Sabina Itzel Hermida Carrillo/ Colectivo Educación Especial Hoy *

El pasado 9 de junio de 2020, la Secretaría de Educación Pública emitió su boletín SEP no. 150, titulado “Busca SEP ampliar la cobertura de servicios educativos para personas con discapacidad”, ese mismo día en la cuenta oficial de Twitter de la dependencia dirigida por Esteban Moctezuma Barragán, se presumió la intención de fortalecer la educación para personas con- “capacidades diferentes”; así como lo lee: capacidades diferentes.

En el boletín, se presume la participación de diversas organizaciones entre las que destaca el Movimiento Tres Doce, en una reunión virtual para platicar sobre la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva; como ya es costumbre en la SEP, la comunidad de la escuela pública estuvo ausente, es decir que maestros de Educación Especial, alumnos y padres de familia no fueron invitados a participar. (Nota de la redacción: Katia D’Artigues, de Yo También, participó en esa reunión)

Que la SEP tome decisiones en lo oscurito ya es costumbre, recordemos que la Reforma Educativa 2019 y sus leyes secundarias, fueron legisladas e impuestas sin respetar el derecho de las personas con discapacidad a ser consultadas sobre las decisiones que les afectan directamente, una consulta que debió ser amplia, nacional y transparente, y no reducirse a la participación a unas cuantas organizaciones y personas.

Esto significa que la legislación en materia educativa es violatoria de los derechos humanos de las personas con discapacidad; de los pueblos indígenas y afromexicanos ni hablamos, a ellos también se les excluyó y se decidió en su nombre.

Mientras el titular de la SEP anuncia con bombo y platillo  y en cada oportunidad, que la estrategia “Aprende En Casa” ha sido un éxito, es equitativa e incluyente, la realidad que se vive dentro de las familias es muy diferente, los niños, niñas y adolescentes con discapacidad fueron invisibilizados y sometidos a un plan emergente que no los contempló y conforme pasaba el tiempo implementó medidas paliativas y parches que no eliminaron las barreras a las que se enfrentan los alumnos.

Es preocupante la obsesión del encargado de la política educativa nacional por los “aprendizajes esperados” y la evaluación, preocupa el afán por fingir que no estamos en crisis y la creencia de que era posible trasladar la escuela a la casa; mientras las tareas, actividades, evidencias y los programas televisivos se acumulaban, muchas familias pensaban en sobrevivir a la crisis, otras perdieron a uno o varios seres queridos. ¿Se puede hablar de aprendizaje curricular en esas condiciones? ¿Cuál será la estrategia para fortalecer la salud mental y emocional de la comunidad escolar si la mayoría de las escuelas carecen de profesionales de la salud mental?

Si la SEP incluyera a alumnos, maestros con discapacidad, maestros de Educación Especial, equipo multidisciplinario y padres de familia en el diseño, planeación e implementación de las estrategias de atención a esta población, se daría cuenta de las verdaderas necesidades educativas y, de las condiciones en que se encuentran las escuelas y los servicios de apoyo; si el secretario de educación respetara el derecho a la consulta y tuviera genuino interés en la inclusión, dejaría de vender humo y asumiría las deficiencias de la política educativa y del programa “Aprende En Casa”.

Quiero decirle a Esteban Moctezuma que los libros de texto no garantizan la inclusión, que en México existen muchas familias y comunidades que no tienen acceso a internet, radio o televisión y que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad tienen derecho a la inclusión y no a la simulación de la que tanto presume la SEP.

Quiero decirle al secretario, que si se sigue minimizando y haciendo a un lado a la comunidad de las escuelas de Educación Especial su acuerdo educativo seguirá siendo una simulación.

Las experiencias vividas durante esta pandemia nos obligan a reflexionar sobre el modelo educativo, los contenidos, los “aprendizajes esperados” y la atención que reciben los estudiantes con discapacidad en las escuelas:

¿Se deben seguir excluyendo los aprendizajes y el desarrollo de habilidades para la vida diaria?

¿Se debe mantener el enfoque normalizador que espera que todos aprendan lo mismo y no respeta las diferencias individuales y colectivas?

¿Se debe seguir difundiendo una idea reduccionista de la inclusión educativa?

Por último, quiero rendir homenaje a todas las maestras y maestros de México que, a pesar de las adversidades, las limitaciones y la incompetencia de las autoridades educativas, hicieron lo posible por dar clases, adecuar actividades, mantenerse en contacto con alumnos y familias, y brindaron apoyo emocional.

Un homenaje a las alumnas, los alumnos y a sus familias quienes han enfrentado la crisis y la incertidumbre ocasionadas por la pandemia con resiliencia y han trabajado en equipo con las maestras y maestros para favorecer los aprendizajes en tiempos de COVID-19.

Ellas y ellos hacen la verdadera Escuela Mexicana.


*Es parte del colectivo Educación Especial Hoy. Aquí su correo: educacion.especial.hoy@gmail.com

En Facebook están aquí. Estudió Educación e Innovación Pedagógica en la Universidad Pedagógica Nacional. También parte de la red Yo Cuido México.


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