mexicanos leen menos de un libro al año; además, difunden una cultura de tenencia y convivencia responsables de los perros, sean de compañía o de asistencia.

Está probado que una mala convivencia de niños y animales puede traducirse en  mordidas y temores ante su presencia, dice Pallares, quien cuenta con sólida experiencia en psicología y medicina para el tratamiento de ese tipo de traumas.

Sin embargo, la participación de las y los estudiantes en el programa reduce o elimina los temores que tienen, reduce la ansiedad, desarrollan habilidades sociales, mejoran la autoestima, seguridad y concentración, alivia los problemas emocionales que interfieren con su proceso de aprendizaje, e incluso avanzan hasta en un 40% en su desempeño de lectura en voz alta frente a un adulto.

Pallares relata el aporte de la presencia de los perros en el primer día de clases de los ciclos escolares previos a la pandemia: automáticamente los y las niñas de primer grado dejaron de llorar y se sintieron seguros al ser acompañados por un can al aula escolar lo que sin duda les aporta autoconfianza para avanzar en su vida académica.

Por lo que respecta a niños y niñas con alguna discapacidad intelectual, como síndrome de Down, por ejemplo, Palleres comenta que las intervenciones con caninos se realizan en un centro localizado en el sur de la ciudad. Ahí efectúan un trabajo especializado, planteado por objetivos en una serie de sesiones, para apoyarlos en diversos procesos, como podría ser que aprendieran a vestirse.

Las intervenciones, a cargo del personal de CENATAC, pueden ser individuales o grupales, y en este caso podrían ser desde 15 hasta 25 o 30 niños y niñas, que reciben el apoyo del equipo conformado por seis perros de asistencia profesionales y dos cachorros en formación, que reciben entrenamiento y supervisión constante porque “ellos también tienen que pasarla bien; no se les obliga a nada”, explica Pallares.

  Actualmente y con todas las medidas de prevención que requiere el manejo de la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2, que genera el COVID-19, en CENATAC se imparten alrededor de 90 intervenciones para niños y niñas con discapacidad, un trabajo monumental en el que no solo participa el equipo del centro sino también los voluntarios que se han sumado a la iniciativa.  El sistema, coinciden Pallares y Faccinetto, es innovador en el país, pero no así en otras naciones, como España, que es pionera en este tipo de iniciativas. En Barcelona se ubica el Centro de Estudios del Centro de Terapias Asistidas con Animales (CTAC), del que CENATAC es un Centro Partner y trabaja de manera directa con él, y que es guía y promotor de que los beneficios de las interacciones humano-animales lleguen a todas las personas.


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