Por Ilse Gutiérrez* 

Orgullo Loco tiene mucho qué decir: quieren resignificar el término ‘loco-loca’ y apropiarselo. Salen a la calle a ser vistos y a ‘incordiar’ al tiempo que abogan por terminar con las prácticas psiquiátricas que vulneran la dignidad de las personas y piden  la creación de más servicios basados en la comunidad que no impliquen institucionalización 

¿Qué invento es eso del Orgullo Loco?

El Mad Pride pretende retomar el término “locura” y reapropiarse de él, contribuyendo a eliminar su sentido limitativo o restrictivo. Históricamente la utilización de la palabra ha sido motivo de conflictos, injusticia, e incomodidad. ¿Quién no ha escuchado un “estás loca o loco”, a modo de insulto y subestimación? Precisamente eso que escuchamos o decimos de manera inocente, se enuncia cotidianamente a través de acciones. 

No ha sido simple la deconstrucción de prácticas que vulneran los derechos de las personas locas, con trastornos mentales, discapacidad psicosocial o neurodivergentes, fuera y dentro de espacios de encierro en México, como hospitales psiquiátricos, centros de readaptación social, clínicas que proporcionan tratamiento para las adicciones, etc. En muchos de estos sitios las personas usuarias son sometidas a torturas y agresiones que atentan contra su vida. 

Tal fue el caso de Arturo Medina, persona con discapacidad que fue injustamente juzgada y acusada de robo, sin tener derecho a apelación por ser inimputable. Fue sancionado con una medida de seguridad y remitido al CEVAREPSI (Centro Varonil de Readaptación Psicosocial). 

La ONG Documenta A.C. expuso el caso ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) quien emitió una resolución histórica solicitando la reparación del daño al Estado Mexicano además de poner en revisión aspectos legales que afectan a las personas con discapacidad intelectual y psicosocial, cuestiona la figura de persona inimputable. Este tipo de violaciones son más cotidianas de lo que imaginamos.

Orgullo loco o el Mad Pride es un movimiento que se desarrolla en algunos países, por ejemplo, Reino Unido, Canadá, España, entre otros, y recientemente ha sido retomado en México.

Orgullo Loco promueve acciones a favor de la desinstitucionalización de prácticas capacitistas que reproducen estereotipos, invisibilizando y desvalorizando la importancia del bienestar integral de cualquier persona. Estas prácticas dejan los estados emocionales, las ideas y las circunstancias mentales a un lado, gracias también a la dicotomía impuesta entre el fantasma de lo “mental” y el cuerpo “físico”, que diariamente se hace más amplia. 

Es frecuente escuchar discursos en donde se asume que las emociones no tienen importancia y por lo tanto cuidar de las mismas convertirá inmediatamente a cualquiera en alguien débil y poco o nada productivo. Para muchas personas, la idea de “luchar y resistir” sacrificando nuestro bienestar, nuestros deseos, emociones y sentimientos, siendo tolerante y solo entonces reconocida, está cada día más presente junto con la idea fija de competir,  ganarle al mundo, al tiempo y a lo que “se ponga en el camino”, sembrando la idea de que la salud mental es un privilegio y no un derecho o una necesidad.

Cuando Sin Colectivo comenzó con los preparativos de Orgullo Loco México, nos enfrentamos a la resistencia de parte de algunas personas que cuestionaron y se incomodaron ante la propuesta de deconstruir el lenguaje, porque lo veían innecesario. “Ese no es el problema, el lenguaje no importa”, decían. Pero recordemos que si algo se enuncia es porque existe, y retomando a Foucault desde la deconstrucción del lenguaje es posible generar cambios y desplegar nuevas prácticas (ver Foucault, M. (2014). El orden del discurso.)

La marcha del Orgullo Loco se celebró el pasado 27 de julio. Algunas personas nos comentaban que “no tenían nada que celebrar porque estar tristes no era algo positivo para ellas”

Desde Orgullo Loco México, no estamos de acuerdo en conformarnos con un estado mental que no deseamos mantener; sin embargo, celebrar el Mad Pride Mexicano, fue un acto para expresar lo que somos a través de la manifestación. Salir a las calles y decir: “¡Estoy loco, me diagnosticaron con un trastorno mental y exijo respeto!”, fue una provocación y rompió con la dinámica cotidiana de las personas que transitaban en la avenida Paseo de la Reforma, salimos a incordiar el paisaje de lo correcto

A lo largo del recorrido hubo miradas incómodas de parte de los peatones, sorpresa y muchas fotografías porque los “locos” estaban en la calle y no encerrados en un manicomio. Así caminamos hasta la Estela de Luz entre preguntas de reporteros como: “¿Qué medicamentos tomas y qué postura tienes ante eso? Porque te ves ‘normal’, o sea, como si no tuvieras ‘nada’”, dijo una reportera entre risas y nerviosismo. Y aun mantengo la duda, ¿qué esperaban?, ¿que saliéramos en camisa de fuerza o con motosierras?

La marcha concluyó sin incidentes, las autoridades con las que nos coordinamos para el evento nos felicitaron por mantener “el orden”. En ese sentido también incordiamos y los interpelamos porque al parecer esperaban “algo más” de “los locos”.

Otra de las causas por las que aboga el movimiento Orgullo Loco es terminar con la psiquiatría forzada y desinstitucionalizar dichas prácticas. Esto ha sido motivo de críticas hacia el movimiento, pero aclaramos que no deseamos terminar con la psiquiatría en su totalidad, solo con las prácticas que vulneren la dignidad de las personas. En nuestro manifiesto hacemos hincapié en el derecho a la autonomía para decidir sobre nuestro cuerpo, y en la necesidad de crear mecanismos que permitan llevar a la práctica el ejercicio de decisión en todos los contextos.

Una de las alternativas que planteamos es la atención comunitaria desde la psiquiatría y la psicoterapia, sin embargo, el presupuesto asignado a salud mental en México se canaliza en su mayoría a hospitales de especialización. Lo anterior es un gran problema porque todo se invierte para atenuar crisis profundas de personas que llegan a hospitales de alta especialidad (psiquiatría), aunado a esto existen prácticas de tortura y violencia dentro de dichas instituciones que, junto con la reclusión y la sobremedicalización, atenúan el estado de salud de las personas usuarias.

Por último, sobre la fecha instituida, 10 de octubre “Día mundial de la salud mental” proclamada por la Organización Mundial de la Salud, tenemos nada que decir y preferimos celebrar a nuestro modo todo el año, orgullosamente locos, orgullosamente locas, INCORDIANDO.

*Ilse Gutiérrez es una autodenominada orgullosa loca y pedagoga que creó Sin Colectivo, un colectivo que no es tal. Coordina Orgullo Loco México cuya página de Facebook está acá