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Vivir en Canadá es toda una experiencia
Inés Pintado vivió una experiencia fuera del país que le ayudó a conocer culturas, personas y otros métodos de educación, algo que le ayudó a descubrir más sobre sí misma.
Fecha de publicación: 25/Julio/2024 | Autor: Inés Pintado
Por el trabajo de mi papá, me ha tocado vivir en varios países. Uno de ellos, Canadá.
Al principio fue difícil porque no sabía qué esperar y cómo adaptarme a una nueva escuela. Sobre todo, que fuera todo en inglés: no estuvo fácil.
Mi escuela, Willowood, es muy diferente a los otros colegios en los que había estado. Es una escuela que tiene mucha experiencia en temas de inclusión. Organizan los salones de forma diferente a la mayoría de las escuelas.
En las clases participábamos alumnos de primero de secundaria hasta sexto de preparatoria. Me pareció raro al principio, pero me ayudó a conocer y hacer amigos de diferentes edades, que fue nuevo para mi.
Tuve la suerte de que el primer día, Camille, una niña súper linda que acabó siendo muy amiga mía, se me acercó y apoyó para entender el sistema y lo que debíamos hacer. Me sentí muy tranquila con su ayuda.
Canadá me dio mucho. En dos años descubrí que la forma que favorece mi aprendizaje es visual, por lo que ver videos y usar computadoras me facilitó el estudio. También los maestros eran muy buenos y los entendía perfectamente.
Otra gran diferencia con México, es que los canadienses son más estructurados en los horarios, por lo que los planes no son tan espontáneos y siempre debes ser muy puntual. Te piden que las invitaciones se compartan con mucha anticipación.
En Canadá aprendí sobre otras culturas y religiones. La mitad de los estudiantes de mi colegio eran de China, y entre mi grupo de amigos había diferentes nacionalidades: India, Rusia, Pakistán y Canadá. Todas con diferentes costumbres y formas de ser.
Otra cosa que me llamó la atención es que en Canadá la identidad sexual se respeta mucho y es un tema que se habla con libertad y sin criticar.
La seguridad y libertad con la que viví me encantó. Aprendí a tomar el transporte público sola, ser responsable de mi hermano chiquito y lograr no perdernos en una ciudad nueva.
En Canadá, un país tan al norte, hay que acostumbrarse a los grandes cambios de temperatura. El invierno dura casi la mitad del año, hace mucho frío y hay poca luz y en el verano hace muchísimo calor.
Vivir fuera tiene cosas muy buenas pero también hay cosas que cuestan trabajo. Yo extrañé a mis amigas y a mi familia, especialmente a mis abuelos, por lo que les pedí a mis papás que esa experiencia durara solo dos años, y así fue.
Disfruté, aprendí y volví a México feliz.
Inés Pintado actualmente trabaja con niños con autismo. Graduada en el 2022 en un programa para personas con discapacidad intelectual en la Ibero.
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