Por Sabina Itzel Hermida Carrillo* 

No existen las personas especiales, existe la educación especial; contrario a la creencia popular, lo especial no está en el alumno sino en la metodología, didáctica, pedagogía, herramientas, materiales e intervenciones implementadas con el objetivo de fortalecer su trayectoria escolar, su inclusión social y su desarrollo integral. Lo que puede parecer una pequeña confusión, está a punto de terminar con una disciplina con más de dos siglos de desarrollo.

Se dice que la educación especial es excluyente, lo que no se dice, es que los padres de esta disciplina fueron las primeras personas en ver a las personas con discapacidad como personas, como sujetos de derechos y como educables.

En un mundo excluyente y antes de que los términos “discapacidad”, “integración” o “inclusión” existieran, la educación especial ya estaba ahí para demostrar que todo ser humano es educable y que todos podemos aprender. Siendo así, ¿cómo es que ahora segrega y discrimina?

La confusión mencionada, le está costando muy caro a las pcd en México; la filosofía de la inclusión está siendo aniquilada por una política internacional que tiende a la negación y eliminación de las diferencias individuales y colectivas. La idea errónea de que la educación especial se reduce a las escuelas “segregadas”, ha llevado a nuestra disciplina a su inminente desaparición, imponiendo a la inclusión como un mal sustituto de la atención educativa especializada.

¿Cómo lograr la inclusión educativa de pcd sin educación especial? Es imposible. Se puede proporcionar a un alumno ciego los libros y materiales en braille, macrotipo o microtipo, pero si no hay un maestro que le enseñe a utilizarlos, a leer y a escribir, cualquier ajuste razonable será en vano. Los maestros especialistas, deben estar presentes en todas las escuelas y en todas las aulas.

Sin embargo, la misión principal de la educación especial no es que el alumno alcance los aprendizajes establecidos en el currículo oficial, sino el desarrollo de habilidades para la vida; se trata de darle a cada persona lo que requiere, reconociendo y legitimando la diferencia. Por eso, en lugar de hablar de inclusión, deberíamos hablar de equidad, de convivencia y de comunalidad.

El movimiento en defensa de la educación especial tiene una ardua tarea por delante, nos toca hacer frente a un sistema educativo que nos habla de inclusión mientras desecha nuestro trabajo, avances, investigaciones y desarrollo.  

Nos habla de inclusión mientras deja de formar a los especialistas en atención educativa a alumnos con necesidades específicas de aprendizaje. 

Nos habla de inclusión mientras reduce el presupuesto destinado a la educación de los grupos vulnerables y desmantela servicios. 

Nos habla de inclusión mientras impone evaluaciones estandarizadas, currículos únicos y un ideal de normalidad que desconoce las particularidades y necesidades de los sujetos.

El reto es mayúsculo, nos toca luchar, renovarnos, cuestionar y transformar un Sistema Educativo Nacional cada día más cercano a lo empresarial y lejano a lo humano. 

#InclusivaSíEspecialTambién

*Sabina Itzel es integrante del colectivo “Educación Especial Hoy”, quienes luchan en defensa de la educación especial y de la escuela pública en México. Su correo es educacion.especial.hoy@gmail.com